Sandra Ibarra, el milagro de convertir el dolor en amor

Ahí van calle arriba, de la mano como dos novios enamorados. Ahí van: ella con la melena rubia al viento con su edad formidable -recién cumplidos los cuarenta-, castellana y de Medina del Campo como la reina Isabel: elegante, con aire de modelo,...Seguir leyendo...