Cristina Pedroche, más transparente imposible

En todos los aspectos y, sobre todo, no es bueno cambiar el dato. Transparente en todo, valientemente en lo referente a piel y en la palabra. Es capaz de sonreír aunque le estén haciendo daño. Más que lista, inteligente, del pueblo, no en vano la llaman, y con razón, “la reina de Vallecas”. “La vallecana de oro” también, y es cierto. Desde el primer día que la vi, de reportera en aquello hermoso, tan hermoso, que se llamó Sé lo que hicisteis, comenté en altavoz y creo que hasta di cuenta de ello por escrito:

– Atención a esta niña, va a darle la vuelta a esto.

cpedroche2

No me pregunten porqué, además de por su bello físico, que lo es. Pequeña, bueno no tan pequeña, pero matona, como dicen los mariachis mexicanos, lo cierto es que es valiente, culta en la sangre y, si en su día Belén Esteban, y con motivo, fue llamada la princesa de Vallecas, esta es la reina, sin género de dudas. Porque triunfa en la tele y por derecho, de frente, a veces con su propio cuerpo, tan lindo, a veces con su alma, que siempre aflora como una fruta en su sonrisa. Me gusta aunque no esté contenta porque a veces sé que no lo está, porque no hay nadie feliz del todo, aunque ella siempre echándose la vida a la espalda, la guapa espalda, que por cierto, parece venir de la alegría y además de eso, quiere compartirla.

Es por lo tanto una buena actriz aunque hasta ahora la hayamos visto haciendo otras cosas, que también las hizo, incluso en Águila Roja, que la recuerdo fugazmente, y que acabó con su personaje, aunque ahora, quizá por verla a ella, sería bueno el rescatarla.

Ha hecho de todo en la tele, en el mundo del gesto, digo, y hasta por tener tiene su página aquí, muy cerca de la que usted a veces frecuentan y que es la mía, donde solo cuento los cuentos del viejecito. Ella está ahí, incluso respondiendo, avergonzando a otros como yo, que hace lo que puede en esta lucha feroz, el aire donde nos movemos, y donde solo cuento historias que me han ocurrido a lo largo de esta vida que vivimos. Menos mal que a veces hay una criatura como esta en el filo de los treinta años, que nos llena la vida de buenas frecuencias, nos ayuda a lamernos las heridas del combate.

Vale lo que pesa. Cuando aparece, el mundo se viene arriba. Lo sabe la cámara y, por supuesto, la audiencia. Cuando este año que se iba ella nos felicitó con el maestro Sobera desde la  Puerta del Sol de Madrid, lo cierto es que fueron no doce, sino trece, las uvas que muchos, entre ellos yo, nos echamos al cuerpo. Una de optimismo, que a veces las uvas son Las uvas de la ira, novela, más que las uvas de la hora, que es lo que son las doce horas.

cpedroche3

Y lo hizo como saben, vestida, más que desnuda, que también, de transparencias. Parecía adelantar que la palabra podía incluso tener un ministerio especial que se llamara así, de la transparencia. Lo que pasa es que todavía si la llaman incluso, la Pedroche no podría atender la llamada porque, ya está por ahí, mundo arriba, mundo abajo, haciendo el Pekín Express, un  programa que para sí quisieran los mejores. Pero ella lo hace vestida de Mongolia o desnuda de hawaiana, a su aire, disciplinada y libre a la vez, siempre la sonrisa hacia fuera, feliz y compartiendo.

Encima, o debajo, se ha casado por lo culinario, esto es, en la cocina de su casa, con el que manda hoy por hoy en el mundo de los todos medios. El jefe, que digo jefe, el genio soberano, que lo es, de Dabiz Muñoz, que además de su cresta de gallo, resulta que pertenece al reino de los imposibles de imitar, todo el día creando, dando gusto, enseñando, porque parece que lo que hace en su cocina mágica, se puede hacer en casa, pero no, porque necesita la muñeca mágica del imposible de imitar.

Se han juntado, perdón, se han unido, tal para cual, y de esta forma es más que la pareja del Dúo Dinámico, ese par de ángeles sueltos que te llenan la vida de dos cosas formidables. La inspiración y la pasión. De Cristina, niña, me acuerdo mucho, por lo menos una vez por semana, cuando paso en el ave de ida o de vuelta por Andalucía, al llegar al mapa de los Pedroches, en la alta sierra de Córdoba, y siempre la veo, ahí, donde esté, manteniendo el milagro ese que se da muy pocas veces de que “la cámara te quiera”. Bueno pues a ella, la adora. ¡HOLA! también se dio cuenta en su momento y la viene siguiendo en su historia profesional y del arte.

cpedroche1

En Zapeando ha hecho saltar la banca, incluso de la crítica. Y yo, que veo ese gran programa todas las tardes y donde hay tan buenos luchadores, aunque a veces me arriesgue a que me saquen en cualquiera de mis intervenciones, lo cierto es que los veo todas las tardes por encima de cualquier otra cosa. Antes todos los días, porque la Pedroche alegraba mis campanillas de mulo obrero tirando del carro de la actualidad. Ahora la voy a tener, la vamos a tener, por lo menos una vez por semana, viajando en ese Pekín Express, donde ya estuvo y nos contó de todo, llevando la luz como una luciérnaga por allí por donde contara.

En fin, niña Pedroche, reportera otra vez, ¡buen viaje y mucha suerte! A ver si aguanto y puedo esperar a tu regreso y darte, ya sabes cuál es mi tesis, un solo beso, bueno, mejor que dos de paso. Me iré al otro mundo contento de haber conocido a una luchadora vestida de odalisca, mucho más que a la quinta mujer, que eres por elección, más bella del mundo. Porque eres luz en un mundo de sombras, y porque quieres decir siempre tu verdad. Por ejemplo, que la noche de bodas cenasteis mano a mano, del superchef Dabiz, con be, huevos fritos con papas en la mesa de la cocina. El mejor plato del mundo sin duda. Suerte, reina.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer