Descubriendo los rincones de la auténtica Guatemala

¡Buenos días! Hoy os traigo la segunda parte de nuestro apasionante recorrido con Wamos por Guatemala, en el que tuvimos la oportunidad de sumergirnos en la magia de este país.

Uno de los lugares más peculiares que visitamos fue el Mercado de Chichicastenango en Quiché, de más de 1.500 años de antigüedad.

Este colorido mercado me maravilló con sus laberínticos pasillos llenos de todo tipo de productos: cerámicas, telas, flores, trajes regionales, alimentos frescos…

El resultado es una explosión de color que no deja a nadie indiferente.

Para visitarlo es importante tener en cuenta que, aunque allí la actividad comercial nunca para, los días de mayor movimiento (conocidos como “día de mercado”) son los jueves y domingos.

Es un lugar ideal para empaparse de las tradiciones y costumbres guatemaltecas, que recomiendo 100%.

Otra visita muy especial fue la que realizamos a la pintoresca Isla de Flores, antigua ciudad de la civilización maya durante el periodo Precolombino.

Esta mágica isla es también uno de los destinos más coloridos de Guatemala, caracterizada por sus alegres terrazas, su ambiente tropical y sus restaurantes de comida gourmet.

Uno de los detalles que más me sorprendió de este lugar fue su sabor histórico, ya que caminando por sus callejones se pueden apreciar restos de la antigua Tayasal.

Pero si tengo que elegir la ciudad que más me gustó diría que fue Antigua Antigua Guatemala, una ciudad de estilo colonial que me enamoró con la alegría de sus calles y la belleza de sus construcciones.

Vestido: Charo Ruiz Ibiza/ Reloj: Longines

Paseando por sus calles empedradas te encontrarás con todo tipo de monumentos en ruinas, templos, iglesias y edificaciones coloniales adaptadas ahora a las necesidades contemporáneas.

Además de su interés histórico (por el que fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO), esta ciudad ofrece un sinfín de cosas por hacer, como visitar mercados, exposiciones, o simplemente tomar algo en cualquiera de sus encantadores bares y restaurantes.


Mi último destino antes de ir a Nueva York fue Monterrico, donde pude disfrutar de playas de arena negra en un entorno de inmensa riqueza natural.

Durante mi estancia en este idílico lugar me alojé en el hotel El Faro, donde recibimos un trato inmejorable por parte de todo el equipo haciendo que esta experiencia fuera aún más inolvidable.

¡Y hasta aquí mi viaje a Guatemala! Espero que hayáis disfrutado acompañándome en esta experiencia que jamás olvidaré y que recomiendo de corazón a todos los amantes de los viajes auténticos.

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