Sandra Sánchez, además de campeona del mundo de Karate

Este artículo también podría llamarse: Sandra Sánchez, de cerámica y de hierro. Porque Sandra es, nada más y nada menos que, de Talavera de la Reina, capital mundial de la cerámica y además- desde hace unos días y con todo derecho después de la lucha fuerte y formidable- campeona del planeta en el deporte difícil, la cabeza y la fuerza, de Karate.

Es por eso que aún si haberle dado la mano, o un  beso como se debe hacer con una dama, está aquí hoy, martes de otoño, con lluvia y viento esta mujer sonriente que muestra orgullosa una medalla de oro, como primera del mundo en lo suyo. Y además, tan nuestra. Es por eso, que hoy también, porque no le ha sido fácil llegar hasta tan alto, y como ejemplo nos asomamos a su vida.

No es una niña, que ya tiene treinta y siete años según compruebo, en lo que es su retrato de todos los medios estos días, pero ha sido chiquilla, como todo el mundo. Y con una vida no fácil, que cuando su madre, enferma en su tiempo, le decía aquello de:

-Nena, Sandra, que tienes que prepararte para ser artista de cine como esa americana que lleva aquí tanto tiempo y que tanto aprendió entre nosotros.

Se refería a la Ginette, que por cierto ahora, estos días, ofrece a quien quiere hacer un buen regalo, de navidad, un caserón formidable en el alto Lugo interior, verde, bajo la niebla, cerca de las viñas del santo sacro uno de los descubrimientos más importantes en lo del vino del último periodo.

Dicho lo cual, la de Talavera de la Reina, no dejo de “no hacerle caso a su madre” como ya está en su historia de niña, sino que acompañaba a su hermano al gimnasio tantas veces como iba. Y quiso hacer tatami, y pelear en esa mezcla de ballet y de entrega, en el que no se pierde el talento, ni se debe perder el talante, y en el que ella poco a poco, ha ido creciendo, hasta llegar donde esta, ahí en el pódium, exhibiendo su medalla dorada.

Le ha costado mucho, muchísimo, trabajo llegar hasta donde esta y lo que le queda, por que además de ser la primera en lo suyo, junto al entrenador, que además de ser dueño de su escuela deportiva, es también el de su propio corazón, lo que ha convertido a esta pareja,  en un duo más que dinámico, en una fuerza triunfadora. Siempre amando, siempre entrenando, siempre queriendo, siempre ganando. Le acompaña en su pelea una especie de muñeco, que se llama Son Goku y sus bolas de dragón. Lleva a veces una camiseta blanca, con un letrero que es además como su axioma de combate. Se lo ha puesto ella misma, y dice textualmente:

-‘El éxito es la suma  de pequeños esfuerzos  repetidos día tras día’.

Tengo yo, de un viejo premio, un tintero de cerámica de Talavera con mi nombre y mi apellido. Yo conocí a los Luna, aquella familia única en el mundo que llenaron de sorpresa y de arte por el mundo con el barro elevado a la categoría de joya, y que ya en su tiempo, demostraron en sus mosaicos, en sus obras, como eso, el barro, puede ser elevado a la categoría del oro. Que no en vano ya decía el dicho:

‘Oficio noble y bizarro de entre todos el primero, pues en el arte del barro dios fue el primer alfarero y el hombre el primer cacharro’.

Cierto, sin duda, pues ella ha elevado la blanca alfombra de su lucha deportiva, por allí por donde vaya en una obra de arte. Es luchadora, linda, de sonrisa afilada, todos los días a pie de su propia obra, alegre junto a su amor, Jesús, que así todo queda en casa, capaz de decir, y de demostrar que lo que dice es cierto, cuando afirma tajante:

 ‘Haz realidad tus sueños, porque si eres constante, puedes conseguirlo, por difícil que te parezca’.

Del Moral, que es su pareja, está orgulloso de ella. Mucho. En 2020, o sea, ya mismo, en el Japón vienen los olímpicos. Es un ejemplo en  la vida del mundo, de la blusa blanca, cruzada y el pantalón ajustado, el grito a veces, los pies desnudos, como siempre, en el suelo aunque la cabeza este en la victoria. Se tuvo que ir lejos, como tantos otros y otras, y en Dubai le dieron sitio y esperanza. Afirma que tiene muy buena memoria, para lo bueno y para aquello que no fue bueno con ella. Pero no es rencorosa, feminista, sí, pero de verdad, no solo luchando con su cuerpo, sino también con su alma, con su palabra. Ha dicho en algún sitio que a los niños y niñas a las que enseña lo hace no solo para mostrarles como debe ser la defensa en la calle y en la vida, sino porque ya es hora de que todo el mundo sepa que la existencia en sí  es eso, un combate. Ama el gimnasio, lo que parece inalcanzable, reina en su casa y también el tatami,  donde hay que caminar, y pelear, descalzo. En fin, no necesita parecer fuerte, tampoco es eso, lo importante es convertir el  ballet en una lucha. Sabe que ya no es una niña, pero conoce además el secreto del escalofrío, según sus propias palabras. Ha escrito que le gusta mucho ‘poner a la gente con la carne de gallina’. Un descubrimiento esta criatura con la bandera de España al pecho.  Hace años, un profesor mío de la escuela de periodismo y gran periodista, Pedro de Lorenzo, escribió un libro titulado Cuando los dioses nacían en Extremadura.  Se refería a los descubridores de América. A los conquistadores que fueron más allá del mar de los sargazos. Hoy, esta mujer de rostro juvenil, Sandra Sánchez, ha vuelto a convertir en realidad el dicho de mi maestro. Gracias campeona.

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