Amaia Romero, mucho más que una bonita voz

Hay años que no está uno para nada. Y es cierto. Es como aquello que un día dijo Pedro Ruiz, fabricante de metáforas, casi siempre ciertas.

-Soy una duda con piernas.

Y eso es lo que me pasa a mí. Estaba dudando entre hacer mi blog de esta semana, que a veces se me retrasa un poco, con la protagonista indiscutible que ha sido (que es y que va a seguir siendo), la directora Isabel Coixet, que con su El Olivo y La Librería me dejó impactado.

Pero hablaré de una trabajadora insaciable, además de tener indiscutibles destellos de genialidad. Esta niña que hoy ilumina nuestra página. Amaia, que ya ni necesita apellido, porque se ha ganado a pulso, con su voz y también con su actitud, el merecimiento que merecen unos pocos. Perdonen la redundancia, el que con su solo nombre y sin apellido incluso tenga ya un sitio en la -si bien efímera-, gloria de la fama.

Y de la popularidad, que aunque parezca lo mismo, es bien distinta. Lo primero es que eres conocido y lo segundo es que eres bien querido, dos razones bien distintas aunque parezcan lo mismo.

Vale. Que a veces me enredo más que la sandalia de un romano, como dice el dicho andaluz. Amaia Romero, después de un largo, larguísimo combate, se ha convertido hoy por hoy no solo en la realidad, sino también en la esperanza del fascinante mundo de la música joven.

Porque esta niña de diecinueve resplandecientes años no solo ha ganado el título, discutidísimo, peleadísimo de Operación Triunfo (que ha renacido con todas las fuerzas de RTVE), sino que además será la nueva representante de España en la próxima gala de Eurovisión. A ver si quedamos mejor de como estamos quedando, y no es por nada, sino porque en el fondo -y en la forma incluso-, es algo que nos hace falta.

Final OT 2017

Amaia es de Pamplona y no ha surgido de la nada, no ha sido el producto hermoso de una improvisan, de una moda, sino que resulta de un  largo  trabajo y no solo de inspiración, sino de vocación musical a tope, casi desde que vino al mundo. Hija de una madre que cantó algo más que nanas a su pequeña:  la llevó a los liceos, a las escuelas de música donde ella ya había estudiado, o sea que tuvo la profesora en casa. Hoy Amaia, (que ademas de ser bonita, joven, aparte de sus pantalones vaqueros rotos como corresponde a la exigencia de la moda), presume humildemente de una voz limpia, como un chorro de agua de la fuente más pura.

Incluso en los ratos libres, cuando los tenía, que ahora no tiene tiempo para nada, toca el piano de forma impecable y se atreve con el ukelele, que no es una flauta de pastor ni mucho menos, sino un instrumento nada fácil de tocar. Porque  España no es un país precisamente de los cálidos mares del sur, ni mucho menos.

Pamplona es una tierra, sin embargo, muy musical en todos los aspectos. No hay más que recordar al violinista Sarasate, de los Valles del Roncal por más señas, sino el pequeño detalle de que el padre de Amaia fue un alto cargo de ese orfeón pamplonés. Antes decíamos pamplonica, que por lo menos a esta servidor de ustedes ha puesto la carne de gallina, sobre todo si lo escuchaba en América, donde tanta fuerza en todos los aspectos tienen los navarros, que sobre todo, hacen que se sienta su patria como un planeta.

Además, no debemos olvidar que Amaia no es una voz de ahora mismo, sino de cuando hace ya algunos años, siendo una niña se presentó a un concurso de televisión de Telecinco y causó un gran suceso, aunque ahora se está publicando en muchos sitios que Mónica Naranjo, una artista total en todo lo que toca, parece ser que le aconsejó.

-Amaia, linda, aguanta un poco. Si ahora ganas este concurso te van a seguir tratando de niña y te vas a quedar atrás, así que espera a crecer un poco más. Sigue estudiando, pero que madera tienes y de la mejor. Tu voz en unos años será una voz hecha y derecha. No tendrás que sufrir los trastornos del cambio inexorable. Espera a que seas mayor de edad y entonces no vas a ser aquella niña que cantó,  sino la mujer que canta cumplidos los dieciocho.

Más o menos es lo que siguió al pie de la letra Amaia y continuó día a día en su casa, que era un liceo de la música como quien dice. Aconsejada por uno de sus hermanos, Javier, e incluso acompañada también en la vocación, la pasión y el estudio por su hermana Ángela, acudieron todos los días al Conservatorio de Pamplona

-Me gustaba mucho cómo cantaba Marisol y también era una gran admiradora de Los Beatles.

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Acudía a todos los incursos de la tele que se ponían en órbita y de todos salía, si no la segunda, entre las cinco primeras. En Antena3, Telecinco y sobre todo en casa -y no solo bajo la ducha-, sino en el atril de la escuela del veraneo, de la playa, de la montaña. En cuanto al chic, que con ella canta ”y con el que mantiene una amistad, especial, casi espacial, y cuyo feeling es más que eso, como si el amor floreciera entre los dos” aunque es el tiempo el que tiene la palabra, lo que sí se sabe es que la acompañará en mayo al día deseado y temido al mismo tiempo. Aunque ella es fuerte y además está a punto de hacerse ya con el título de profesora de piano, como es su madre. Entre las dos voces juntas no hay más que ver que hay más de un latido profesional. Las cosas del corazón no pueden esconderse. Se ven y sienten, se saben.Y además, Amaia ya lo ha dicho.

-Allí estaré y en mi actuación me lo jugaré todo. No dejaré de estudiar ni un solo día y si no conseguimos que España gane esa noche, sí quiero que sepan los que han confiado en mí, de toda España, que lo importante es participar y hacerlo con todas las ganas, los sentimientos y los conocimientos del mundo. Mi vida es la música.

Pues a esperar, navarrica, y que la Virgen de la Blanca de la que un día fui su feliz pregonero hace ya muchos años, te acompañe. Te lo mereces y ademas, a la tercera, como dice el refrán, va la victoria. Y Eurovisión se convertirá en Amaiavisión.

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