Jorge Lorenzo, rey del juego de truenos

Lo es, sin duda alguna. Aparte de que ayer domingo dio un nuevo campeón mundial a España. Porque es lo que dice el  “más grande”. O sea, ÉL, lo escribiré con mayúscula como corresponde a su éxito total, ayer en Cheste, Valencia, capital mundial, otra vez mundial, de la moto, y con merecimiento, porque reunió para la gran prueba, ni más ni menos que casi trescientos mil moteros de todo el mundo, con muchas damas participando.

Lo dicho. Jorge Lorenzo, 28 años, de nuevo campeón y merecidamente sin duda. Toda una vida en esto, yo diría que distinto, aunque a veces distante. Genial en lo suyo, sin género de dudas. Ayer, su madre, de gran personalidad por cierto, decía en la tele para todo el mundo, asombrosamente segura y directa:

Está preparado para ser lo que es, un campeón que toda la vida ha estado en esto. Su padre en Mallorca, que es donde nació, le ha estado enseñando a ser el mejor en lo suyo, que era, eso, la motocicleta.

Más aún. Sabe lo que quiere, aunque a veces, el hombre de hierro llore bajo el casco. Como ocurrió ayer domingo en Cheste, lágrimas de alegría porque había ganado, en una dura lucha, fuera y dentro de la competición más dura, a mí incluso me parece más difícil aún, más brava, que la de los automóviles de gran cilindrada, en la que ya tuvimos en su día un campeón del mundo como Fernando Alonso.

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Es Jorge Lorenzo, de segundo apellido, Guerrero, un hombre de biografía impactante, sonríe como si llevara, alguna vez hago mía esta metaforilla, “una navaja entre los dientes”. Hace lo que quiere hacer, aunque no siempre, digo fuera del circuito, deba hacer lo que hace. Me refiero al vídeo aquel en el que enseñó su casa de Barcelona. Es muy rico y no ha heredado nada que no se lo haya ganado con el sudor de su frente, dentro del uniforme infernal de neopreno, y a veces con las rodilleras de piel de los marsupiales australianos, los canguros. Es duro, como una piedra y los suyos, le llaman, aunque es imposible decirle todos los “merecimientos”.

Martillo. El reloj suizo. La cobra negra. Que es venenosa y cuya picadura mata. El tiburón implacable.

Desde pequeño estuvo subido a una moto. Su cuna, fue eso, una moto que le regaló su padre Chus, muy popular en el mundo de las dos ruedas, desde toda la vida incluso desde mucho antes de que naciera Jorge. Son muy populares los retratos familiares de Jorge de niño, con su primer juguete, una moto claro, especialmente diseñada para él. Alguien me dijo un día que lo que le hubiera gustado de haber podido elegir su traje de primera comunión, hacerlo ya de neopreno.

Le gusta mucho, y es de agradecer, en el tiempo que vivimos, si es que gana, que gana casi siempre, llevar la bandera española ondeando a su espalda entre el griterío de la gente, y lo hace con un legitimo orgullo. En lo último de Cheste, donde ha ganado su tercer campeonato mundial, se sabe insisto, que lloró antes de que le quitaran el formidable casco negro. He acudido a lo que de él acaba de escribir en El País, una periodista que además de hacerlo con gran estilo, sabe bien de lo que habla, Nadia Tronchoi: “Tiene Jorge el corazón de hielo, la cabeza dura. Y es un robot bajo la visera”.

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Un gran retrato. Su moto ahora es una Yamaha, de la que ha echado y lo ha dicho, sin embargo, no se guarda nada, aunque no sea “deportivamente correcto”. Se lo juega todo, y no siempre rectifica. O sea, un rebelde nato. Su madre María confesaba ayer mismo que “está preparado desde siempre para ganar”.

Tiene aparte de su casa natal en Palma de Mallorca, otra en Barcelona, fabulosa, y una tercera desconocida por fuera y por dentro en Lugano, en Suiza, donde vive con sus padres y sus hermanos y siempre hay sitio para un amigo que llegue “incluso sin avisar”.

O sea, nacido para campeón. Una gota de queroseno en la sangre. Vestido con el uniforme de un astronauta a la cabeza, un casco de templario. Es un héroe de este tiempo, sin duda. Ya tiene además de su propia página, el libro de su vida, y hasta su película. Le gustan las chicas rubias, aunque también las morenas, y ahora que se llevan tanto las pelirrojas, el otro día una muchacha colorada me decía, “lo que más me molestaba de niña era que me dijera que parecía que había estado tomando el sol con un colador”.

A Ángel Nieto lo veo todos los días haciendo de lo que más sabe, y en lo que fue, un campeón mundial, por trece veces. Con él incluso trabajé para hacer una película con una actriz andaluza -muy guapa por cierto, aunque luego no llegó a ser lo que deseábamos, se quedó solamente en el guión- que se llamaría El dragón de acero. Pues bien, ha comentado:

– Es único, está hecho en la materia de que están hechos los campeones.

Debía haber dicho, quizá, “estamos”. Le gustan a Jorge las músicas buenas, los cómics de Superman, y en los ratos libres le camela el hacer imitaciones de los demás. Quizá porque sabe que es inimitable. Ayer le dio un día de gloria al estupendo mundo de las motocicletas, los jóvenes guerreros de la velocidad. Chicho Lorenzo, su padre, ayer lo pasó bien, muy bien, porque tuvo la suerte de hablar un rato con el Rey padre, don Juan Carlos que había confesado sonriente y cercano:

– Dicen que hago demasiadas cosas, demasiados viajes, pero es lo natural, ya que ahora puedo hacer estas cosas que antes no podía, no me dejaban hacer. Además, quiero que sepáis, que a mí hubo un tiempo que me encantaba la moto, aunque poca gente sabía que aquel que iba con el casco puesto por las calles de Madrid y en una moto de las de cilindrada era el Rey de España… Hoy Jorge Lorenzo me ha dado una gran alegría. Él y sus compañeros, porque todos los que estaban en el podio eran españoles.

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Este es el retrato, urgente, de un joven rey de este juego de truenos, el gran sonido, el príncipe de la curva más rápida, que hasta hay una curva en Jerez que lleva su nombre, que ayer dio una gran noticia para el deporte español, donde también tenemos muchos números uno.

  • Hola querido Tico,desde hace muchos años,he tratado infructuosamente de comunicarme contigo.En una oportunidad un hijo tuyo me diò una direcciòn de correo tuya,pero te escribì y te enviè una foto por si no me recordabas,coincidimos en 300 Millones,el mismo dìa que Garcìa Marquez ganaba el Novel, y yo estaba en esa època en Venevisiòn,te llevè discos con mùsica venezolana y latinoamericana para tu programa de radio.Tambièn llamè a Granada cuando fuiste designado Cronista,pero no conseguì tu telèfono.
    Un fuerte abrazo.

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