La magia de una boda en la playa

La semana pasada os contaba la maravillosa boda a la que acudí en Tel Aviv para asistir al enlace del hijo de mi mejor amiga. Pero todavía no os lo he contado todo, y es que fueron varios días de celebración y a cada cual más espectacular. Hoy os traigo los detalles de la boda que celebraron al borde del mar, en un lugar llamado Caesarea a unas dos horas de la Tel Aviv.

Para una boda en la playa hay que dejar de lado el color negro, y por supuesto el blanco. Teniendo en cuenta que debes acudir con un vestido de noche al borde del mar, mi recomendación es apostar por tonos arena o vainilla por la elegancia que aportan. Yo soy una gran defensora de los ‘looks’ mono color para estas ocasiones y sobre todo en tejidos que brillan con la luz del sol como la seda, o los que se mueven con toda naturalidad con la brisa del mar como la gasa. También está la opción, para las más atrevidas del encaje, como mi vestido que os enseño hoy. Y es que la etiqueta del evento era de hombres con ‘smoking’ y mujeres de largo.

En este tipo de eventos son muchas las que apuestas por los estampados floreados, y la verdad que también luce mucho un bonito estampado, pero preferiblemente que sean siempre en tonos pastel. En cuanto a los complementos, y aunque por estar en la playa sea algo muy recurrido, no se debe ir nunca con gafas de sol, ya que en este entorno restan elegancia. Además, estos eventos suelen ser siempre al atardecer, así que no son necesarias. Si queremos protegernos del sol mejor optar por un tocado, aunque tampoco son muy recomendables en un evento de tarde.

La celebración fue una auténtica maravilla, son los colores únicos de los que solo se disfruta en ese lugar del mundo, el ambiente era divertidísimo gracias a la gente joven que hizo que todos nos lo pasáramos genial. La verdad es que fue una de las bodas más divertidas en las que he estado nunca. No paramos de bailar en toda la noche, y es que celebrar el amor de una pareja tan enamorada nos contagió a todos de su amor, así que desde aquí, una vez más, ¡Mazal Tov! Como se dice en hebreo.

Para un evento tan especial un vestido de Tot Hom alta costura, de encaje bordado en pallet en tono arena con el bajo bordado de plumas teñidas en el mismo color. Y, por supuesto, unos zapatos muy cómodos para poder bailar durante horas.

En esta foto estoy con mi amiga Isabel, que me acompañó en este viaje y con la viví anécdotas divertidísimas durante los días que estuvimos allí.

Un beso,

MAR

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