¡Feliz cumpleaños ¡HOLA!

Cuando yo escribí mis primeras líneas en la revista ¡Hola!, Hola entre admiraciones, porque es un saludo, que ya fue una idea genial, el que aquellos dos héroes de la comunicación, que fueron, que han sido y serán doña Mercedes y Don Antonio, con los que trabajé tantos años. Fue hace más o menos sesenta años, que hace unos días buscando unos datos necesarios, mi hijo Ignacio Medina, descubrió que en aquellos ‘Siete días siete nombres de mujer’ los había escrito un servidor sobre una niña que empezaba en la copla, y que se llamaba Rocío Jurado, a la que yo le vaticinaba un gran éxito como artista, en un futuro inmediato.

No era, bien lo sabe dios, como se decía antes, que aún me suenan dentro palabras de las antiguas, la primera ni la última tampoco, a la que más que nada por una vieja intuición andaluza, a las estrellas que emergían de todo tipo y condición, y que hoy ya lucen con el resplandor de los mitos. Es por eso , que es también para mí un feliz, inolvidable  cumpleaños este que ahora ¡HOLA!, nuestra revista quiere celebrar, y lo está haciendo con todos los honores y todos los amores y todos los fulgores también, sino estando como esta en todo el mundo, en tantos países del planeta, que hacen posible el que hoy sea una de las revistas, de los medios, más leídos en el mundo, que hay lugares que yo he podido comprobar, cuando no era como soy ahora un nómada inmóvil, en los que nuestro ¡HOLA!, se vende, primero y después de alquila, por casas, por pueblos , por familias enteras y de la que beben todos, pero todos, los medios del  planeta.

Es así, como después de haber sido, como fui en un tiempo, por ejemplo, jefe de reporteros del ABC, uno de los directores de aquel trescientos millones inolvidable, que aún se ofrece en brillantes fascículos sobre todo en el querido, entrañable, nuestrisimo, mundo americano. He sido también el primer corresponsal de la Corona de España en México después de la vuelta de España a la Onu, en toda América entrevistando y contando, incluso jugándome la vida a veces, a todos los líderes de América acompañando a los Reyes de entonces, hoy felizmente vivos, los eméritos, don Juan Carlos y doña Sofia, que entre otros documentos importantes, únicos, tengo un retrato de don Juan Carlos en la embajada de Guatemala tirándome de las orejas el día que cumplí los cuarenta, así que ajusten cuentas, queridos amigos de todo el mundo, si ahora he cumplido  como les di cuenta en  su día, los primeros y últimos ochenta y cinco.

He sido redactor jefe de ¡HOLA! desde hace muchos años, de los que guardo el mejor, de los recuerdos. Aprendí mucho en esa casa y entreviste a tanta gente, conté tantas historias, que ahora mismo no quiero, ni mucho menos, hacer un recuento. Ni abrir la vitrina de mis historias con ¡HOLA!, recordando sobre todo a estas horas, sin melancolía, sino con toda la fuerza del mundo, tanto que aprendí en esa casa, sobre todo en los años que estuve cerca muy cerca de Eduardo Sánchez Junco, mezcla de encina y olivo, como he dicho tantas veces, en su forma de sentir, de vivir, de actuar, en su exatrordinaria humildad y eficacia, que han heredado sus hijos, a los que también tengo cerca de mi memoria, por que forman parte de mi vida más íntima, más intensa, más poderosa y a la vez más cercana. Tengo cerca de mí, sobre mi mesa de trabajo en este viejo camarote de náufrago, desde el que escribo cada día, ahora en este blog, que no me importaría hacer diario, como no me importaría tampoco escribir la historia de ¡HOLA!, que al fin y al cabo es mi vida y que estará en mis recuerdos escritos, porque me los piden mucho y siempre digo lo mismo: “Ya he escrito casi todo, y sobre todo en el ¡HOLA! del último medio siglo, alcanzando a veces la portada, siempre echando por delante la cabeza al corazón, aunque el corazón sea, según dicen, el argumento de ¡HOLA!, esta historia interminable, que es más que un juego de tronos, la historia de tantas vidas, sin genero de dudas una verdadera historia de españa, atendiendo siempre al lema de nuestros fundadores: “Seamos como la espuma de la vida”.¡Quiero tanto a  Carmen, la esposa de  Eduardo, y a su hijos, Eduardo, y Mamen, Eduardo en la dirección y Mamen escribiendo y dirigiendo además la difícil aventura de ¡HOLA! MÉXICO, país que yo conozco, casi planeta distinto, donde fui corresponsal de España tanto tiempo.

De recordar ahora mismo, si yo pudiera hacerlo, aunque mi vida está en la hemeroteca que lleva tan bien  Teresa, a la que a veces doy la lata y siempre me atiende con eficacia, y rapidez, tendría que hacer una larga lista de nombres inolvidables, muchos de ellos se han ido por la implacable ley de la edad, que no perdona a nadie, y que a mí me está dando largas, y se que en mis recuerdos, más que memoria, estará ¡HOLA!, como gran protagonista, que ya lo dije aquel dÍa que me dieron, inmerecidamente, la Medalla del trabajo en el Palacio de la Moncloa. He escrito de muchos, he hecho más de cinco mil entrevistas, sí no se asusten, he hecho mis números y les quiero decir, que en mi copiosa vida de reportero, que es lo único que soy, ¡HOLA! llena muchos de mis capítulos. Nombres, reyes, reinas, altezas, secretos, siempre siendo leal mi lema, que siempre viene conmigo desde que me dedique a contar las historias de los demás

“Que prefiero encontrar más que el barro que hay en el oro, que el oro que hay en el barrio de cualquiera”.

Y esa es mi verdad y no tengo otra, y es por eso que a veces digo que no a mis recuerdos, porque de haberme quedad con algo dentro, seria más cierto que  plata y que casi toda mi vida por no decir, toda, está aquí en nuestra casa, que ahora celebramos con ese numerazo que aún hoy- que es martes se está ofreciendo en los periódicos- en este gran juego de  fuego, que es nuestro feliz aniversario, en el que sin estar estoy y donde he trabajado tanto, de día y de noche, siempre, y que ahora, a pesar de todo a pesar de tanto, estamos celebrando, que si los veiticinco es de plata, y es de oro, cuando se cumplen cincuenta, los setenta y cinco son platino, bodas de diamante, capítulo de diamante.

Estoy haciendo una crónica casi sin nombres, porque de usarlos todos, seria más que el libro imposible. Y he elegido un recuerdo de entre tantos, que difícil que ha sido, y me viene a la memoria, aquel día, que fuimos al Palacio del Pardo, residencia después de la muerte del general Franco, de los líderes extranjeros, que nos visitaban oficialmente.  Estaba entonces, allí el hombre más poderoso del mundo entonces, el presidente de Estados Unidos Ronald Reagan y nos recibiría en su residencia oficial a su paso por España, ni más ni menos que su esposa Nancy Reagan. Nos atendió en aquella entrevista privada, eso que ahora se llama exclusiva, aquella primera dama radiantey elegante, sin duda única. Y nos recibió, íbamos un  pequeño grupo de componentes de la redacción, con estas palabras, encendidos los ojos, la sonrisa abierta, haciendo como que aplaudía , y exclamando, lo que podía ser en una sola frase,  una de las virtudes de nuestra casa y su gente.

-¡HOLA ES UN  FESTIVAL¡

 Muchas gracias señora. ¡HOLA! es un festival, y además muchas cosas más. Es la historia bien contada de la vida de un planeta que cuando todo el mundo dice adiós, sigue diciendo ¡HOLA!.

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