Ayuno intermitente, ¿mito o realidad?

¡Feliz día a todos!

Muchas veces me habéis preguntado sobre mis rutinas de alimentación y como bien saben, soy una persona que me gusta cuidarme por fuera pero también por dentro y una buena alimentación es la base para un buen estado de salud en general.

No soy de seguir dietas restrictivas porque me gusta comer y disfruto muchísimo de mis fines de semana con la familia y amigos en torno a una mesa repleta de cosas ricas, pero para permitirme esos caprichos, suelo ser bastante rigurosa con mi alimentación durante la semana.

Debo partir de la base que yo estoy adherida a un estilo de alimentación sana, quiere decir que para mí comer saludable,  ingerir carnes y pescados de buena calidad acompañados de un buen plato de verduras no es ningún suplicio ni sinónimo de dieta, en casa consumimos producto de origen integral y evitamos los azúcares refinados y la bollería industrial.  Pero quiero contaros que he encontrado en el ayuno intermitente, una forma de “dosificar” mis calorías diarias que me está funcionando y me hace sentir muy bien. Os cuento un poquito de qué va.

El ayuno intermitente no es inanición (muchas veces se confunden los conceptos) y consiste  en aplazar de forma voluntaria la ingesta de comida durante unas horas determinadas del día. Lo que sí es importante realizarlo de forma correcta y bajo supervisión profesional. El ayuno intermitente permite al cuerpo utilizar la energía almacenada quemando el exceso de grasa corporal.

Los beneficios de este tipo de alimentación  es la pérdida o control del peso, sirve para desintoxicar o depurar el organismo, incremento de la quema de grasa, disminución de los niveles de insulina y azúcar en la sangre, disminución del colesterol, limpieza celular, entre otros.

El ayuno intermitente más común es el llamado 16 y 8, quiere decir que se hace un ayuno de 16 horas, luego se realizan todas las comidas en un  intervalo de 8 horas y se vuelve a ayunar las 16 horas restantes.  Por ejemplo, yo comienzo con mis comidas a las 12 horas hasta las 20 horas,  en ese plazo hago mi desayuno, almuerzo y cena, aunque puede darse el caso que no tenemos hambre y nos saltamos alguna de las  comidas. En alguna ocasión también rompo el ayuno a las 14 horas y puedo comer hasta las 22 horas.

Por lo general suelo comer entre dos y tres veces a lo largo de las 8 horas y el resto del ayuno ingiero infusiones, café y agua.  Como os he dicho hay distintos plazos para el ayuno (20 y 4; más de 24 horas, ayuno 5 y 2; ayuno de 36 horas, ayuno de días alternos, etc) cada cual debe regirse por el que el profesional de la nutrición recomiende según cada caso. Un consejo es empezar siempre con un ayuno fácil la primera semana que pueden ser 12 horas, cenas a las 21:00 y hasta las 9:00 mínimo no vuelves a ingerir ningún alimento. Si te das cuenta seguramente lo hayas llevado a cabo alguna vez en tu vida sin saber que estabas ayunando.

Es muy importante que cuidemos lo que comemos durante las ocho horas que no estamos en ayuno, nuestra alimentación debe ser equilibrada y sana sigamos la dieta que sigamos. En el siguiente post os contaré que es lo que yo como durante esas horas.

Personalmente os puedo decir que mis digestiones han mejorado, me siento con mucha más vitalidad y energía, la piel más luminosa, el sueño se me ha favorecido y me encuentro muy bien, sobre todo después de las copiosas navidades… Me ha servido como  detox.

 Espero que os haya servido y contadme ¿alguien más practica  el ayuno intermitente?

Os leo siempre, besos

Virginia.

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