Carlos Sainz, la leyenda continúa

Me refiero hoy  al padre de Carlos Sainz hijo, que busca su  sitio en el mito,  por que la leyenda de su padre continúa y sigue mas grande que nunca cuando le faltan pocos meses para cumplir cincuenta y ocho años.

Es una edad donde el laurel de los dioses deportivos, más que de oro es de  hierro y más cuando el esfuerzo es el de un  héroe. Son colosos del motor, de lo difícil, que no es solo llegar el primero, sino que además es una carrera llena de dificultades para un coche, pues se trata de una geografía catastrófica, desde la arena a la nieve.
Carlos Sainz Calamo, madrileño, forofo del Real Madrid, del que incluso en su día soñó con ser su presidente acaba de demostrar  su fuerza en el rally Dakar de este año. De ernorme sacrificio, su talento y su talante, su corazón y su cabeza y hasta su propio esqueleto físico han sido capaces de llegar a lo mas alto conduciendo su coche todoterreno en una de las mas difíciles geografías en el mundo de la competición deportiva. Feroz, feraz, caballero de la historia deportiva, campeón mundial, sin una sola advertencia, ha regresado triunfante a Madrid, donde le ha recibido la familia entera aparte de la afición, espero que ya mismo lo hagan  el Rey  y la Reina en persona, para darle felicitación, que se la merece y se la ha ganado a pulso.

Vestido con su propio uniforme de pelea, clavada la gorra, con garra, sobre la ya blanca cabeza, el campeón sobre el que no siempre se sentó a  su vera la suerte, sino mas bien la mala suerte, y que incluso sobrevivió a su propio destino, Carlos Sainz padre ha sido recibido, llevando en la visera de su casco de guerra, el nombre de su equipo Red Bull y ha sido recibido como un héroe. Es grande, este “Carlos I”, que   tiene ya tinte de dinastía, que empezó en el motor de las cuatro rueda, y hasta de dos incluso, camuflando a veces la edad, jugándose la vida, tratando desde el primer tiempo de su vida a derrapar, a frenar en seco, a buscar las carreteras con curvas, y peor aun, las de socavones, trampero hasta el final, y además,y eso es tan importante como lo primero, buena gente en su contacto diario con los mas humildes, con la calle, buen rostro cinematográfico, con ese toque a lo Paul Newman, que le hace aun mas grato y mas cercano. Su hijo que ya tiene buen sitio tan cerca de Fernando Alonso en las carreras de coches mundiales, y que le espero el otro día a su llegada a Barajas, hoy esta en todos los medios, todas las redes sociales, y que conoce lo que es llevar queroseno, en las venas, le dijo después de abrazarle emocionado junto a los suyos, toda la familia hijos, hermanos…esposa: “Espero que ya hayas escarmentado padre , que dejes de ser tan cabezón, y que  dejes de tenernos en vilo todos los días…”

Se refería a este último por ahora, Dakar, donde día a día,  hemos ido viendo a través de la televisión, las altas montañas de arena, las caídas terribles, los caminos llenos de piedra, los abandonos, las resurrecciones, como en un parte de guerra, y de todas iba emergiendo, tiritando por el fragor del combate dentro del coche, tan alto, a veces langosta de desierto, en ocasiones halcón, sobre los caminos donde solo habitan los cóndores, la lluvia, el barro, jugándose la vida, querido Carlos, dando a esta España nuestra por lo menos las alegrías de nuestros campeones que en tantos deportes siguen siendo, no ya los primeros, sino los únicos..

Mas de treinta años  en esto, bicampeon del mundo, no se cuantas rally ganados, y  de los que se quedaba el segundo siempre la misma entrega y la idéntica consulta. “A ver el próximo, esta vez no he tenido toda la suerte que necesitaba” afirmó el piloto.

Y con él, su copiloto, el de los mapas, el de los tiempos, bajo el esqueleto de hierro que cubre el techo de acero, frío, calor, hielo, sudor, ‘camina o revienta’, Sainz, en su casa de la colina,  siempre soñando en lo suyo ¡desde que tenia once años! Hoy mismo, que se le ha preguntado sobre cuales eran sus proyectos: “El año que viene ya veremos aunque es un gran momento este para pensar en colgar  el casco, o la gorra de visera. Mi mono de trabajo aun aguanta, pero voy a enterarme de lo que quiero de verdad. Ya veremos. Por ahora el recibimiento, ha sido maravilloso, y es bueno decía adiós  cuando estas arriba del todo, ya veremos, no tengo ni coche mi marca en este instante, pero hasta el año que viene aun queda mucho por delante”, acaba de decir con optimismo.

Pues bicampeón, triunfante, lo que quieras. A ver los niños, los nietos, los tuyos, a saborear la victoria, que de verdad la mereces. “La actitud es lo más importante…” decía.

Vale, cierto. Y ahora mismo, es seguir soñando como cuando era un niño y escapaba con su hermano a jugarse la vida cerca. A ver que dice Carlos, tu copiloto. Pero sobe todo a ver que canta tu corazón de héroe. Y gracias por la parte que le toca a España, de habernos puesto esta inyección en vena de vida en nuestro viejo corazón, lleno de cicatrices, tantas como tu tienes, y de problemas.

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