En el día mundial de la croqueta

Como les digo, vivir para ver. Hoy, según la ONU, es el día mundial de la croqueta y, servidor, como siempre atento a la actualidad y al interés general, aquí me tienen, que se lo cuento a ustedes, mis leales, hacedores de croquetas, o devoradores de croquetas, porque es un tema, sin duda, de los que importan.

Porque están en la vida de cada ser humano que conozca de su presencia y su permanencia. Porque sin duda alguna, la croqueta forma parte de nuestras vidas. Está en ellas, sin duda y, sobre todo, no necesita presentación. El domingo por la mañana, en su magnifico programa No es un día cualquiera, Pepa, su directora, -ya llevan casi veinte años en antena- descubrió la celebración, y dedicó más o menos una hora, con la participación, eso sí, de su cocinero de cabecera, a tratar el importante tema. Que lo es, porque forma parte en principio de la historia familiar. Aprendí muchas cosas en esa hora mágica, cada día me gusta mas la radio, tal vez por que ahora he vuelto donde comencé y a la una menos cuarto de los viernes estoy para toda España con mi jefe Carlos Herrera haciendo una cosa nada fácil, que es contar toda una semana en El Puñaíto, lo que ha pasado en la semana que se fue, más o menos, espolvoreando, diría yo, acudiendo al palabrero andaluz, sin duda.

Bueno pues la croqueta, hoy, es la noticia mundial.

¡Cuántas veces la humilde, pero difícil, croqueta ha sido capaz de levantar, si no todos los días por lo menos de vez en cuando al apetito de una casa con familia numerosa! Por ejemplo, yo, este servidor de ustedes, acudía a la cocina de mi casa, cuando mi madre estaba haciendo croquetas, generalmente al día después de haberle dado al cocido. Lo que sobraba, las “sobritas” del día anterior eran las protagonistas. Y luego, eso sí, la harina de pan bueno, la leche, etc, que cada una tenía su receta. Bueno, pues siempre aprovechando un descuido, servidor devoraba, casi siempre a escondidas, la masa, aún sin freír, de que estaba hecha la croqueta. Por lo visto no era solo una maldad mía, ya que el mismo gran cocinero lo hacía y muchos más que después comentaron la fuerza de la protagonista.

Hubo un tiempo, ya saben, en que una pequeña taberna de Serrano se hizo famosa por eso, por sus croquetas, que además llevaban, según de lo que estaban hechas, -por ejemplo, jamón, o patata, o chorizo, etc, etc- aparte del nombre de su hacedura, de algún personaje famoso que las consumía, por ejemplo, recuerdo las croquetas de Nieto, y hoy por hoy les recomendaría, que siempre que voy las pido, las de ese restaurante del primer piso del barrio de Serrano, que se llama El Paraguas, y que son inolvidables, la última vez -por ahora- las consumí, perdón, las paladeé, con motivo de un almuerzo inolvidable con el nuevo director de la Orquesta de la radio televisión española, mi paisano Miguel Ángel García Gómez, que sin duda es uno de los mejores del mundo. También recuerdo que había un personaje único en la tele, que se llamaba Doña Croqueta, y también que se hizo famosa la parodia recordando a la grande, grande, grande Encarna Sánchez, que en paz descanse,y con la que trabajé tan a gusto mucho tiempo. Por si fuera poco, ya saben que de cuando en cuando, en el popularísimo programa Sálvame, a veces se hace la croqueta, no sé si como castigo o como liberación, pero que consiste en echarse al suelo del estudio y dar vueltas y vueltas, sin tregua, durante breves minutos.

Es siempre muy aplaudido.

También, ya saben, que se la llama, cocreta, que es más fácil, pero que no es correcto, por que la “R” debe estar en su sitio, como manda el diccionario. Debo comentarles también que el universal cocinero, David Muñoz, me cuentan que ofrece en sus platos de fama mundial una croqueta, a la que llama La Pedroche, y que está riquísima, aunque no ofrece su receta, que solo él conoce mejor que nadie. Enhorabuena, David.

Eso sí, hay un dicho que aquí permanece y brilla por su verdad. “Ninguna croqueta como las que hace, o hacía, mi madre”.

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Y es verdad, que hasta los Chichos, siempre oportunos como buenos gitanos, han hecho del tema un precioso tema de rumba y compás.

Termino comentándoles, que no es porque sí este un tema de actualidad en el día de hoy lunes, día de San Marcelo por otro lado, sino por que pertenece, según mi criterio, claro, de viejo más que de sabio, a los llamados sabores de la libertad. Porque dependen además de que la receta sea la misma para todas, y todos, lo importante está en la muñeca de aquella persona que lo hace.

Ahí está la verdad, en su estilo, en su modo, su manera, su fuerza,y su personalidad.

Y además, la croqueta, debe ser coqueta, jugando a las palabras. Esto es que sea bien presentada.

Ni mucha, ni poca, bien rebozada, de piel fina y crujiente y, sobre todo, también de contenido, mejor si es humilde, y exquisito. A ver si mi santa la hace hoy, que la hace muy bien por cierto, aunque no tengamos ningún hijo a la mesa, porque además he visto bacalao en la cocina. Espero no equivocarme. Les tendré informados.

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