Yo también pienso en ti, Luz Casal

Un día, hace ya algunos años, escribía para ¡HOLA! -como casi siempre- las memorias de María Félix en su casa de París, cerca de Versalles. Mientras su chofer esperaba sentado en su rolls blanco a que la diosa descendiera, la hermosa dama azteca, me confesó:

-¿Conoces la canción Piensa en mí?

Nos hablamos de tú muy pronto, aunque a mí se me hacía muy difícil hacerlo, porque ella era una auténtica leyenda. El  primer día que la conocí en Acapulco me aseguró: ”no me llames leyenda, por que es una palabra que suena a muerto”. En la habitación de los espejos, la antesala de su alcoba donde dormía o hacía como que dormía un pintor ruso que la estaba pintando de cien maneras distintas, María me descubrió.

-Cómo no, María.

-Pues que sepas que Agustin Lara la compuso para mí. Por mí. ¡Pobrecito, me amaba tanto!

Y me la empezó a cantar con aquella voz suya de cantaor de flamenco, a las cuatro de la madrugada…

Bueno, pues nadie ha cantado esa canción, esa hermosa declaración de amor, pero nadie en el mundo y la han cantado los mejores, como Luz Casal que acaba de volver con su disco Que corra el aire, que ya está a la cabeza de las listas de la música. Porque Luz, que además la cantó también para una película de Pedro Almodovar, aquella inolvidable Tacones lejanos, de tan grato recuerdo..

Yo la conocí hace ya mucho tiempo. ¡Soy tan viejo y ella empezó tan joven! Y me sorprendió mucho su voz hermosa, natural, como masticada, saboreada, pronunciada tan sentida. Nuestro primer encuentro creo que fue en un teatro de Avilés, cuando yo era el más asturiano del mundo -que en el fondo lo sigo siendo-, y al terminar la saludé.

-Hacía tiempo que quería saber de ti, reina. Luz, lo que pasa es que yo creía que eras gallega.

-Y gallega soy y a mucha honra y ademas ejerzo de gallega, lo que pasa es que siendo muy niña me trajeron a aquí a Avilés por un nuevo trabajo de mi padre… y aquí nos quedamos.

-Pues vendrías en los brazos de tu madre por que la verdad es que eres muy joven.

Me agradeció el cumplido. Tan morena, con aquellas ojeras tan bellas.

 -Andaluza y con ojeras, es que está queriendo de veras. Dice el refrán, niña, que se puede decir  igual, asturiana, incuso gallega.

casal

Fuerte personalidad, tan grande en su música como en su silencio. Superviviente del cáncer por dos, tres veces ya, capaz de poner acento incluso a la quimioterapia. Millones de discos, una casa de piedra y de hiedra en Baimorto, en la Galicia fascinante en la que vino al mundo. Yo diría de ella que es la Rosalía De Castro que canta, su Negra Sombra, es impresionante…

Misteriosa en su propia vida. El día que cumpla los sesenta, aún le queda un trecho, tiene cincuenta y siete creo, volverá a romper los registros. Mientras tanto, habla en las radios, es noticia, aparece en la televisión, en los grandes momentos, responde en los periódicos, en las  contraportadas de los diarios de tirada nacional y cuenta lo que siente, aunque a veces parece que apuñala con su sonrisa de quetzal. Vuela alto, escribe, nunca lindo, sino en el hierro que se convierte en plata cuando ella lo dice en voz alta. Me gusta a mí y a mucha gente conmigo, su voz como arrastrada, melancólica y a a la vez golpeante tan de hielo y fuego al mismo tiempo. Hubo un tiempo en que parecía que se nos iba, pero en su inmensa soledad, que se sabe compartida con un sabio de la música, digamos su nombre, Juan, de pronto resucitaba, se asomaba a la galería de cristal de su sitio, tan gallega, y arrojaba fuera su voz de camelia con una gota de sangre.

Perdonen por la metáfora, tal vez en ocasiones pongo un punto cursi pero legítimo. Me gusta, y más oírla que escucharla la siento profunda como la gaita antigua de Carlos o aquella zampoña de monasterio, en el paisaje de los castaños.

Leo que ya ha escrito su libro de memoria, me entero ahora releyendo su nueva crónica de vida y que se llama algo así como La crónica de agua, que ahora es algo que se lleva tanto, sobre todo después de la película del Oscar del terrible y dulce a la vez, Guillermo del Toro, que parece gallego aunque es mexicano.

Hizo de Raquel Meller en el teatro y cuando llegue noviembre tendrá creo que cincuenta y siete. Cuando murió su padre sufrió cantidad, mucho. ¡Le había querido tanto!  Empezó en el rock y estaá en la balada, que es como una balacera de plomo y plata al mismo tiempo. Ganó con una canción suya un Goya de cine, y me gusta mucho, me narcotiza, su aire trémulo, con acento en la e, su aspecto crepuscular y fascinante. No ha tenido hijos que se sepa, y en lo que se refiere a su  vida, no hay quien rompa los altos muros de su discreción, que es una manera de la pasión. En América es natural, la adoran. Canta para el escalofrío, ya sea con un mariachi de la plaza Garibaldi de Mexico DF a las  tres de la mañana, como al pie de un órgano barroco en la ermita aquella de los campos de Palencia, en Fromista, a la que aquel poeta de paso bautizó ”cachorro de catedral”.

Luz Casal

Yo le declaro mi amor, ahora que puedo, en la distancia, y le comunico un secreto. Tengo el premio Pedro Antonio de Alarcón que da la ciudad de Guadix, en Granada, a una vida dedicada al periodismo, teniendo en cuenta en este instante, que Pedro Antonio, mi paisano, mi maestro amó en silencio a Rosalía, la enorme poeta, no poetisa que es mucho mas blando, y a la que escribió encendidas cartas de pasión y sentimiento. Como esta, niña mía, que hoy te escribo en este blog para todo el mundo, espero.

Que sepan lo que vale una pena, niña Mari Luz Casal, que encima, de segundo apellido te llamas Paz. Aunque tu llevas la guerra, el combate, la lucha, la pelea y la victoria en tu huella dactilar. Te quiere, aunque nunca te lo había dicho hasta ahora. Este que lo es.

T.M

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