El tesoro oculto de Villa Favorita

Había estado antes junto al hermoso aunque frío y húmedo lago suizo, pero fue para otra cosa bien distinta. Entrevisté, hace muchos años, a don Salvador de Madariaga, envuelto en su capa española y bajo su gran boina vasca. Hablamos claro, el escritor y el aprendiz, todo un día en el viejo hotel donde don Salvador, el primer gran europeo español, bueno, antes estuvo Carlos V del que ahora se hace su serie para televisión, escribía sus memorias.

A veces, pedónenme ustedes, tiro del hilo de las cerezas, buscando una sola, y me salen, tres racimos… Y la verdad es que no puedo remediarlo, pero bueno, es señal de que la vieja memoria permanece, ¡y además es que ha vivido uno tanto para solo poder contarlo, para los demás!

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Bueno, pues que sin embargo ver el lago, uno de los mas populares del mundo, desde Villa Favorita que era entonces la casa de los Thyssen, era algo bien distinto. Lo primero es que poca gente, solo unos pocos elegidos, podía, al menos entonces, atravesar la alta y vigilada puerta de una de las mansiones más famosas del mundo entero.

Así que si además te invitaban a visitarla el rey del acero, entre otros reinados, y su bella y españolísima esposa Carmen Cervera, a la que uno había conocido, y contado, cuando fue Miss España en un país por otro lado, lleno de mujeres guapas, y no es un piropo, era una excepción.

Venían, al frente de la expedición, de tres, el compañero fotógrafo, la Marquesa de Varela, Neneta, a la que recuerdo mucho y que me imagino disfruta del paisaje único de su tierra uruguaya, viendo el océano, desde su casa de la Punta del Diablo, mas allá de puerto Ballena… Y el menda, o sea servidor de ustedes.

Total, un fn de semana inenarrable, aunque para eso estoy, para contarlo. Dos días maravillosos en los que el matrimonio, enamoradísimo (se les veía en la mirada, en la actitud, que hay cosas que no pueden engañar) nos mostró la casa entera desde la bodega hasta la última terraza.

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Junto a la piscina bajo los grandes árboles, buen vino, un cocinero de altura, mucho antes de la cocinavisión de ahora en la tele, y por fin, aparte de las obras de arte, una colección única, capaz de rellenar el museo mas exigente, hasta un momento, aquel, difícil de olvidar, cuando el Barón se puso en pie y me dijo sonriente, era un experto en las mejores relaciones públicas porque además tenía la cultura de su país, su vida y su apellido:

-¿Quiere usted, Medina, ver algo único que no enseño con fecuencia? Se lo voy a enseñar por que viene usted por ¡HOLA! y Carmen sabe que tiene usted las puertas abiertas de mi casa. Ea, vamos.

Atravesamos salones a media luz, que son más salones, altos ventanales, parterres cuidadísimos, largos pasillos… Hasta llegar a un lugar más bien oscuro, a caso hecho, apagadas las lámparas de cristal de Murano, y de pronto, frente a algo que era como una puerta, escondida, cerca de la biblioteca, el Barón hundió la mano en el bolsillo derecho de su pantalón y extrajo un pequeño grupo de llaves que colgaban de una cadena de oro que, a su vez, estaba asida a un botón de su chaleco.

-Venga, Medina. Vamos. No es una puerta que abra frecuentemente, créame, si acaso, solo cuando vengo solo, algunas veces. Va usted a conocer mi rincón secreto, es el de mi colección de arte particular.

Todo eran sombras, y de pronto, una luz cenital sobre nuestras cabezas, como de quirófano. Y una silla de cantos dorados frente a una pared oscura. El Barón Thyssen, que no sé si lo habré escrito correctamente, tocó algo, como un botón escondido.

¡Y apareció uno de los mas hermosos cuadros que yo haya visto en mi vida! Y he visto algunos, incluidos por ejemplo los del Hermitage de San Petesburgo, cuando aún se llamaba Leningrado, sobre el Río Volga…

Un caballero, un guerrero celestial, vestido con las más hermosas ropas que uno haya visto jamás, dentro de un paisaje de colores vivos, mágicos, i-nol-vi-dables… Era un lienzo grande, a la distanca justa, tal vez del siglo XV, sé que el Barón derramó un nombre “Es un…” que no recuerdo. Una especie de San Jorge, de colores vivísimos, capaz por sí solo de llenar un museo donde solo stuviera su estampa…

-Siéntese si quiere, Medina. Yo aquí me paso las horas muertas. Tras de él, hay algunas obras de arte más, pero este es mi preferido…-

Lo entendí perfectamente. Estaba uno aún en edad de comprender lo incomprensible incluso. Me quedé de piedra como poco cinco minutos, hasta que, escuchándonos la respiración los que en ello estábamos, el Barón me despertó de lo que era, sin género de dudas, “mi momento irrepetible”.

Salimos. El  sonriente billonario alemán me miro desde su altura, era más alto que yo, guardó sus llaves en el bolsillo del pantalón, y de pronto en el largo pasillo, ya servidor abrumado por lo que había vivido y compartido, aquel hombre se detuvo, me miró sonriente y me descubrió su gran secreto:

-Le gustó, ¿eh?. Bueno, pues le diré de verdad lo que es mi gran secreto. La obra de arte de la que estoy más contento y de la que me siento más orgulloso, es… Carmen, mi esposa. Lo mejor que hay en esta casa.

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Me actualiza el argumento de este blog que acaban de aparecer los documentos gráficos en los que se ve a la familia Thyssen hace unos días viendo, “por última vez”, la casa que acaban de vender hace unos días. Les quedan más, pero ninguna quizá como ésta. Hay una cierta tristeza en la mirada de la Baronesa, es natural. O esa en los ojos de la verdadera favorita, de Villa Favorita.

  • Tu pluma es unica. Siempre he disfrutado de tus escritos aqui en America. Muy tierno este post de hoy. Imagino estaras preparando un libro de tus memorias que sera un best seller sin duda. Felicidades desde “el otro lado de charco.”

  • Vivo desde hace medio siglo en Lugano , el lago parece frio pero en realidad los dias de sol es una maravilla en todas las cuatro estaciones , no podria vivir en otro lugar .
    Adoro este pais que me ha acogido cuando era una jovencita y me ha dado tanto , ahora que el amor que le tengo a Lugano la perla del ceresio es inmenso .

  • Excelente lo suyo, como de costumbre, Tico Medina. Siempre me han encantado sus escritos, me dan la sensación que está aquí a mi lado relatando y estoy viendo la escena. Desde Argentina, le mando saludos.

  • Mis felicitaciones a HOLA por incluir a este GRAN MAESTRO DEL PERIODISMO, D. TICO MEDINA. Qué lujo poder disfrutar de sus comentarios. Cuánta falta nos hacen periodistas como Vd.- Por favor, siga haciéndonos disfrutar con sus relatos. Muchas gracias.

  • Sr. T. Medina, congratulaciones por este interesante narrativo, usted me ha transportado a Villa Favorita he disfrutado “El Tesoro Oculto de Villa Favorita”. Saludos y felicidades desde San Francisco, California USA…

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