¿Mi mejor amigo dice…? Un libro

A lo largo de mi ya larga vida, he tenido, creo, muchos amigos. También algún enemigo que otro, las  cosas como son, que el oficio se muestra fácil para tenerlos. Pero si me preguntan (que a veces me lo hacen, aunque lo mío es eso, preguntar  mas que responder):

-¿Cuál sería para usted, el mejor amigo que ha tenido?

La verdad es que no es fácil responder. Los mejores se me han ido o quizá lo son porque precisamente, es eso, porque se me fueron del todo, en la vida o en la distancia, que a veces las dos cuestiones son la misma.

Dicho lo cual tal día como hoy, martes veintitrés de abril, me he decidido a darle a nuestro blog, ya de tanto tiempo y para tanta gente (espero), a dar una respuesta a esta pregunta que hago en el titular. Aunque tengamos a mano, al menos porque es mi oficio, tantos nombres de actualidad a los que me dedico a recordar, pero al preguntármelo a mi mismo, he llegado a una conclusión de que es sin duda la verdadera.

Es esta.

Mi mejor amigo desde siempre, desde aquel primero que leí y que fue dada mi geografía: El Romancero Gitano, de mi paisano Federico García Lorca, que era por otro lado , lo primero que leíamos a escondidas los chiquillos de Granada. Libro que luego vi en piel, eso sí, encuadernado en el hermoso apartamento  que la princesa Khan, hija de dos leyendas, Rita Haywort y el príncipe Ali que murió en una carrera de coches, ya que era uno de los mejores automovilistas del mundo cuando escribía las memorias de su Alteza, para como casi siempre, nuestra revista ¡HOLA!, y de la que tengo sin duda un hermoso recuerdo.

Basta ya, que me enredo más, que una sandalia romana de los tiempos de la Pasión de Cristo que acaba de terminar por cierto, al menos bajo la flor abierta de los paraguas en casi toda España.

El libro decíamos más arriba. He regalado a lo largo de mi vida, a mi  pueblo Piñar donde  hay una biblioteca de escuela, que lleva mi nombre de pila, Escolastco. He regalado más de diez mil libros de una sola vez a la ciudad de la que soy cronista oficial, como ya les he contado tantas veces, entre otras razones por que es una de las mas hermosas acciones que he hecho a lo largo de mi vida. Diez mil libros, además de los cinco mil primeros a mi pueblo y que fueron repartidos por distintas bibliotecas populares de Granada, aparte de otros diez mil que quiero  donar también a mi propia geografía, porque creo que es lo mejor que puedo repartir como herencia incluso, ya que el libro no hace daño, es cultura, ayuda, entretiene, incluso decora, que no en vano me acuerdo de cuando en una lejana entrevista al que fue padre de la editorial PLANETA, me descubrió , en su despacho de Barcelona.

  • Sí, es cierto lo que me preguntas, paisano- hablaba con su acento todavía de legionario malagueño- yo he vendido libros por metros para decorar bibliotecas, pero por algo se empieza, he ayudado muchísimo a la cultura en España.

Verdad. Nada más hermoso que una hermosa biblioteca. Me viene a la  memoria ahora mismo aquel día en Buenos Aires en  el barrio elegante, aun no estaba su musa transparente María  Kodama, cuando el más grande entre los grandes (aunque nunca llego a Premio Nobel, al menos a que se lo dieran aunque lo merecía desde su primer libro), aquel ciego de cabello blanco que de pronto, apoyado en su bastón se levantó para acercarse a un lugar en su biblioteca para decirme sonriendo, con sus ojos blancos:

  • Ninguna satisfacción mas grande para mí, que no puedo leer, que acariciar este lugar donde esta la Biblioteca Británica, y que se me antoja la espalda de una joven y elegante y bella dama…

