Anne Igartiburu, mientras llega la cigüeña

O sea, mejor decir “mientras llega la cigüeña”, porque como se puede comprobar con solo pulsar la Uno a las dos y media de la tarde de lunes a viernes, ambos incluidos, Anne, con dos enes, permite -gloriosa, grandiosa y cada día mejor- que los espectadores puedan ver crecer dentro a su próximo hijo con Pablo, su marido, gran director de orquesta, y además paisano mío, esto es, que todo hay que decirlo, de Granada.

Quiero decir, como ya todo el mundo sabe, que la ahora presentadora de Corazón, en la Uno, insisto, además de una de las mujeres más populares de toda España y América, donde la ven con gran alegría, va ser madre ya mismo, por no decir ya.

Mi madre, que siempre dijo, ¡lo he dicho ya tantas veces!, que “la maternidad hermosea y mucho”, y aseguraba que cuando la mujer iba a ser madre era cuando más bella estaba. Llevaba razón. Anne, con dos enes, no lo olviden, de apellido difícil de pronunciar pero que cuando se aprende es fácil de decir, la Igartiburu, I-gar-ti-bu-ru, eso es, que aún no está fuera de cuentas, está mostrando la alegría de su próxima maternidad delante de la cámara como si nada, cada día más linda, y cada día más segura, también. No es fácil, no crean.

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¡HOLA! la sigue desde siempre. Y así contó en su día lo de Igor, después contó lo de las dos niñas, que sin que fueran de su vientre las trajo de muy lejos y fue siguiendo su resplandor frente al espejo de la actualidad, en la que se fue haciendo más fuerte, más bella, y más española sin dejar de ser vasca, que te lo dice enseguida.

– Que soy de Bermeo, ¡oye!

Incluso usando el acento. Yo -siempre personalizo ya saben- tuve la inmensa suerte de recoger un premio con ella en una noche memorable en Marbella bajo aquellas lindas estrellas, y sabias, que tanto vieron. Incluso tuve la inmensa suerte de que me sentaran a su lado, con lo que, claro está, supe más de su alegría espectacular, de esos dos balcones a la calle de sus ojos luminosos, de su elegancia, de su forma de ser y de estar, de su estilo. Positiva, inolvidable.

Tengo fotos claro. Eso sí, decirles hoy, que no sé hasta cuándo va a estar ahí, en Corazón, porque de seguir así, si se le adelanta, que a veces ocurre, igual tiene el niño delante de las tres cámaras que las quieren tanto en los mediodías y que alegra el menú de los españoles. Cualquiera de estos mediodías, igual el próximo lunes, la tenemos ya en la dulce sombra de los almendros en flor del aterrizaje de la cigüeña.

Mientras tanto decirles, que su esposo, Paul, es un fuera de serie, y que se casaron por lo civil, qué más da, un mediodía en la casa de Elorrio, de la bella vasca o vasca bella, según les importe el palabro.

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No siempre ha sido, como ya saben ustedes, eso que se llama una “niña feliz” desde cuando empezó en Telebista en la televisión vasca. Me dicen que habla bastante bien el difícil euskera, y aquello que siempre cuenta, si es que le preguntan mucho, como Bertín en su día -que ahora ha cambiado de casa, por cierto, y por contrato-, cuando tras la muerte violenta de su madre, al caerse aquel helicóptero hace años, tuvo que “ocuparse del puesto”.

Luego le han ocurrido muchas más cosas a esta mujer que cada día la cámara le quiere más, hasta en las uvas de la medianoche, dando bien, elegante siempre, las campanadas de las que deben ser solo uvas de la hora y no de la ira, como aquella inolvidable novela americana.

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Es sabia y culta, le gusta viajar, ahora menos, y se siente bien amada. Dice que ahora “lo que espera es la llegada de ese niño, que es una bendición” y que parece que tiene anunciado su aterrizaje para el junio inmediato. Por supuesto que ya le suenan al mismo tiempo tres corazones. Uno, porque está haciendo Corazón, y hay que ponerle todo el corazón del mundo. Otro, porque late y fuerte el corazón de su criatura. Y el tercero, el suyo, que es el reloj de su vida.

Siempre le puso corazón a todo aquello en lo que estuvo de protagonista, fuera y dentro, sobre la pasarela donde hace de modelo, o lo hizo muy bien, y sobre todo, en lo suyo, lo que es su oficio, dar la cara, ahora que además, da el ejemplo y el físico. Es la historia del mito en su rito.

Y además, me sirve, nos sirve, para felicitar a las madres porque es su día pasado mañana, domingo. Anne nos sirve de enlace, ya que es la fuerza y el optimismo, el amor y la esperanza al mismo tiempo. Aunque ya saben lo que siempre digo, el domingo se celebra el Día de la Madre, vale, pero los días de la madre son todos. Felicidades.

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