‘Mindfulness’

‘Mediante el mindfulness o atención consciente, podemos aprender a transformar cualquier momento en el que podríamos sentirnos una víctima de las circunstancias en un momento de honestidad, iniciativa y confianza’, dice  Vidyamala Burch.

No es un secreto que en los tiempos que corren y debido a nuestro ritmo frenético de vida, las personas hemos tenido que buscar la manera de canalizar y gestionar de la mejor manera posible nuestro estrés. No es una tarea fácil porque requiere de tiempo y precisamente es eso lo que nos falta. No se si les sucede, pero muchas veces termino el día necesitando horas de más para cumplir con todo y los que me comprenden saben que resulta francamente agotador. Existen múltiples opciones que benefician en ese proceso de drenaje del estrés y actividades tales como el yoga, el pilates, el running o cualquier ejercicio físico que nos ayude a liberar energías.

Hoy quería hablarles de una técnica tan interesante como útil y que no va sujeta a espacios, horarios ni tiempos: El mindfulness. Es una filosofía de vida más que una práctica en la que está incluida la meditación como actividad intelectual  que busca centralizar la atención en un pensamiento o sentimiento o algún elemento de la percepción  como los latidos del corazón, la respiración, el calor o frío corporal, etc. Esta práctica puede convertirse en una herramienta útil que mejora la calidad de vida y nuestro bienestar emocional y nos ayuda en el desarrollo del autocontrol y la resiliencia.

El mindfulness debería practicarse 30 minutos al día, aunque ha de comenzarse en sesiones más cortas e ir aumentando progresivamente (comenzando con 3 minutos). Debemos estar en un sitio libre de ruidos, con una temperatura agradable a fin de sentirnos cómodos y en un lugar agradable. Se puede realizar con música relajante de fondo. Algunas personas prefieren realizarlo en entornos abiertos, en su jardín, en mi caso, mirando al campo es el entorno perfecto  o bien, frente al mar, pero si es importante escoger un lugar no muy concurrido que distraiga nuestra atención.

Se practica sentados cómodamente en el suelo, las piernas y brazos deben permanecer relajados. Debemos concentrarnos en la respiración, toda nuestra atención debe estar inmersa en ella, debemos escucharla, sentirla como recorre nuestro cuerpo, de esta manera se detiene el fluir constante de pensamientos, recuerdos, imágenes, o ideas y logramos así descargar la tensión acumulada.

‘Es posible que haya cosas que no podemos cambiar, como el dolor, la enfermedad o una circunstancia difícil, pero al menos podemos darnos cuenta de cómo reaccionamos o respondemos a todo lo que nos ocurre y desarrollar estrategias para cambiar la relación que tenemos con nuestras circunstancias’,  Vidyamala Burch.

Y tú ¿practicas el mindfulness?

Besos y hasta otra,

Virginia.

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