Los rincones de Bali más desconocidos, a caballo

Galopar por senderos inexplorados de la Isla de los Dioses. Atravesar las terrazas de arroz que serpentean por las laderas de los volcanes. Adentrarte en la selva salvaje hasta llegar a majestuosas cascadas.

Si hay una parte de este viaje que marcó profundamente mi forma de ver la vida, fue mi recorrido por Indonesia: una experiencia inolvidable en la que viví un acercamiento a su cultura, historia y naturaleza.

Tras pasar unos días de ensueño en Filipinas, nos dirigimos de nuevo al aeropuerto para coger un vuelo hasta Denpasar, capital de Bali.

Al llegar a nuestro destino nos esperaba Mishnu, un conductor local con el que iniciamos el recorrido por la isla más codiciada del mayor archipiélago del mundo.

Los macacos se encuentran por toda la isla (pero cuidado, ¡algunos roban!)

Aunque gran parte de los turistas viajan a Bali en busca de sus famosas playas o de su vida nocturna, nuestro objetivo era totalmente diferente. Así que dejamos atrás una ciudad caótica y turística para adentrarnos en el corazón más puro de la isla.

Durante el trayecto, mientras atravesábamos espectaculares parajes naturales salpicados de pueblos y aldeas, me sorprendió el gran número de templos que se podían observar, llenos de representaciones de distintos dioses.

Mishnu nos contó que hay más de 200.000 templos, aunque los más visitados son los de Besakih, Tanah Lot y Goa Lawa.

Llegamos a Ubud, un pintoresco pueblo que es centro geográfico y cultural de la isla, en el que se respira la esencia de las costumbres balinesas.

Después de un buen descanso en el Hotel

Al día siguiente nos pusimos en pie a las 5 de la mañana. Para comenzar la jornada nos dirigimos a las famosas terrazas de arroz de Tegalalang para llegar hasta nuestro destino: Ubud Horse StablesAntes de llegar pudimos observar como los lugareños montaban el colorido mercado de Ubud, llenos de puestos locales en los que se pueden adquirir artículos artesanales de todo tipo.

Algo que me sorprendió es lo extendida que está la práctica del regateo en los mercados de Bali

Pude probar la fruta tropical típica de Indonesia: el rambután. 

Al llegar a los establos, después de disfrutar de un delicioso desayuno de zumos de frutas y café balinés que nos tenían preparado, comenzamos el recorrido a caballo hacia los arrozales.

A lo largo del camino atravesamos una de las pocas zonas de bosque monzónico

La vegetación exuberante, el sonido de aves exóticas, la humedad del bosque… Sentirte rodeado de la naturaleza salvaje es una experiencia que difícilmente puede explicarse con palabras.

Paré y respiré, disfrutando de un momento único

Seguimos galopando hasta llegar a las terrazas de arroz. Allí estaban los campesinos en plena cosecha, recolectando a mano con la hoz.

Tuve la ocasión de hablar con los agricultores y de que me contaran de primera mano como funciona su ancestral sistema de riego, llamado subak.

Después de esta experiencia maravillosa, volví de nuevo a las cuadras con la sensación de haberme trasladado por unas horas a otro tiempo, marcado por el misticismo de los templos y la majestuosidad de la imponente naturaleza del lugar.

Aunque he querido centrarme en contaros la experiencia de mi ruta a caballo, esta isla ofrece incontables lugares por visitar así como una gran variedad de hoteles de lujo situados en localizaciones espectaculares.

Una parada indispensable para los amantes de la naturaleza son las impresionantes cascadas de Sekumpul

Para llegar hasta ellas es necesario recorrer un camino a través del exuberante bosque verde.

Otra visita que hicimos a lo largo de nuestra estancia en Bali fue a uno de los icónicos columpios, desde el que se pueden contemplar espectaculares paisajes.

Hasta aquí el resumen de mi paso por Bali… En el próximo post nos iremos hasta la isla de Java, concretamente a Borobudur, donde se encuentra el monumento budista más grande del mundo…

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