El día que conocí al Papa Francisco

Este post es uno de los más especiales que he compartido con vosotros, y es que hace unos días tuve el gran honor de ser recibida por Su Santidad el Papa Francisco. En una audiencia sin precedentes, el Papa Francisco recibió a la Fundación Hispanojudía en la residencia de Santa Marta. Conocí a la Fundación dirigida por David Hatchwell, a través de Women Together. En dicha Fundación trabajan para acercar la cultura hispana y la judía para construir un mundo en el que impere el respeto a la diversidad, la empatía y el apostar por valores que favorezcan una mejor convivencia.

Me emocioné especialmente cuando el Papa nos comentó como recordaba su infancia en Argentina donde convivió con niños de distintas religiones, muchos de ellos judíos, con quienes vivió muchas experiencias y compartió valores que le inspiraron y contribuyeron a hacer de él el gran hombre de paz que es hoy en día. Estas palabras sobre los niños y la juventud me llegaron muy especialmente ya que como madre de cinco hijos el futuro de la juventud es algo que me preocupa especialmente, y así se lo hice saber en las palabras que pude cruzar con él.

Durante este encuentro único el Papa Francisco y el Gran Rabino Sacca pronunciaron en hebreo y en español la oración Aharonica para todos los presentes. Ha sido uno de los momentos más espirituales que he vivido en mi vida y seguro que no olvidaré jamás. Durante su intervención David Hatchwell hizo entrega de un facsímil de la Biblia de Alba, que data de 1422, fue traducida del hebreo al castellano por el Rabino Moisés Arajel, por encargo del gran maestre de la orden de Calatrava Don Luis de Guzmán.

Durante los tres años de vida, la FHJ ha desarrollado importantes proyectos como el patrocinio de libros, exposiciones, conciertos, viajes, encuentros ecuménicos, así como el establecimiento de la Academia del Judeo-Español con la RAE. Además, la FHJ está desarrollando en Madrid un museo judío de envergadura internacional.

Para una ocasión tan única como esta mi amigo Roberto Diz diseñó especialmente este traje de tres piezas con un complemento muy especial, esta capa que permitía cubrir los brazos como exige el protocolo de la Santa Sede.

Aún sigo muy emocionada por haber tenido la fortuna de haber sido testigo de ese encuentro excepcional cuyo objetivo es crear puentes entre distintas religiones y culturas.

Un beso,
MAR

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