La armadura rosa

Lo he dejado para hoy, por que hoy es también el día de la lucha contra el cáncer. Ayer fue la fecha oficial, incluso servidor de ustedes se puso una camisa y corbata rosa, en su programa de la tele del sur, uno de los que más se ven en Andalucía, y no es porque yo colabore en él un día por semana sino porque lo hacen Juan y Medio y Eva, a la que quiero y admiro tanto, mi Bertolucci del alma.

Bueno, pues a lo que voy, que a mí me gusta mucho saltarme eso que se llama el corsé de los días elegidos para todo, por la sencilla razón, de que hoy también hay que luchar a tope, sin tregua ni descanso contra esa lacra mundial, esa enfermedad terrible y constante que es el cáncer de mama.

Cáncer de mama

Siempre recordaré  que cuando entreviste largamente durante no sé cuántos años a Lola Flores para escribir sus memorias, que primero fueron noticia en ¡HOLA!, la faraona estaba en el inicio de su pelea contra aquel que le habitaba en el pecho y siempre cuento cómo una tarde de aquellas de su larga confesión en la calle María de Molina, se abrió la bata, salto de cama en la que se envolvía, debajo palpitaba su carne morena y no es la letra de una copla lo que cuento, y me mostró el bocado de aquello que ella se negaba a nombrar por su nombre, y al que decía “el cangrejo” y más cosas que no es necesario recordar en este instante.

A la larga se la llevó, mucho más tarde, porque hay veces que el bicho no perdona. La última vez que nos vimos fue en su casa y ya estaba señalada por el destino. Me acerqué hasta ella, con su olor anardo de la leyenda, y le dije:

– Qué linda está usted doña Lola Flores, tiene carita de luna redonda…

Y ella sin dejar de mirarse al espejo, los hombros morenos desnudos, me respondió tristemente.

– Gracias Tico. Pero esa no es mi cara, es la culpa de la medicina de lo mío, que me hincha las mejillas…

Se eligió para la lucha contra el cáncer, que ya se dice, se debe decir sin miedo la palabra durante mucho tiempo impronunciable, el color rosa de la bandera contra el enemigo. Un enemigo que hace también huella en los hombres. Hoy mismo en las noticias del internet se  ve la foto de un señor mayor que dice a las claras, porque hay que contarlo todo para que se sepa:

– Me llamo Pepe y he sido operado del cáncer de mama.

Un servicio público digno de agradecer, de aplaudir, y si necesario fuera de multiplicar. Pero el mal, acecha sobre todo, a las mujeres. He dicho muchas veces ya que de una forma directa lo convivo en la misma almohada de mi alcoba. No quiero decir más de lo que aquí declaro. Esa venda fuerte, esa manga agobiante que hay que llevar en ocasiones “de por vida”, como la pastilla azul de cada mañana.

Y no bajar la guardia. Por eso es bueno el lazo rosa que ayer se llevó en toda España, por eso es hermosa la historia de esas mujeres que vivieron  en su propia piel el suplicio y que se han hecho a la mar, en un barco de vela, juntas, sonrientes, fuertes, operadas, bajo la bandera rosa de la esperanza, de “hay que prevenir, y si te habita, y te operas a tiempo, puedes seguir adelante, luchar en la vida, ser grande, como nosotras”.

Lo son, ellas, esas españolas de la odisea naval, esas grandes, como tantas otras conocidas o no, famosas o no, que siguen adelante después de haber detectado el mal, y haberse operado a tiempo. Podríamos hacer hoy aquí una larga lista de valientes, de supervivientes, cada día y a cada hora, luego de la enfermedad y la victoria. Se sobrevive, claro que sí, pero hay que detectarlo, ya, en la primera revisión, la prueba que hay que hacer a la menor alarma, aquel lunar, aquella breve mancha, el alfilerazo sin alfiler en la propia carne, el porque sí, aunque no se detecte alarma…

Por eso, hoy, aquí, levanto la bandera rosa de las que hacen una carrera feroz por avisarlo, de las que regresan de la quimio, de la radio, que te marcan la vida para siempre, y que es mucho más, que cambiar el pelo o hacerse una nueva peluca mientras pasa….

No es este un blog triste, sino de esperanza, como el color elegido de arma, y de armadura. Y por eso, aquí en esta crónica de pocos rostros, aunque podría haber muchos y sobre todo, decididos a contarlo, para advertir, para avisar, para gritar que hoy también es el día de la lucha contra el cáncer de mama. Y que por eso lo queremos decir, y porque hemos querido advertir, asegurar, que aún es tiempo, tú, que vas tan de prisa por la vida para salir adelante. Hazte una prueba. La vida es rosa, como cantaba aquella pequeña gran mujer de la que ya hemos hablado alguna otra vez, y a la que yo conocí, que se llamaba Edith Piaf, La vie en rose, la vida en rosa todavía puede ser para ti, mi buena y desconocida amiga.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer