Vuelve la Carrá, con acento en la ‘a’

La primera vez que la entrevisté, que muchos de ustedes ni habían nacido siquiera, aquella dama rubia, pero rubia rubia, después de preguntarle aquello, cuando uno sabía preguntar, buscando un titular como fuera.

– De verdad, de verdad, ¿es cierto que usted, es morena?

Y ella -de esto hace no sé cuantos años, muchos, la primera vez que vino a España-. Ya de diva de la tele en Italia, su tierra, me responde echándose todo el oxígeno de su cabello largo en un gesto muy femenino a la espalda.

– Soy morena de nacimiento, pero soy rubia de sentimiento.

rafaelacarra6

Que en el fondo, es un buen titular. Eso sí, recuerdo que me dijo con su rotundo acento italianísimo, cantarino:

– Le ruego que no se olvide de escribir mi nombre con dos efes, en cuanto se refiere a Raffaella, y mi apellido con acento en la segunda A.

Dicho y hecho. Así lo hice y luego, cada vez que lo he publicado, lo he vuelto a contar. Como ahora cuando Raffaella es noticia en dos actualidades.

Una, en la que hace unos días, va y confiesa desde su villa de Roma “ya me siento mayor, así que me retiro definitivamente”.

Pero, a los pocos días, se reinventa de nuevo y me entero por todos los medios.

– Sí. Seré la presentadora del gran espectáculo musical de la televisión española, que celebra sus sesenta años de vida.

Yo casi ya estaba allí, en el primer estudio, aquel que siempre digo en la Avenida de La Habana, que olía a tortilla de patata. El bar estaba al lado del estudio, en la Avenida de La Habana.

Bueno, pues dos titulares que actualizan una larga historia de la televisión, y no solo de España sino del mundo entero. Porque Raffaella, que acaba de cumplir los setenta y tres según reza el diccionario de la fama, nacida en Bolonia como Raffaella María Roberta Pecoli, espero haberlo escrito correctamente, nació en un pequeño pueblo boloñés, y pronto ya, nada más echar los dientes de leche, se puso a bailar, y no hubo más remedio que mandarla a una escuela de danza. Pronto la familia se fue a Roma, y ella siguió en sus trece.

O sea, que se dedicó al arte de la escena, aunque en sus comienzos lo que quiso es ser artista de cine, para lo que se inscribió en un escuela de cine cuando el cine en Roma, esa escuela de la gloria, cuando aquellas películas posteriores al neorrealismo.

En fin, su historia está en los libros de la época, todo lo hacía con pasión, todo, hasta que cuando llega la televisión, irrumpe en el escenario con la fuerza de un ciclón. No me atrevo a decir que es un terremoto, porque Italia los sufre con frecuencia, desgraciadamente. Pero también triunfa en la tele, tanto es así que llega a convertirse en un símbolo, con canciones electrizantes, capaz de hacerlo todo. Tanto es así que, en los contratos que firma, hace un apartado en el que detalla: “tres minutos necesito en cada programa, para hacer lo que me de la gana”.

Y así fue, así ha sido, no sé si continuará exigiendo lo mismo, aunque la verdad es que siempre hace lo que quiere, porque tiene personalidad, fuerza, es un volcán delante de las cámaras.

Baila, canta, grita, interpreta. En realidad, lo que hace es que siente todo cuanto le pide su cuerpo aun elástico, increíblemente danzarín, capaz de cansar al más fuerte.

rafaelacarra7

Fíjense, que por tener tiene hasta un récord: es la primera italiana que enseña el ombligo -como les digo- en un programa de televisión en directo y a escala nacional.

Y además, vuelve de Hollywood, hace no sé cuántas películas, teatro, va y viene, y por fin un día, -por hacérselo más corto el relato, que hay muchos blogueros y blogueras esperando su turno y las chicas que me aguantan no dan a basto, así que lo dicho- que vuelve para presentar la gran gala, que ya se está preparando y que será un éxito sin duda. Ha superado todas las audiencias, al menos en su tiempo, ha grabado canciones, danzas en vídeo, que han dado la vuelta al mundo, y a mí me gusta cantidad desde que fue un día capaz de decir aquello, que se convirtió en un leitmotiv turístico.

– Hay que viajar al sur…

Que es lo mío, aunque ahora viva, sobreviva, en el centro. Aunque hoy haga un frío del norte. Se la ha llamado la Diva dorada, la Super rubia, la Marilyn Europea, la bomba italiana, y su Canzoníssima aún resuena por el mundo. Dicen que vivió una especie de historia como de amor con Alberto Sordi, aquel grandísimo italiano al que uno también tuvo la suerte de entrevistar alguna vez, y que era elegante y gracioso.

Así que bienvenida la Raffaella, de nuevo, a casa donde más de una vez tuvo la gana de retirarse para siempre, y donde tanto nos lleno la vida de alegría. Su vida sentimental, aunque ella aseguró alguna vez que no tiene nada que ocultar, está en las enciclopedias. Cantar lo que se dice cantar no era, no es, la Callas -las cosas como son-, pero en todo dio la vida. Les aseguro que no me importaría volver a verle el ombligo, entre otras razones porque ahora todo el mundo lo enseña. El refrán asegura “dime que ombligo tienes y te diré quien eres”, pero ella fue la primera. Bienvenida, niña Raffaella, no diré que a estas alturas te estábamos necesitando, son otros tiempos, pero eso sí… te estábamos esperando.

Nunca mueren, las leyendas.

Así que al mismo tiempo, hola, y arrivederci.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer