Martirio sin gafas ni peineta

No es un título original, sin duda, pero quiero que se corresponda con la realidad.

Vamos a ver a María Isabel Quiñones, natural de Huelva, nacida en marzo del cincuenta y cuatro -según Wikipedia-, porque ella siempre que puede, al nacida, le añade los puntos suspensivos, ya que acaban de concederle, el Premio Nacional de las Músicas Actuales, por el Ministerio de Cultura. Lo que indica, claramente, que Don Íñigo sabe lo que hace. Ya era hora, aunque a ella le da casi todo lo mismo, y se trata de un reconocimiento que se le debía. Porque la Martirio, que siempre aparece, son sus gafas negras de apoderado de toreros, y una peineta de delirio, con no sé cuántas cosas, que quien decir tantas cosas, es ni más ni menos, que una mujer genial, culta de la sangre y la palabra, capaz de haber inventado su propio personaje, valiente, capaz, andalucísima, en la masa de la sangre, ni más ni menos que el duende que ella domestica y cultiva como si fuera un geranio y la orquídea al mismo tiempo.

Servidor de ustedes -que a veces acierta-, hace ya muchos años, cuando aquella casi niña cantaba en el grupo Jarcha, ya se descubrió -y perdonen que se lo diga ahora-, que iba a revolucionar todo esto disfrazándolo de lo mismo. Y se inventó un personaje, único, reconocible y envidiable no solo en España sino en el mundo entero y sobre todo en la América de los cantes de ida y vuelta, o sea, la nuestra, querida Martirio, onubense de verdad donde están muchas de las raíces de la copla de nuestro tiempo.

Y se puso una peineta que es tan nuestra y se colocó unas gafas negras, aunque me han dicho que tiene los ojos verdes.

MEX02. CIUDAD DE MÉXICO (MEXICO), 30/09/07.- La cantante española "Martirio" se presenta en la noche del 29 de septiembre de 2007, acompañada del ensamble Flamenco "Son de la frontera" durante su primera de dos presentaciones en el Lunario del Auditorio Nacional de Ciudad de México .EFE/Fernando Aceves

Eso sí, empezó a cantar con personalidad distinta. Y creció y se creció recreando el personaje creado. Fue una inventora del nuevo duende. Un día hace ya algunos años, Compay Segundo, el grandísimo genio cubano, cantante mítico, me confeso, no sé dónde, que Martirio era el alma de la verdad de la copla, de aquella que canta aquello que nadie sabe cantar.

Cierto. Martirio, Isabel Quiñones Gutiérrez, parió además a un músico formidable, que es su hijo Raúl, y que ahora la acompaña, y canta con ella. Los dos estudian no solo lo que hacen sino en los libros antiguos, y en las raíces musicales, lo que es nuestro son, nuestro compás, nuestras raíces. Ha cantado con los únicos, y ha escrito un  libro que le publicó Planeta. Llena el escenario,  cuando sale, y ahora más con el talento y la presencia de su niño. Yo tengo conmigo el recuerdo de haberla visto en más de una feria, en más de una fiesta, cautivando al personal, porque además, canta, y eso es lo más importante, con el son de la fragua y la maraca si es necesario al mismo tiempo. Le van las fusiones, o por lo menos las traba, las guisa, y las canta como si fuera un plato de chocos con fresas.

Es genial. Y si se le pregunta que por qué se llama Martirio -que es por otro lado un nombre precioso-, y si es porque ha sufrido lo que no está escrito en los papeles, Martirio, responde:

– Es que ese nombre no es solo por sufrir, no, sino que en griego la palabra quiere decir “testigo”, y yo, soy una testigo de mi tiempo.

Una cronista de su historia pero estudiando en las raíces, investigando, siendo. Enhorabuena desde aquí y para todo el mundo niña, por elegir ese nombre ya legendario, porque es una forma de ser la cronista de tu pueblo, tan antigua que habita en ti la verdad de los Tartesos, y la profunda voz de aquel Paco Toronjo que tanto me llenó de escalofríos. A ver si un día te puedo ver de calle, sin las gafas turbias ni la peineta de abanico. A ver si es verdad que tienes los ojos del color de la uva de las viñas del descubrimiento. Te quiero confesar que a mi última nieta estuvimos a punto de llamarla Cinta o Bella. Por si te vale, que sepas que te debía este post, muchacha del descubrimiento, que además de todos los premios que tienes, te dieron el de la Alpujarra, que es patrimonio si no todavía de la humanidad, si de la divinidad, como tú misma, Maribel.

martirio1

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer