Carta a Isabel Preysler en su cumpleaños

Mi siempre admirada Isabel. Como la primera carta de esta larga serie de no sé cuántos años fue para ti, y como aquel retrato que, de cara y cruz de la moneda de tu constante actualidad, ganada siempre, tanto en lo que haces, como en lo que no haces, en tus silencios, más que en tus gritos, porque como buena oriental no te gustan las voces, te quiero escribir hoy esta carta para decirte que sigues siendo un ejemplo en tantas cosas. En tu talante, en tu talento, en tu forma de estar y de ser, en tu belleza exterior, que no sería posible sin tu interior, porque lo que se lleva dentro, en la masa de la sangre, como decimos los andaluces, aparece de pronto en tus balcones a la calle. Te escribo por que he leído en algún sitio, bueno seamos honestos, en muchos sitios, en casi todos los sitios, que estas cumpliendo años, cosa que me llena de satisfacción porque estás mejor que nunca, y ya sabes que te lo dice un viejo andaluz que te conoció hace ya muchos años y que siempre ha guardado de ti la más grande admiración, y el más profundo respeto.

Tengo ya, querida Isabel más de 84 otoños y estoy lleno de dolores y cicatrices. Sigo siendo un contador de historias al que, aunque acaban de darle la medalla del trabajo, aún le quedan algunas cosas por hacer. Por ejemplo, escribir esas memorias que nunca termino de empezar del todo, entre otras razones, porque creo haber dicho todo lo que tenía que decir, y que aquello que no dije, es por que no merecía la pena contarlo. Sabes que uno de los secretos de mi vieja vida radica en aquella frase que alguna vez he confesado: “Me gusta mucho más contar el oro que hay en el barro, que el barro que hay en el oro”, y creo haberlo demostrado en algunos de mis libros más leídos: Julio Iglesias, entre el cielo y el infierno, donde hay tanto tuyo; El oro y el barro del Cordobés; Lola Flores en carne viva; Anthony Quinn a corazón abierto, etc. Y más de cincuenta mil entrevistas a lo largo de toda una vida, viviendo de los demás. Vampiro como es el que vive de este oficio en el que lo que hace es contar lo que otros hacen…

Solo quiero decirte que tal día como hoy, te veo como siempre, instalada ya en la leyenda, que a ti a estas alturas te da igual, y de la que te has hecho no ya acreedora, sino dueña y señora sin descomponer nunca el gesto, cuidándote tanto más que por fuera, por dentro, aguantándote frente al espejo, que no es poco, cuando ya el espejo se convierte en daguerrotipo, y cuando sobre todo, están el cuerpo y el alma expuestos a todos los vientos y tempestades. Estando siempre donde debes estar y no estando donde no te la gana de estar, que es una muy buena prueba de tu fuerza interior, mariposa de hierro, cristal y platino.

En fin, que me sigue gustando mucho tu sonrisa, de siempre -qué sabe nadie Isabel, qué sabe nadie- y como llevas con mano maestra la vida de tus hijos. No es fáccil hacerlo como tu lo estás haciendo, con el viento de cara y sin que se rompa la porcelana de tu frente. También quiero darte las gracias porque veo que haces feliz a una de las personas a las que tanto admiro. Desde hace tanto tiempo, desde aquel día que le entrevisté en su casa de Lima bajo la panza de burra del océano, aquel joven vestido de aventurero que luego llegó a ser premio Nobel merecidamente y del que sigo siempre esperando su próximo libro, que además no ha perdido ni una brizna de su fuerza periodística porque es un periodista excepcional, un gran reportero de la ciencia y la paciencia de la verdad y el oficio. Le sigo leyendo los domingos en El País, cuando escribe esa página mágica y cierta, que destila la sangre y el sitio de los que saben lo que cuentan y de qué manera lo cuentan.

Recibe este ramo de flores de la cuneta del camino en el día de tu cumple, de este viejo caminante, que siempre ha estado cerca de ti, incluso cuando aparentemente me encuentre siempre tan lejos.

Ya sabes que te quiero. Tuyo, Tico medina.

  • Maravillosas palabras dirigidas a la mujer más admirada de España, con tú siempre exquisita forma de hablar de las personas
    No puede haber una carta tcon tanto respeto, admiración y cariño para un persona en su cumpleaños.

    Que Dios te acompañe en la salud para seguir siendo ese magnífico períodista de raza que eres

  • Tico , tú eres digno de ser leído.
    Te admiro, adoro ,respeto y muchas cosas más.
    Que carta mas bien escrita!!! Cuántos conocimientos almacenes.
    Yo también te quiero en la lejanía.
    Cati Gómez
    Desde Huelva.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer