Descansar mis emociones…

Lo necesitaba tanto y Kaki sabía que debíamos hacerlo… cogimos el coche, llevarnos tres camisetas, tres calzoncillos, unos jeans, un par de bermudas y lo poco que teníamos en la nevera, su comida, y dos  botellas de agua mineral Solan de Cabras para el viaje.

N5, rumbo a Extremadura,  4 horas y media, destino: puro campo, la dehesa de mi adoradísima amiga Eugenia Silva. El campo en su mejor momento. Llegamos a las 7:30 de la tarde, la hora sublime donde el sol comienza anunciar su retirada.

Sólo lo básico para mi alma. Kaki y yo solos, campo, primavera, encinas, olores, ganas de chimenea, una luz calentita que está por todos lados dibujando siluetas…

Siestas, la compra en La puebla del Maestre, paseos y merienda en Llerena y disfrutar de cosas entrañables, niños jugando en la plaza, unas señoras que van a casa de alguna vecina con algo en la mano tapado con papel Albal, la gente vestida de domingo, la iglesia abierta todo el tiempo, todo el mundo te da los buenos días o las buenas tardes, los adolescentes con pinta de aburrirse y hasta una mini procesión el Domingo de Ramos con niños costaleros que le cantaban a la virgen y, por supuesto, que con Kaki podemos pasear y entrar en todos lados, en el súper, en los bares, en la ferretería, en la panadería, en la verdulería, etc, no como en Madrid.

Fueron cuatro días de reencontrarme con dibujos de mi vida que llevo siempre conmigo y echo de menos, más aún después de llorar mucho por perder a una grandísima amiga, un trocito de mi corazón se lo ha llevado ella.

Necesitaba descansar mis emociones y Kaki también.

6

 17

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer