La rutina cuando los niños vuelven a casa

¡Buenos días a todos!

No sé si os ocurre igual, pero muchas veces pienso en la dinámica que llevamos diariamente los padres cuando los niños vuelven a casa y llega la hora de realizar los deberes y  nos sentamos con ellos para ayudarles. Creo que es un tema generalizado y bastante común pero no me quedaba del todo claro que fuese lo mejor. No recuerdo en mi época de estudiante que mis padres se sentaran toda la tarde conmigo y con mis hermanos para hacer las tareas, simplemente era cosa nuestra. Es cierto que los tiempos han cambiado, y la dinámica de hace 30 años no se compara con la de ahora, pero mi duda es ¿hemos mejorado o hemos ido hacia atrás en este sentido?

Creo que los padres muchas veces no tenemos del todo  claro cuál es nuestro papel en el proceso de aprendizaje y en de desarrollo de las escolarización de nuestros hijos. Debemos acompañarles, pero no vivir la vida y aprender lo que a ellos corresponde porque si lo hacemos, les estaríamos privando de la maravillosa experiencia de crecer y madurar en todos los ámbitos de sus vidas.

Es por ello que, hablando del tema con una amiga pedagoga terapéutica, hemos llegado a algunas conclusiones y soluciones que pueden sernos de gran utilidad. ¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos los padres?

Pensar que las calificaciones que obtiene el alumno es un medidor preciso y exacto de lo que ha aprendido. Intervenir e interferir en el proceso educativo en primera persona o a la par que el alumno, invirtiendo dinero, tiempo y emociones, sobreprotegiéndoles, ejercer de maestros siendo padres, en la mayoría de los casos, ambos roles son incompatibles, sentir las necesidad de que nuestros hijos sepan muchas cosas y desarrollen múltiples actividades (deportes, música, etc), premiar las notas o los buenos resultados obtenidos con regalos materiales al igual que castigarlos por las malas calificaciones. La ausencia de premio será suficiente, resolverles  los problemas o conflictos antes de que ellos lo intenten por sí solos, perder la paciencia, compararles continuamente con hermanos, primos o amigos. Cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje, maduración y evolución y asumir las responsabilidades y tareas del niño como nuestras.

¿Cómo les afecta?

Interfiere en el desarrollo de la autonomía, fomentamos la dependencia, impedimos que los niños aprenden y acepten sus limitaciones, interferimos en la gestión de sus fracasos y por ende, de sus frustraciones, infravaloramos su capacidad y potencial y quebrantamos  la relación padre/madre-hijo y se produce un desgaste emocional importante en el adulto.

Soluciones:

La organización es la clave. Los padres deben limitar progresivamente el tiempo que se sientan con sus hijos, si antes lo hacían 1 hora al día, reducirlo a la mitad, luego a 15 minutos y así sucesivamente. Esto se habla con ellos previamente y se les explica la importancia de que ejecuten sus trabajos, tareas o estudios por si solos pero siempre exponiéndoles que ante cualquier duda se les puede ayudar y orientar, nunca  para  darles las respuestas.

Establecer tiempos de trabajo y un horario fijo de estudio diario en casa con una hora  de inicio y de final clara. A partir de 4º de primaria los niños deben repasar aproximadamente entre media y una hora  diaria  para llevar la materia al día; hacer esquemas, tareas o simplemente repasar. A medida que va subiendo de curso hay que incrementar el tiempo de acuerdo a las necesidades y resultados del alumno. Este horario se adaptará  a las salidas del alumno del colegio, actividades extraescolares y tiempo de merienda y descanso. Por ejemplo, si sale a las 5, se harán tareas o se estudiará  de 6 a 7. Puede alargarse un poco si son fechas de exámenes.
No se puede permitir que el niño esté toda la tarde haciendo tareas (o simulando que las hace). Se debe establecer y negociar con ellos la hora prudente de dar por finalizadas las tareas escolares realizadas en casa. De esta manera ellos aprenderán a gestionar y maximizar su tiempo. Si la tarea queda incompleta, deberá llevarla de esa forma al colegio y asumir las consecuencias y tendrá que  acabarla al día siguiente, aunque con ello haya que sacrificar el ocio o alguna actividad extraescolar. De esta forma reforzamos la responsabilidad y el cumplimiento de deberes.

Los fines de  semana deben dedicar 2 horas aproximadamente a hacer resúmenes, mapas mentales o esquemas para que estudien a lo largo de la semana. Materia dada, materia que debe ser repasada para llevarla al día. Se puede hacer un cuadrante de refuerzo positivo de  forma que cada tarde que  el niño realice sus deberes solo, en tiempo y forma, se ganará una estrella o pegatina y una vez completada la semana se le premiará con alguna actividad de ocio o premio que le haga ilusión (ir a cine, tarde con amigos, tarde de helados, etc). Es una técnica muy efectiva y les ayuda a visualizar de forma clara sus logros y sus fallos.

A partir de 4º de primaria, si no hay dificultades específicas en el proceso de aprendizaje, los padres no se sentarán junto a sus hijos a hacer los deberes cada tarde, ellos deben trabajar solos. Hay que asegurarse de que el lugar de estudio sea siempre el mismo evitando factores distractores. Los niños los llevarán al colegio la tarea tal y como hayan podido hacerla. De esta forma el profesor captará el nivel de aprendizaje obtenido y las dificultades  que pudiese encontrar en este proceso.

Si el niño está acostumbrado a la supervisión diaria del adulto, se notificará al tutor o profesor la variación de la dinámica en casa para que comprenda que  cualquier bajón o falta de tarea significa que se están aplicando medidas correctivas que terminarán por beneficiarle. Es bueno también siempre escuchar los consejos del profesor. Organizar en un calendario mensual las fechas de controles, tests, trabajos o proyectos a fin de ir organizándolos por semana y no dejarlo todo para última hora.

Se debe estimular y motivar siempre que se logre algún avance aunque no sea todo lo que se espera. Las afirmaciones tales como lo has hecho genial, confío en que tú puedes, logras todo lo que te propones o confío en ti, son grandes aliadas en el desarrollo de su autoestima y seguridad en sí mismo.

Si algún día el niño no hace las cosas según lo esperado no se debe castigar. La ausencia de premio o recompensa será la mejor señal para que comprenda que hay algo que no está hecho bien. De esta forma le fomentamos la reflexión y auto crítica y evitaremos que asocien los estudios con reprimendas. El aprender debe ser un proceso placentero para ellos.

Una  vez realizados los deberes son los niños  los que deben revisar y organizar su mochila para el día siguiente, así como su bolso de natación, ballet, baloncesto, etc.  En general, es muy importante ser rigurosos con las pautas a seguir, muchos padres entran en pánico cuando ven las notas bajar pero si no aplicamos técnicas correctivas a tiempo, las consecuencias a largo plazo son más difíciles de resolver.

Finalmente es de vital importancia evitar las comparaciones con las dinámicas que se aplican en otras casas o en otras familias, cada madre y cada padre debe actuar según sus propios criterios y no copiar otros patrones porque se puede incurrir en la imitación de patrones que  no son los más adecuados o que no encajan con nuestra familia. En caso de duda o que las técnicas generales  aplicadas no resulten, siempre queda la posibilidad de consultar con un pedagogo que nos orientará de forma personalizada una vez valore al alumno.

¿Y a vosotros os pasa igual?

Besos,

Virginia.

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