¡Buenos días 16!

También podía haberle dicho, claro que sí: ¡hola 16¡ Pero valen las dos frases para decir que ya hemos cambiado de hoja de almanaque, adiós, al quince, que de todo hubo en su andadura. Menos mal que la ilusión es lo último que se pierde, y la esperanza es gratuita.

Porque es lo que yo digo mis leales amigos de medio mundo, porque el otro medio todavía no sabe que estamos a su entera disposición, que ya saben nuestro lema: informar, desde la esperanza, contar más o menos lo bueno, que de lo malo otras personas ya lo harán.

puertasol

Por lo pronto llueve, al menos un poco, en España. Que aunque nos leen, creo, en casi todo el globo terráqueo, lo que si me atrevo a decirles, es que se acerca este año el tiempo de las damas, las damas mandando, estando ahí arriba, que ya era hora por otro lado. Desde los parlamentos, hasta las academias, los consejos, los negocios, la literatura… Espero que también en la maternidad, que ya saben que aunque por un lado, en China, por ejemplo, país discutido aunque indiscutible, como decía un filósofo amigo de andar por casa, lo cierto es que ya han abierto la mano: se pueden tener hasta dos hijos, sin cometer delito. Cosa muy buena que hasta se nota en las cigüeñas que vuelan los paisajes del frío buscando calentito en el nido, con el pico sonriente.

Por lo demás, que he cambiado la hoja, y el almanaque con las letras, o sea, los números, sobre todo, más grandes. Cada día veo menos por culpa creo de las cataratas, o como aquel inteligente ciego amigo – hay un deseo de que se diga invidente, mejor que ciego, pero a mí me gusta más porque es lo clásico, lo segundo-. Yo les quiero mucho, es más, durante años hice en su revista una sección sobre personas que no ven y que se llamó Perfiles.  Tuvo un cierto éxito, ahora que intento reunir poco a poco mis cosas tan dispersas, por todos lados, en una como especie de almoneda de lo vivido para ser contado.

Algún día les hablaré de ellos. Me enseñaron mucho, aprendí no saben cuánto de su sabiduría de su ciencia de la paciencia. Por otro lado, indicarles, que este año que estrenamos, dicen que va a ser, a la hora de las cábalas, palabra de tres aes con el acento en la primera, aunque sea bisiesto, que lo es, o sea, que febrero tiene 29 y no 28, como es habitual, la cosa no nos va a ir mal del todo.

Por lo pronto, si me permiten un deseo, que siga el Papa Francisco; sin duda el personaje del año en todos los aspectos. Que el mundo arregle sus problemas, que lo de Arabia Saudita, les contaré algún día de tantas veces como estuve en la vieja patria de los tuaregs, no vaya más, aunque si a menos en otras cosas, y no es un ejercicio de la palabrería habitual.

Que se siga luchando en silencio contra las epidemias que merman el destino del mundo, que los refugiados encuentren refugio con eso que no es poco, es suficiente. Que las bodas previstas conocidas o no conocidas se efectúen, se hagan realidad porque al fin y al cabo son historias, creo, positivas. Que la política sea lo que tiene y debe ser, más que un trato y un contrato, un buen rato… y el pan, que no falte el pan, aunque sea duro, pero que sea pan.

refugiados

Que El Niño, me refiero a la  catástrofe acuática que se avecina y de lo que ya avisan con las trompetas del apocalipsis, se contenga. Que el cambio climático que ya se va notando, y somos nosotros los que tenemos la culpa, usted y yo también y el resto de la humanidad que no se da cuenta que estamos de prestado en este suelo, y bajo este cielo, palabras, palabras, palabras…

Pero que las palabras, escritas, habladas, enviadas como aviones de papel, no drones, a todo el mundo sirvan para algo. Que se continúe investigando en este dieciséis que ya está aquí, para detener, si no curar del todo, si es que no se puede, contra los grandes males: el sida, el cáncer, las epidemias de los países más pobres…

Y sobre todo que, sea como dicen que va a ser, el año de las mujeres. Y no sólo porque en algún sitio estén acudiendo a la buena nueva de que los Reyes Magos, que llegan mañana por cierto, en nuestro país puedan ser, que lo van ser, mujeres. Vale, vale. Por mí que no quede, pero que sean de verdad las madres del mundo las verdaderas protagonistas, siendo Jefes de Estado, hartas de ser jornaleras, científicas, jueces, y que el hogar no sea un lagar.

reyesmagos

Me explico, que sepan aquellas que sufren a veces la bofetada constante sin mano de sus compañeros, que también el dieciséis, 016 es además del número del año que empezamos, que sepan, insisto que es un número de teléfono, al que puedan llamar, si están hartas de sufrir en silencio. El 016, mis leales, que “en todas partes – como dice el refrán español- cuecen habas”.

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