Mariló Montero, a golpes de sangre

Mariló, con acento en la “o”, que siempre será para mí “la niña Mariló” desde aquel día que ella siendo casi muchacha la vi, en la televisión tica, que es la de Costa Rica, y supe que era, de pronto, una navarrica valiente y fuerte.

Además de guapa, que está en la edad de las damas de fuerza y personalidad, etc, etc, acaba de publicar un libro. Tiene un título bueno, directo y a los bolsillos del alma, a saber, se llama El corazón de las mujeres no tiene reglas.

Buenísimo. A mí me gustan mucho los títulos o muy largos o muy cortos. Por eso quizá mis memorias, o lo que sean, se pueden llamar Amen. Este de Mariló es formidable y, además, tiene mucho que ver con su contenido.

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Me lo he leído, casi trescientas páginas, en un viaje de ida y vuelta a Sevilla para hacer mi televisión de todas las semanas con Juan y Medio, y Eva, que por cierto está guapísima. Nuestra Belluci, como siempre digo. Cuando subrayaba el documento, y Mariló me miraba, derecha, como ella siempre hace, con sus feroces y feraces ojos, que por cierto son el color de la uva de Almería, de nuestro Carlos Herrera –que cambia de sitio, pero no de voz ni de argumento, y se nos va de Onda Cero a la Cope, donde le vamos a seguir escuchando- pues va y se acerca la azafata que me trae el vaso del agua habitual, pasando Despeñaperros, frontera natural de los andaluces, y me dice empujando el carrito:

-¡Qué guapa es!

Y yo, desde mi admiración y también mi afecto, le advierto:

-No solo es guapa, es más cosas.

-Dicen que además es muy lista, señor Medina.

-Más aun, es valiente y muy inteligente.

Porque resulta que eso de que se equivoca mucho no lo hace como hacía en su tiempo Carmen Sevilla -que ve pasar la vida al otro lado de los visillos de su casa de Rosales- que no lo hacía a caso hecho, sino porque era muy despistada.

Pero a Mariló cada vez que le ocurre es porque se le sube la sangre a la palabra. Luego, pide perdón, o no, según le venga en gana, pero acepta en ocasiones, la gran rebelde, que lo que hizo fue sin querer, de buena ley en directo, a golpe de sangre, porque “el que tiene boca se equivoca” y, además, es bueno saberlo, a la buena gente le gusta que los grandes se equivoquen también, demostrando que son, no robots, sino seres de carne y hueso.

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Mariló, con acento en la “o”, en este libro demuestra otra vez su casta. Su casta y su raza de escritora. Porque en su libro, que no será el último, espero, cuenta un puñado de historias, cortas y ciertas, breves y bravas con la densidad del cuento, de la historia cierta, del reportaje corto y duro, que en su ternura o en su fortaleza demuestra cómo es la vida misma.

Pregunta, responde al mismo tiempo. Para no desmenuzarlo, si acaso la tarjeta de presentación, que dice de entrada como en el toreo se describe al momento inicial en el que el diestro, se arrodilla ante la puerta de la fiera, para recibirlo con valor y con honor, al mismo tiempo. El corazón de las mujeres no tiene reglas es un libro donde se habla sobre las normas que la política y la sociedad imponen a las mujeres.

Y sonríe, pero como quien lleva una navaja entre los dientes. En él defiende, de modo brillante y jondo, como el cante que también conoce, que es el suyo un libro comprometido y sincero, y de esta forma demuestra una vez más -yo ya lo sabía- que es más, mucho más, que la popularísima presentadora de La mañana de la uno, de Televisión Española.

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Cuando le pregunto por teléfono que a qué hora escribe, si lo hace con disciplina en el horario o mientras la gente duerme la siesta, ella que duerme con un ojo abierto como los jaguares, me responde con su carcajada de siempre, llevo sin verla -así cara a cara mucho tiempo- de esta forma:

-Escribo como soy, cuando tengo ganas de decir una cosa, algo que me quema dentro…

-¿Puedo decir, que a golpes de sangre, niña?

Y a bote pronto, me responde:

-Así es, a golpes de sangre.

Crónicas de la vida de lo demás. A veces la Curie, a ratos la Pineda. El corazón por delante.

Por cierto. Felicidades Mariló, con acento en la “o”, que hoy es el día de las Lolas. Esa “o”, que es veces tu ruedo y tu corona.

Y saludos a tu niña, que tiene el sello de la casa.

TM

  • Soy de Portugal, sigo La Manana hace mucho tiempo, me recuerdo de ver el Senor Tico Medina, pero ahora no aparece, lo lamento.
    Entre a su blog para decir que estoy completamente de acuerdo con sus palabras sobre Mariló (con acento el la o….)…….es una pesona que antes de ser periodista es un se humano, mui directa, a mi me gusta. Desculpe ni espanol, soy portuguesa.Saludos a ustedes Senor Tico Medina……..quando volve al programa? onde puedo verlo? algun outro canal de television?

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