La primavera ha venido, pero nadie sabe donde se ha ido

Porque a veces las frases hechas, incluso los refranes, fallan. Como es el caso de hoy, martes 20 de Marzo de 2018 que según todo lo previsto, por los que en esto saben, es la fecha indicada para que la primavera, que tanto nos gusta a todos, menos a un servidor, asome su sonrisa. Sonrisa, helada en este caso. “La primavera ha venido nadie sabe como ha sido”, se convierte en el hecho incontestable en este día de hoy. Por eso, aunque el titulo es largo, la verdad no necesita demostración.

El titular: La primavera ha venido pero nadie sabe donde se ha ido. Mentira, y perdonen por la palabra rotunda. No tiene usted si me lee en estas latitudes, aunque ¡HOLA! está en todo el mundo y este blog tambien, más que asomarse a la ventana o bajar a la calle para experimentarlo en su propio cuerpo. Porque en Madrid, esta mañana, en la que escribo este blog, hace un frío que pela, llueve a la vuelta de la esquina, cae la nieve a pocos kilómetros, y lo que es peor, los telediarios abren todos, demostrando con imágenes, que de nuevo otra borrasca, no se si con nombre de mujer, nos invade por los cuadro lados del mapa. Mañana miércoles, que como todos los miércoles del año desde hace mucho tiempo, bajo hasta Sevilla, que me gusta tanto, desde Madrid para hacer el programa Aquí y ahora de Canal Sur, que presentan Juan y Medio y Eva, y en el que como siempre participo junto a Carmen Pardo en el espacio de la Casa Real.

-Tráete bufanda tico.

-¿Bufanda en Sevilla?  ¿Sabes bien lo que dices?

-Pues bufanda, y si puedes también el paragüas, que está lloviendo no sabes cuanto.

Ya me dirán, y yo que iba a decir que la primavera la sangre altera… Pues claro, pero a peor. Por lo pronto, las alergias a casi todos los arboles del mundo, que yo tenía un amigo que siempre suspiraba al llegar a esta estación.

Menos mal, que lo de la Santa de Ávila, cuyo corazón, que quiso tanto, he visto yo en aquel convento hace tantos años, estos días se ha actualizado con la triste noticia de que nuestra Concha Velasco, una de las más grandes de nuestro cine, teatro, nuestra comedia musical y televisión, está de actualidad.

Nuestra Conchita, sobre todo para los que la conocimos cuando empezaba, con Celia Gámez en el coro de las jóvenes que llegaban desde provincias, ha insinuado que se marcha en cuanto que acabe la pieza teatral que está interpretando ahora, en el teatro y que se llama Funeral, obra que dirige  su hijo, que ha heredado de su madre parte de su talento teatral. Incluso, a Concha, de la que tanto ha escrito servidor, tanto que lo digo orgullosamente, durante un cierto tiempo, ella misma me lo dijo: “Llevo un recorte de periódico escrito por ti en el diario Abc, aquel verano de Humanas y Divinas, de lo que después reuní  en un libro titulado La Concha Tatuada.”

Sin reparos, enamorado como siempre, escribí de ella remedando aquella Rosa Tatuada, que en su día hizo la magistral italiana Ana Magnani, a la que también tuve el gusto de conocer en su tiempo hace ya tantos años.

Esta ha sido sin  duda una de las noticias de la primavera que hoy empieza, y que ya avisa que trae alergias, sin fin, hasta la del ciprés, que yo desconocía que existiera pero que como soy de tierra donde crecen y se estiran los cipreses más hermosos y elegante del mundo, y además, dado el que mi primer y quizá único, verso del mundo, por mi escrito a la temprana edad de siete años, en el huerto de mi abuela de mi pueblo nazarí de Piñar en Granada se tituló así. Y continuaba, pero no se preocupen que no se lo quiero ofrecer entero.

El ciprés solo y abuelo..

Recuerdos, ¡qué sería de mi sin la memoria! Bueno, pues que sepan, que hay alergias de todo, y para todos, y cada año más. Menos mal, que la moda que se espera es ajena a lo que viene. Ya que se van a llevar mucho, las flores, aparte de ya en la inmediata feria de Sevilla, llegan , me lo ha dicho Fabi, peluquera y  maquilladora de los más famosos del sur, y también de los del norte, y reina de los vestidos, de gitana y faralaes de Sevilla y en el mundo entero que este año además de las flores, las rayas, los puntos, las líneas, los cuadros, con más alegría que ninguno de los años pasados.

Dicho lo cual, por hoy ya remito, y que aunque la primavera tiene todos los sentidos abiertos, lo que si les puedo decir, que todos los años cuando se abre la buena nueva de “la primavera la sangre altera” vuelvo a buscar, siquiera solo para mirarme en el espejo de la portada el libro aquel del grande, pero grande Lajos Zilay titulado “Primavera mortal”. Porque es cuando se abren también, las cicatrices cerradas de muchos sentimientos, y las heridas de nuevo, florecen como aquellas orquídeas negras que un día descubrí en  centro América, entre los dos océanos, que con solo olerlas, te dolían los recuerdos…

Yo, aquí entre nosotros, prefiero el verano, con todas sus virtudes y todos los defectos. Ya queda menos para que llegue aunque cada día será peor por el cambio climático ese, creo menos en las estaciones del almanaque. Terminará por haber solo tres estaciones; el verano, el invierno y la estación de Atocha, en este caso ya  que desde Madrid escribo, y que ustedes pueden cambiar, por el nombre de la suya. Si es que tienen estación de tren, y si no, pues de autobús, como mi ciudad de Granada que la tenía, pero ahora está esperando no se cuanto tiempo, que llegue de una vez el AVE que nos tienen prometido.

 

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