Eva Longoria vuelve a casa

Tan mundialmente famosa, pero a la vez tan nuestra. Un día dijo en la televisión americana:

– Soy el setenta y cinco por ciento española, y el resto de nuestro mundo.

Que es sin duda lo hispano, en la que es no sólo un bello rostro sino además una apasionada mensajera. Eva Longoria, que es mucho más de lo que siempre de ella se dice.

– ¿Recuerdan? Es aquella preciosa de la serie Mujeres Desesperadas.

Claro que sí, es ella. Que además aunque ella misma diga que es “de talla pequeña”, es grande, pero grande de verdad, en lo suyo y además en su mensaje. Formidable Eva, nacida en el hermoso lugar que yo conozco, donde es leyenda un huelvano de la conquista, de Corpus Cristi, sitio en el mapa, en el condado de Texas, en Estados Unidos, donde va a estudiar un año una de mis nietas, Lola Medina, que además como siga escribiendo como escribe, ya les aviso con tiempo, llegará a ser, no digo que mejor, sino mucho mejor que su abuelo, que soy yo, de profesión contador de historias. Tanto es así que mi discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia de Andalucía, a la que debo de acudir, me dicen, de chaqué, como manda el protocolo, en Sevilla, versará, como se dice siempre, con una conferencia titulada Historia de un contador de historias.

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Por eso me tienen ustedes aquí, a piñón fijo, después de esta breve ausencia en la que espero que ustedes hayan respirado, y que no ha sido por culpa mía, sino de los años. Resbalé en la estación de Atocha, cuando caminaba al sur, y caí de espaldas, ante la consternación general porque mi cabeza dio un golpe tan seco, que muchos creyeron que eran la una en vez de las once, y se fueron a tomar un pisco labis…

Total, dos días de dos tac, en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, sección de urgencias, en observación, y permiso de vuelta a casa porque la gota de sangre de la hemorragia cerebral, posible, no era seria ni grave. El coágulo viejo seguía ahí, en fin.

Otra vez aquí, a pie de obra, para hablarles, escribirles de esta gran actriz nuestra, que además defiende a los que nada tienen, y tanto es así que desde hace ya cinco años, creo que cinco, viene a  Marbella, para presentar ese proyecto mágico y solidario en el que siempre está a la cabeza y que este año ha sido como siempre, un éxito.

Esta recientemente casada como ¡HOLA! contó con gran despliegue, con uno de los hombres fuertes de la televisión de Latinoamérica. Es el presidente de contenidos de Televisa, esa mágica mano tendida desde México para el mundo, una de las cadenas más importantes del planeta, que yo conozco de aquellos tiempos primeros del gran Emilio Azcarraga, impresionante capitán de aquella nave formidable en la que yo como primer corresponsal de la Televisión Española en el nuevo continente, tanto aprendí de él, de su amor a España reconocido, de su enorme talento, y sobre todo, sobre todo, de aquella maestría en la verdad de nuestra lengua que entonces hablaban trescientos millones y hoy ya están por encima de los 500, y avanzando.

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Perdónenme el inciso pero es cuando además de la actualidad, funciona mi memoria. Es terapia pura y dura. Por eso me gusta saludar en nuestro blog para todo el mundo a esta criatura que aunque es admirada, y querida en el globo entero, es además tan nuestra. Eva Jacqueline Noriega, que vuelve a Marbella donde se siente feliz del todo que no hay más que verla, y donde quizá, quién sabe, puede hacerse de una casa como otros tantos la tienen o la tuvieron en sus años mágicos. Eva Longoria, de abuelos ovetenses, tan verdadera. Miro las fotos últimas, en ¡HOLA!, de esta criatura, y no aguanto su mirada. Tiene un planeta dentro: el hispano. Le brillan los ojos como a los jaguares y los linces, al mismo tiempo. Se nos casó tres veces, y por lo tanto tiene tres tatuajes, de dos sabemos, uno es el más íntimo, y no lo muestra fácilmente. Uno es una fecha en números romanos, otros es un nombre corto creo que es “Nine, y claro, tiene su historia. También el de números, en romanos y es un siete siete, siete, el día, creo, de uno de sus casamientos. Aquel con Tony Parker, el deportista universal…

En fin, Eva Longoria, muy admirada por Obama, que incluso la llamó hace poco a la Casa Blanca, a presentar una reunión con gente nuestra, de nuestra lengua y nuestro sentimiento. Vive en Los Ángeles, que es donde está el negocio del cine, y abrió en su día un restaurante llamado BESO, que es un gran nombre, sin duda. Ha hecho cantidad de cine, mucha televisión, y es tan querida en México, que es un planeta entero, como Salma Hayek; por ejemplo. Tiene además un cuerpo, perfecto y en su día mereció ser, ni más ni menos, que elegida entre cien como la actriz más sexy de los Estados Unidos, que con verla incluso hoy se comprueba, está también en la gran edad que siempre conmemoro, y está haciendo su labor solidaria en la Global Gift Gala, de forma magistral.

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Ya mandó España, me consta también con todos sus sentidos así que siempre dice aquello de “amo el jamón ibérico, vuestro vino y vuestro buen sentido del humor. Aquí me encuentro como en mi casa.

Lo es, bella. Nos gustaría y mucho, estar en ese tatuaje grabado en la nuca como diciendo. “Para que se vaya de mi cabeza”.

No todo ha sido para ella, que no lo han sido, eso que se llama años dorados y felices. Se crió en una granja en el campo americano, y hasta que consiguió, la gloria y la fama con la inolvidable Gabriela, de la serie, ha pasado mucho y muy duramente a veces. Hoy es, además de mundialmente reconocida, querida. Podría ser una buena embajadora, por ejemplo, en España. De chiquilla la llamaban “patito feo”, y lo aguantó, por su estatura, pero la hizo más fuerte. Estudió todos los planes solidarios, y hoy está aquí en nuestro blog después de la espléndida como siempre, entrevista de nuestra directora de México, Mamen, a la que quiero y conozco desde que era así de chica, y que hoy es madre de cinco hijos, y una buena novelista de España, vendiendo a tope su última novela, que aprovecho para recomendársela,  La flor y nata, que por cierto, daría una muy buena serie de la tele, incluso con Eva, dentro, digo yo, igual son las pastillas…

Y termino en el reencuentro. Me gustaría no saben cuánto, poder darle el doble beso, de protocolo, ese mua mua, que a pesar de todo, me gusta tanto. Y deseo a este “modelo de mujer trabajadora”, como dijo el hombre más poderoso del mundo, el señor Obama, de ella, que siga viniendo a España tantas veces como quiera. Por la sencilla razón de que tenga o no tenga el lugar de fijo, “esta es su casa”. Suerte, valiente.

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