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Testimonio Ana C.

“Era mi hija, independientemente de la relación con su padre”

Ana de 21 años conoció Fundación Madrina por referencias de un centro de salud. En España no tenía relación estrecha con su familia, por lo que la soledad y una relación tóxica con su pareja eran los protagonistas de su vida. Con esta situación, se encuentra con un embarazo no planificado. Ante tal sorpresa, decide que el aborto era la mejor opción, aunque por dentro algo le decía que no lo hiciera.

El día que tenía cita para abortar algo le hace retroceder, “era mi hija, independientemente de la relación con su padre”, relata ella misma.

El inicio de una nueva vida

Al llegar a Fundación Madrina, y gracias a la asistencia psicológica y social, comienza a ordenar su vida y a sobreponerse de la relación ya pasada. “Yo pensaba que era normal. Me pegaba y no me daba de comer. Me daba golpes en la barriga hasta que un día tuvieron que internarme porque iba a perder a mi hija”, añade.

En la fundación, Ana encontró la acogida y los cuidados que necesitaba. Inmediatamente se le facilitó alimento y un piso de acogida. A su vez, con la ayuda y el seguimiento de un equipo de la fundación, se esforzó para terminar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

“En Fundación Madrina he encontrado otra familia. Todos los cambios positivos en mi vida pasaron en sólo un mes desde que llegué a la fundación. También recuperé el contacto con mi madre, quien al enterarse de mi embarazo me dio todo su apoyo”, resalta.

Ana, a pesar de su juventud y de las dificultades que ha enfrentado, se mantiene firme y esperanzada: “A pesar de todo lo que se pasa cuando eres madre soltera, siempre se puede seguir mirando hacia delante. Todo en la vida es un sacrificio. Tengo a mi hija y no puedo estar más feliz”.

 

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