Personaje grande, inmenso. No fácil de clasificar. He entrevistado también a numerosos premios Nobel, como por ejemplo, algunos que fueron mis buenos amigos, como Gabriel García Márquez, del que se sabe que ahora se quiere hacer una  serie para la tele basada en Cien Años de Soledad; o he entrevistado también a Octavio Paz, o al mismísimo y cercano, casi familiar, Mario Vargas Llosa del que  Isabel Preysler me acaba de decir, hace unos días por teléfono (una hora inolvidable, sí, una hora para darme las gracias por la carta que le escribí desde esta mismas paginas, con motivo de su juvenil cumpleaños), que Mario, había terminado ya, su próximo libro. Una novela, que se estaba en la actualidad corrigiendo, noticia, que ya de por si justificaría mi crónica de hoy.

De nada. Si decirles que he escrito, o mejor dicho, publicado, que no es lo mismo porque en principio casi todo fueron crónicas, casi siempre publicadas en distintos periódicos de viajes por España, por América, por el mundo entero, de entrevistas que incluso hasta algunas de ellas merecieron algunos premios de los que me siento orgulloso. “A los  reporteros, siempre les gusta ver que aquello que escribieron, crónicas de guerra o de paz, de costumbres, de personas, de sucesos, blancas o negras , se convierten en su día en un libro porque es una forma de quedar para siempre en una biblioteca, que si no, si son de periódico ya se sabe, como mucho para envolver- se decía- cucuruchos de pescado frito en las ferias del sur, o para agonizar en las bibliotecas municipales, como es mi triste caso.

En fin, que  vivo rodeado de libros, torres de libros, tras los que me parapeto, porque la vida sigue siendo para mi, un combate que dijo en su día Malcom X, y que es una verdad como una cetadral, ahora que están tan de moda, y que de hecho,  como dice Follet, no son más que las crónicas de piedra de los pueblos y los tiempos.

Libros, libros, libros, ahora estoy por ver si me decido a sentarme y a recodar cuanto he vivido en mi vida, que ha sido mucho y que ha sido solo para contarlo. Veremos. Quizá se llame, entre otros títulos mas agresivos, Vida mía, que es una frase que decimos a veces como una declaración de amor, sin duda. He hecho como ya saben, libros de memorias, algunos de los que me siento particularmente orgulloso, como ‘Julio Iglesias entre el cielo y el infierno’, del cordobés, mi compadre, el viejo califa del toreo; ‘El oro y el barro’, de Lola Flores, que es quizá mi libro mas leído; ‘En carne viva’, que tardé en escribir más de seis años, o aquel que me gustó tanto pero que a su protagonista no le gustó nada,’Ortega Cano, traje de luces’; después de la muerte de Rocío Jurado, su esposa inmortal a la que tanto quise, etc etc…

Libros en mi mesilla de noche, a medio leer, subrayados casi todos, poesía mucha; últimamente, Neruda, desde luego, Miguel Hernández…..en fin, no les voy a dar mas la lata, que hoy es el día del libro, y que como tal, a los libros me refiero con emoción, con pasión, porque les contaré un secreto: nada que me gusta mas que el olor, el aroma, el perfume de una librería, ya sea de antiguo (nunca diré de viejo), o de estación de ave, o de avión.  Nada como su olor, que al fin y al cabo es como el de una perfumería llena de las flores del talento, viejo amigo el libro, siempre cerca de mi, en mi mesa de trabajo, en mi sitio del dolor, compañeros míos, desde que era un chiquillo con un tirachinas en el bolsillo en mi pueblo de los  Montes Orientales  no para cazar  gorriones, sino, aunque ustedes no lo crean, para hacer caer a los higos, o las brevas, que ya estaban maduras, en el huerto de mi abuela Concha.

Pero eso, no lo voy a contar todo de pronto, ya lo descubriré en su día, cuando me decida, si es que me decido algún día a contar de una vez todo lo que  llevo dentro, aunque sea como el que expulsa una piedra de  las que guarda en su vesícula biliar, como el que  tiene un cólico nefrítico.

Que en este caso concreto seria. Nefri- tico Medina.

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