Adiós y, quizás, hasta luego

Depende de mi viejo cuerpo. Pero no me hago a faltarles a la cita. Así que, quizás, lo mismo les digo adiós, que me apunto para el diecisiete. Ganas no me faltan, créanme. O mejor dicho, creedme. Que tanto tiempo conociéndonos y tratándonos de tú, me hace pensar que siempre algo queda en el fondo.

Así que, me he quedado con tanta gente a la que despedir – de las de para siempre – en estos últimos días, que a veces temía, como siempre temo, el convertir esta columna – o este blog, o lo que sea mío – en lo que digo una necrológica. Y me viene la memoria hace muchos años, con mi buen amigo Alfredo Amestoy. ¿Recuerdan? Con el que acabo de hablar por teléfono en su retorno siempre al sur. Que fuimos a visitar el New York Times, en Nueva York, claro. Y nos llevaron a la sección de ‘memoria’. O sea, donde estaba el experto en adioses, un sabio especializado en eso, en tener siempre a punto la página de los que se iban. Una especie de enterrador en papel de un cierto número de personas.

“Díganme su nombre, que seguro está en este archivo.”

Lo hice, claro, por ver si estaba en la lista del luto memorial. ¡Y estaba! Aunque no era – bueno, igual que ahora – absolutamente nadie.

Mi nombre de verdad, Escolástico, que es con el que me gustaría ser conocido de verdad, y no con este nombre de samba con el que me he hecho más o menos sabido. Y hasta el día en que visité el diario fabuloso, allí estaba todo, o casi todo, lo que merecía la pena ser contado, hasta el día de la fecha.

Bueno, pues no quiero yo estar aquí solo para decir adiós. El último este de la dama Debbie Reynolds, que se nos va – justo al día siguiente de su hija, la Princesa Carrie – de un golpe de corazón. La conocí, claro que sí, aquel día cuando vino a Madrid con su primer esposo, Eddie.

debbie

También traté un par de veces a George, el cantante, y a… etc, etc.

Era mi oficio. Esperaba que llegaran y si ¡HOLA! me enviaba, pues yo iba de enviado espacial (no especial, porque llegué a ser eso, un cazador de estrellas). Y noto, veo, compruebo, que son más los que se me van que los que se me quedan. Y perdonen la frase, pero por lo visto, esa es la vida. “Al fin y al cabo no se olvide que sólo somos muertos de permiso”.

Cuando yo le dije esto mismo en su día a Gabriel García Márquez me confesó en aquel avión en el que volábamos desde México a Panamá, vía Costa Rica: “Si llego a conocer eso que me dices que te han dicho, lo uso en la Crónica de una muerte anunciada“. Pero ya la había publicado.

Así que, mejor decir “hasta luego”. Sobre todo, si el hasta luego, pasados los inocentes, es “hasta el próximo domingo”, y lo mismo me levanto con ganas de seguir escribiendo lo que a quizás unos pocos o pocas, os interesa.

Miles de personas ensayan las campanadas de Nochevieja en la puerta del sol

De todas formas, felices uvas; y este beso y este abrazo, y este recuerdo del viejo cronista, contador de historias, que no se resigna a poder contárselas solo a mi nieta Macarena, de la que hablo tanto.

Entre otras razones, porque no aguantaré en pie por escrito en las librerías de viejo, en las videotecas recicladas, en las sonotecas de las últimas radios, o aquí en la memoria de este blog maravilloso que me ha ayudado tanto en estos días. A vivir, a convivir… a sobrevivir, que no es poco.

Así que gracias a mis niñas del blog, que tanto me han ayudado, incluso corregido y mejorado. Y a ustedes, mis sufridos y leales compañeros de viaje. Por mí no va a quedar si continúo.

Ya veremos. Pero a todos, mi agradecimiento formidable y verdadero. Porque habéis sido mi alivio del dolor, mi aguante, mi pasado, mi memoria, mi presente y mi futuro. ¡Os quiero tanto!

  • Mi maestro y AMIGO SIEMPRE: No te vayas a ningún sitio, tienes que seguir con nosotros este año completo y los que vendrán. De ti hemos aprendido muchos profesionales españoles e iberoamericanos, entre los que me encuentro. ¡Feliz 2017, Escolas-TICO Medina!

  • Seguirás escribiendo estimado maestro, la escritura, el contar el día a día… forman parte indisoluble de su personalidad, de su carácter.
    Quizás publicar menos, escribir y publicar más adelante.
    Sea como sea lo que decida, que sea lo mejor para usted.
    Aunque estamos avanzado enero, que sus anhelos se vean cumplidos con largueza; que en su hogar y el de sus personas más queridas no falte la alegría, la paz y el amor.

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