Carta al Rey en su 48 cumpleaños

Señor,

Le escribo dos días después de su cumpleaños, pero en este país, todavía llamado España, los aniversarios no tienen fecha de caducidad, como los pésames. Es por eso que pasado el domingo y cuando ya estamos en lunes, le escribo con todo el respeto del mundo, que el respeto nace del cariño, para decirle no solo que felicidades, que igual es solo una palabra sin sentido en el tiempo que estamos atravesando, en general, sino para hacerle saber que desde el fondo de la calle misma, desde las cuatro esquinas del pueblo mismo, se está asistiendo a su labor, inmensa, difícil, extraordinaria, eficaz, tan llena de eso que se llama “los gritos del silencio”.

Cada día a cada hora, cuando en los telediarios le veo, a veces ligeramente sonriente,  quizá con un punto de no diría yo tristeza, sino preocupación, me viene a la memoria, que ya es casi lo único que me queda dada mi edad, ochenta y un años, tantas y tantas ocasiones, todas inolvidables, en la que he estado cerca de aquel niño rubio del colegio de Los Rosales, cuando nada más llegar usted, señor, sentado en su pupitre, me miró desde abajo con sus brillantes ojos de chiquillo listo, y le pregunté:

-¿Qué está haciendo ahora, alteza?

Y me respondió rápido, enseñándome el libro en el que leía la lección de la mañana:

-Pues ahora mismo este poema de Federico García Lorca, que se llama, la Baladilla de los tres ríos.

felipe1

¡Y además yo siendo granadino como soy! ABC, en el que trabajaba entonces, le dio importancia al documento y en la hemeroteca del periódico está, y aquí presidiendo la entrada de mi casa, que es la suya, aquel retrato inolvidable, que yo diría que para mí además de histórico, es familiar. Eso sí, está junto a la fotografía dedicada de sus padres, los reyes don Juan Carlos y doña Sofía, por los que sabe que siento, largamente demostrado, una gran cercanía y admiración.

Luego, señor, ¡tantas veces en tantos sitio! Aquella portada también de ABC, con el hijo del Rey, el príncipe Felipe y uno de aquellos perros fieles de la casa. Detrás, la ermita de la Zarzuela. Muchos días más, a lo largo de su vida, que le acompañé en viajes institucionales.

Por ejemplo, bien que lo tengo conmigo, aquel mediodía de la ciudad de Panamá, cuando llegó representando a su padre. Por encima de todos sobresalía su cabeza, esta vez sin el uniforme que le correspondía, sino dentro de aquella camisa, guayabera, que García Márquez llamaba el liqui liqui, y con la que recibió en su día el premio Nobel. La gente, que llenaba el paseo Núñez de Balboa, se sorprendía agitando abanicos y sombreros.

-¡Pero si el Príncipe no suda!

-Ya sé por qué hay que llamarle alteza… ¡es tan alto!

En fin, señor, que estoy lleno de recuerdos. Muchos, aparte de los más cercanos, cuando el General Alsina, su ayudante, nos dejaba estar cerca en alguno de sus paseos de paisano. Alsina, que parece que le estoy viendo, con la guitarra en su funda, en la mano, aquel día que su madre la reina doña Sofía le llevó hasta el colegio de Canadá, donde estuvo algún tiempo estudiando, para ser mejor Rey, como si eso se aprendiera, sobre todo, siendo hijo de Rey. ¡Eso se lleva, y usted lo sabe, en la masa de la sangre! Se recibe, con necesidad de nombramiento, y mire que se lo dice un viejo republicano, tirando a anarquista que es lo que soy.

reyfelipe

Señor, y después México, aquel día que compré la camiseta, con usted, donde se leía “Viva Zapata”, al pie de la mirada de la luna, o en Xoximilco, o en…

Aquel día del helicóptero en la Arabia Saudita, siempre cumpliendo con su obligación, que no es fácil, preparándose para ser Jefe del Estado, que es lo que es hoy, menos mal.

Señor, ¡tantas veces he contado ya lo de que fui el que dio la noticia, el otro día lo recordaba en el programa de María Teresa Campos, sobre su novia, que era una compañera de la televisión española…!

Noticia que me dio mi hijo Ignacio, Nacho Medina, en la televisión en el programa de la Cuatro Soy noticia. La fuente sabía lo que decía. Y yo lo conté al día siguiente de aquel mediodía en Con t de tarde, de Telemadrid, en que España supo, España y el mundo, que el futuro Rey iba a casarse,  y con una chica asturiana por más señas.

-Hombre claro… ¡si es que es príncipe de Asturias!

La calle, la calle siempre, que ahora asiste a todo lo que está ocurriendo alrededor, inmediatamente alrededor. Aguantando el tipo, recibiendo, caminando por esa sala, que ya he llamado, “de los pasos perdidos y encontrados”.

Jefe de Estado, señor, en el hilo tenso sobre el precipicio, a veces con su corbata morada, que tanto le gusta, cuidando siempre de los pequeños detalles que dan resplandor a las grandes historias. Señor, podría escribir un libro.

El año pasado en Fitur, cuando le saludé en compañía de la Reina, dando siempre lo bueno, aunque haya malo, que también para mí, desde hace ya siete años, cronista de la Casa Real, en ese país, ese sí que es un país de verdad, que se llama Andalucía, donde hay millones de personas que aunque no les guste donde esté, si usted quisiera sería su presidente.

Señor, ánimo y adelante. Sé que además está a su lado, ¿cómo no?, la reina Letizia, que le ayuda tanto. Su verdadera diadema es su palabra, se lo digo, siempre que puedo, al millón de gente que nos ve en Canal Sur todos los días, en el programa de Juan y Medio, Aquí y ahora.

reyes1

Por lo tanto, cuando se inicia hoy mismo, otra vez, esta dura semana de pasión que se le acerca, escuchando, saludando, apretando manos, aunque sea de ciudadano a ciudadano, yo, le quiero enviar en sus esplendidos cuarenta y ocho años,  el regalo de mi lealtad, que no es poco señor, en el tiempo que estamos sobreviviendo.

Así que a sus órdenes, con taconazo incluido, como le hacía a su padre, el rey Juan Carlos, del que siempre recibí desde la primera entrevista que le hice, para Pueblo, y que se ha recogido siendo Príncipe de España, en los libros de la historia reciente, con un saludo casi militar por mi parte, la mano en la sien derecha, como manda el reglamento y este, a ver si la voz no me tiembla:

-¡A sus órdenes y buena mar, majestad!

Y se lo escribo en este blog que da todos los días la vuelta al mundo desde esta esquina de ¡HOLA! que con tanto respeto y eficacia habla de esa casa desde siempre. No sabe cuánto me gustaría que la Reina y usted me enviaran su foto oficial, esa que envía a todos los que se la piden, dedicada, o por lo menos firmada. ¡Se lo agradezco de antemano jefe!

Tico Medina, reportero.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer