Sophia Loren, la reina emérita del cine

Dice que vuelve.

O sea, no es la primera vez, ni espero que se sea la última que escribo de Doña Sophia Loren, a la cual como ustedes ya habrán imaginado, me refiero.

¡He escrito ya de ella, tantas veces! Sin embargo, a pesar de que todos los años cuando ella cumple, ya de por si es noticia, y yo lo recuerdo entre otras razones que ustedes comprenden inmediatamente dada su inmensa ternura para conmigo, y que ella nació el ll de setiembre del treinta y cuatro, y un servidor también. Si bien no puedo confirmarles si a la misma hora, en el mismo sitio no ya que ella vino al mundo en Nápoles (como además y para bien se le nota mucho) y servidor en un pueblo nazarí precioso que se llama Piñar, en la provincia de Granada, lo cual tiene también su propia y espléndida marca.

Bueno, pues a veces cuando nos vemos, creo que la última por ahora fue en un aeropuerto. Servidor se presentó a ella por tres razones distintas. Una por ¡Hola!, de la que era y sigue siendo una buena lectora porque se que hasta en su casa en el campo de Estados Unidos le siguen mandando cada semana. Segundo porque sus memorias, muy buenas, las escribió mi maestro y amigo ya desaparecido (pero no de mi recuerdo) Jose Antonio Olivar, y no han sido mejoradas ni por nada ni por nadie. Y tercero por eso, porque nacimos el mismo día del mismo mes y del mismo año, lo que nos convierte, ya que no es frecuente no se si es algo que se llama colombroño, aunque tendría que comprobarlo con el diccionario, cosa de lo que no tengo tiempo y además no tengo el libro a mano…

Así que me alegra el ponerlo en mi blog para todo el mundo, de todas las semanas, ya que la buena noticia es que Sophia Loren vuelve al cine, y a la par según me han dicho a la tele, ya que de la película que quiere hacer con su hijo se hará en su día una serie de esas que ahora se llevan tanto y que nos hacen el verano mucho mas corto. Yo quiero recordar aquella imagen que tengo de Sophia, doña Sophia, cerca siempre de Carlo Ponti, bella entre las bellas, que fue una de las mujeres mas guapas del mundo en su época y que según el refrán que es cierto, de lo que se tiene a pesar de los años, ya ochenta y cinco, algo queda y más en su lado que deben saber ustedes, que según una leyenda urbana de cuando rodaba en Madrid varias películas, entre otras Orgullo y Pasión, y lo del Cid, que yo estuve cerca , entre otras razones por que mis compañeros de entonces andábamos mal de “posibles” y nos era un milagro masticar cada día así que, como sabíamos que en los coctails habituales de Samuel Broston, en el Hotel Castellana Hilton de entonces, pues podíamos sobrevivir. Aunque todo sea dicho, en ocasiones los calamares a la romana de la semana anterior eran si no los mismos primos hermanos suyos que a veces los identificábamos con solo una rápida mirada. De entonces viene a mi memoria la imagen de aquella mujer espectacular que hizo que al propio Cid, Charlton Heston, al que ayer vi por cierto en aquella película catastrófica Terremoto, que no se desprendía de la corbata por más tragedias que había a su alrededor aquel día aciago en que se abrió mucho más la fractura de San Andrés que aun permanece a un paso de Hollywood, aunque no hay catástrofe, gracias a dios, que acabe con esa colina dorada de Hollywood a la que fui tantas veces casi siempre enviado especial por ¡Hola! y de la que tengo tantos y tan hermosos recuerdos.

De todas maneras hay que decir que durante todos los días de su vida según sus propias palabras, no se si ya seguirá bañándose al menos una vez por semana, en aceite de oliva de Córdoba como en su tiempo me dijo, aunque hay tan bien muy buen zumo de olivo en su tierra romana, si bien nunca será como el nuestro, las cosas como son y lo dice quién tiene uno solo, pero bien grande en el pequeño huerto, que hay en el jardín comunal de mi casa que es la suya en Chamberí donde esta por cierto también ¡Hola!, de cuya cercanía me siento agradecido desde hace ya casi medio siglo.

De la película ya les tendré informados, como hasta ahora ocurre con el silencio de Sophia, mas aún desde que se nos murió a todos Ponti, además de que en un tiempo estuvo cerca de nuestra geografía porque anduvo en el aire un amor con la hija aquella tan bonita e inteligente que fue la hija de Felix Rodríguez de la Fuente, aquel héroe de la ecología que ahora se lleva tanto y que murió en acto de servicio en una carrera de perros sobre el hielo en el norte del mundo, ahora todos los días noticia por el terrible cambio climático que nos esta haciendo tanto daño a todos sin que parece que queramos darnos cuenta.

La ultima vez que hable de ella con solemnidad y brindis incluido fue hace ya algún tiempo, cuando en su casa de Hollywood, el actor Charlton Heston que fue aquel Cid que en el cine tuvo a doña Jimena en los brazos nos invito a una paella que decía haber aprendiendo a cocinar cuando anduvo rodando la película del Campeador por las frutales tierras de Valencia, recuerdo gastronómico del que conservo tal vez por el brindis, quizá por la buena intención del caballero ese día sin armadura porque el calor era californiano y del bueno, pero no por el milagro del paladar recibido ya que eso no es cosa que figura en el guión, por más buena voluntad que se tenga. Total, que ese día brindamos por doña Sophia, aunque Charlston Heston insistió levantando la copa de vino, californiano también, con estas palabras:

–        Por doña Jimena, una de las españolas mas bellas, valientes e inteligentes de las mujeres históricas del mundo, de quien supo enamorarla…

Y servidor, añadió si bien en tono bien bajo:

–        Pero no precisamente la receta de la paella…

O sea, doña Sophia Reina emérita del cine, como la nuestra de Grecia, a la que ya estamos esperando, en su vuelta.

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