Melanie Trump pronto será la mujer más poderosa del mundo

A veces los sueños se hacen realidad. Incluso la superan. Es el caso de esta bella dama, de cuarenta y seis años, que en unas semanas será, ni más ni menos, que la esposa del jefe de la tierra, así como se escribe, ese emperador dorado que acaba de ganar en las preferencias por su presidente de los Estados Unidos de América.

melania-getty

 

Porque cuando Melania era solo la hija de un matrimonio campesino de la entonces Yugoslavia, que cultivaba patatas y cebollas según los papeles que de tan lejos llegan, en la bella aldea de Novo Marto, en Eslovenia, soñaba mucho y con los ojos abiertos casi siempre. “Solo quería ser modelo”, ni más ni menos. Que no era poco, pero por querer que no quede. Por hacer rápido su retrato podemos decir, hoy ya, que casi todo se sabe, que antes de llegar a ser esposa de aquel hombre rubio, tan rico, riquísimo, uno de los más ricos del mundo, Melania, que es de nacimiento morena total, -aprovecho para decir que como mi nieta recién nacida Macarena, hija de mis hijos María y Nacho, y perdonen, pero he tenido necesidad de cambiar mi habitual chaleco antibalas, de cuando era corresponsal de guerra, a un chaleco domestico antibabas- bueno, pues, estudió en una academia, hablo de Melania Trump, inició sus estudios de arquitectura en el corazón de la vieja Europa, sin salir de su tierra, hasta aquel día que un fotógrafo buscador de estrellas, que iba de paso, la descubrió sentada en las escaleras de un instituto. Con la ciencia y la paciencia de los depredadores de la imagen más bella, porque Melania era, es, bellísima, consiguió lo que deseaba. La retrató de distintas formas y maneras y la envió como descubrimiento para la moda a todo el mundo.

Melania Trump

 

No debo hacer muy largo este perfil, ya que nos esperan tiempos en los que Melania, sobre todo cuando llegue a ser oficialmente Primera Dama de los Estados Unidos, el próximo enero, como saben, nos esperan muchas más caras de la moneda de la que ya se prepara desde hace unos días, en todos los aspectos para interpretar su difícil papel, con toda la profesionalidad del mundo. Ella, no obstante, siempre cerca, al lado de su marido, afirmó ayer mismo:

“No quiero entretener ni un minuto mi tarea fundamental como madre”.

Porque de su matrimonio con Trump hace unos años, nació este chico, rubio también, que el otro día bostezaba como un niño que es en el discurso oficial de aceptación del voto popular de su padre.

Melania Trump

 

Melania, después de algunos avatares, algunos demostrados y otros no, llegó a Estados Unidos, parece ser que para tomar parte en un desfile de alta moda -mide uno ochenta, lo que pasa es que su esposo es un gigante descendiente de alemán- y ya se quedó para siempre en los Estados Unidos. Hay quien dice incluso que no volvió a Europa, y que en USA se quedó para siempre. Después fue portada, participó en más de una página de especialista en moda intima, especie de lo que hace estos días espectacularmente nuestra Pataki, con el aire intimísimo del encaje negro que sube las audiencias, y que de ahí pasó a actuar en más de un programa de televisión, y en uno de ellos conoció al gran magnate, “y que el flechazo fue doble, e inmediato”. Había nacido la bella, el 26 de abril del setenta, ajuste cuentas y se casaron en el dos mil cinco, según mis datos más recientes. Sí les puedo asegurar que fue en Palm Spring, y es curioso, asistieron a la boda los Clinton, y hay fotografía que lo recuerda, como invitados especiales. El vestido blanco que llevaba Melania era Dior, y costaba, cortó, con acento en la O, doscientos mil dólares. El amor no sabe de cifras. Sí les puedo decir que he visto una fotografía de Melania, embarazada a tope, mostrando su vientre redondo en una escalerilla del avión de su esposo, en tanto que Donald, abajo, al pie en un coche portentoso, de su colección privada, sonríe al volante.

Es la tercera esposa de Donald, y hasta ahora se ha limitado a ser, que no es poco, la esposa de su esposo. Cultiva la ayuda a la gente necesitada, tiene su propio blog, al que ya ha cambiado de nombre, y el otro día en su segunda aparición oficial junto al elegido presidente, apareció radiante, dentro del marco casi imperial de uno de los salones del triplex, que poseen en el corazón de Manhattan en Nueva York, donde residen. Ya ha visto, como todo el mundo ha podido comprobar, la Casa Blanca, y Michele Obama se la ha mostrado entera, desde los sótanos privados hasta las terrazas que dan al gran parque que rodea la casa más famosa del mundo. Servidor ha estado un par de veces allí dentro, se lo contaré otro día, si es que ya no lo he hecho, que a veces me repito mucho. Sí, sé que no va a seguir la tradición de la señora Obama de tener un huerto dentro donde cultiva la verdura que consumen en el palacio presidencial.

michelle-melania-gtres1a

 

Se cuida mucho, muchísimo, como no hay más que ver. Y ha tenido algún mal entendido con el equipo de comunicación de su casa. Por lo visto, pronunciando un discurso dijo cosas que ya habían sido dichas, en circunstancias parecidas. Palabras, frases enteras, que la señora Obama, la Primera Dama, había ya dicho. Su foto, la de las dos, en la Casa Blanca, ha dado la vuelta al mundo. Ninguna con las piernas cruzadas. El encuentro, fue, digamos que además de confidencial, oficial. Hablaron de cuestiones domésticas. El dorado que tanto priva en la casa Trump ya se ha podido comprobar en la primera entrevista del señor Trump con la televisión americana.

Se lleva muy bien con los anteriores hijos de los anteriores matrimonios de Trump. Habla cinco idiomas y mucho también por teléfono. Su hijo se llama Barron y es la preciada joya de su madre, aunque a veces promociona productos totalmente suyos, como por ejemplo un reloj carísimo, o una crema de la belleza a base de caviar ruso del bueno.

Por hoy ya es suficiente, pero lo que sí les puedo asegurar es que se hablará, se escribirá, mucho, muchísimo de ella. Ya se prepara, a tope, para ser la primera dama de la casa Blanca. No podrá disfrutar de los cuatrocientos mil dólares del sueldo del presidente porque su esposo acaba de renunciar a ello. Ya está preparando su equipo porque aseguran que ni ella misma esperaba el brillante resultado de su esposo. El sueño se ha hecho más que realidad. A ver si se deciden un día y vienen a España, aunque sea de visita oficial, la reina doña Letizia, gran amiga personal de Michelle Obama, sabe que ese día tendrá que ponerse los más altos tacones de aguja de su ropero, como cuando vino Michelle. Es su sino real.

  • Abuelo, soy Lola, cuanta razón tienes…
    No te olvides que soy un fiel seguidora tuya y que escribas lo que escribas, yo lo leo, porque cada palabra tuya, baila con ritmo propio y eso es una de las cosas que más admiro (de ti).
    Muchos besos desde Los Estados Unidos, donde ahora mismo todo está patas arriba.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer