¡Nos vamos de boda!

Muchas me habéis preguntado sobre mi viaje, fue un viaje lleno de amor y amistad. Amor porque fui a una boda muy especial en la que coincidía con mi familia amada. Y amistad por todos los amigos con los que me iba a encontrar.

Como para todo el mundo cuando llega ese día tan esperado, ponemos todo lo que esté en nuestra mano para que ese día sea inolvidable y no sólo para los novios. Era un viaje muy esperado y organizado, ya que me iba a reencontrar con muchos amigos de Venezuela. En esta ocasión, Manuel, ya volcado de pleno en su temporada, no pudo acompañarme y tuvo que cancelar el viaje. Pero él encantado de que yo pudiera disfrutarlo junto a los míos. 

La boda era en La Romana, República Dominicana, paraíso con clima tropical, campos de golf, playas, naturaleza, un entorno ideal en el que disfrutamos de una villa que compartíamos varias familias. Os podéis imaginar los desayunos, las sobremesas y esas charlas interminables entre amigos. Un placer haber compartido cada momento.

Volviendo a lo que significa una boda, ésta tenía para empezar una white party de bienvenida en el anfiteatro de altos de Chavón, un icono de casa de campo. Con una iluminación y una dedicación propia del símbolo de una unión, una luz que no se apague nunca….

La ceremonia tuvo lugar en la iglesia Sta. Rosa de Lima, llena de romanticismo y con una sensibilidad especial, los novios no podían radiar más amor, bellos, perfectos, cómplices de su momento del que nos hicieron partícipes a todos. ¡Gracias, gracias, gracias!

Que decir de esa familia que no paraba de agradecer que estuviéramos acompañándolos en este momento tan especial. Familia bella por dentro y por fuera. Gracias siempre a vosotros.

La música fue también protagonista indiscutible de la ceremonia y nos hizo vivir momentos inolvidables, momentos que me despertaron las ganas de vivirlos…ya que yo no me he casado por la iglesia.

En los próximos post os enseñaré mis looks y mis planes en el viaje…

Una de las personas que más ansiaba, al igual que yo, el reencuentro era mi hermana. Amiga, confidente, esa persona especial que siempre sabes que está ahí. Como ya te he dicho, no hay mejor amiga que una hermana, ni mejor hermana que tú.

No dejen de disfrutar cada momento y de vivirlo al máximo. Donde estés, como sea, es hoy y ahora. Siempre con los tuyos, la vida se llena de esos pequeños momentos.

Para mí este viaje ha sido muy especial, estoy llena pero a la vez vacía porque sinceramente dejo mucho allí y nunca es suficiente. Amo a Venezuela, amo a mi familia y me encantaría poder disfrutar de ellos con mayor frecuencia y no cuando nos lo permitan. Me encantaría estar no sufriendo esta incertidumbre por mi país…

Besos, Virginia

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