El vídeo de la boda: la gran pregunta

Y llega ese momento en que os miráis a la cara y después de haber decidido un montón de cosas sobre la boda, os preguntáis: ¿Y vídeo? ¿Contratamos vídeo para la boda o, total, con las fotos sobra? Si lo contratamos, ¿quién nos lo hace? Mi primo sabe grabar, mi amigo tiene una cámara muy buena o… el amigo de mi amigo ha estudiado audiovisuales y a veces hace cosas.

Aquí llego yo para hacer de profe mala y deciros: La cuestión del vídeo es una decisión muy personal que a veces va directamente relacionada con el presupuesto ya que, si estáis ajustados, hay otros puntos más imprescindibles pero, a veces, va relacionada a que a una de las partes no le gusta. En mi boda, por ejemplo, mi marido no quiso vídeo porque le agobiaba la idea de que durante todo el día hubiese gente haciendo fotos y a la vez grabando y, a parte decía: ¡Eso luego nadie lo ve! ¡Es un rollo que nadie se traga! Y un montón de expresiones más que para muchas de vosotras no serán nuevas… jajaja…

Y digo muchas de vosotras porque generalmente son ellos, los chicos, los que lo ven innecesario. Pues bien, yo os diré que si os lo podéis permitir, lo contratéis porque por mucho que transmitan unas fotos, por mucho que hayan captado los sentimientos y reflejen toda la emoción de ese día, un vídeo bien montado es una pasada y captura un montón de cositas que la cámara de fotos no llega.

Pero POR FAVOR, aseguraos de que es una empresa profesional.

Mis recomendaciones a la hora de elegir una empresa para que haga el vídeo de tu boda:

1.- Que graba en alta calidad y con buen sonido.
2.- Que editan los vídeos (el montaje) de una manera dinámica y que corresponde con vuestro estilo.
3.- Haber visto por lo menos 3 vídeos de bodas que hayan hecho antes y os encaje.
4.- Hablad con ellos de la música con la que van a montar el vídeo. Hay que dejarse aconsejar, ellos son los profesionales y saben qué pega con el ritmo del vídeo, pero es fundamental poder participar y opinar sobre qué canción te gusta o qué estilo de música os define.
5.- Contarles y marcarles las personas importantes para vosotros. (Lo normal es que ésto te lo pregunten pero sino lo hacen, insistir, porque luego si no sale tu abuelita o tu madre o tu tía, que para tí es muy especial, etc, la echarás en falta, así que mejor insistir en los protagonistas 🙂 )
6.- El presupuesto. Lo normal en empresas que ofrecen mucha calidad es a partir 1.000€ – 1.500€

Una empresa que a mí personalmente me encanta los vídeos que hacen es Instantaneaytomaprimera porque tienen mucha personalidad, son superdinámicos y de verdad creo que a nadie le echan del sofá sino que lo disfrutas y se te pasa volando. Recogen todo lo que pasó en la boda en pocos minutos y la edición es impecable.

Nada mejor que un buen ejemplo de su trabajo es este maravilloso vídeo que comparten con nosotros de la boda de Rocío y Alberto que, en mi opinión, es precioso y un recuerdo del que ellos van a estar encantados siempre.

Ella está espectacular y el tocado del pelo no puede ser más bonito, además cuando me puse a ver el vídeo por primera vez -la conozco desde hace tantos años que quizá por eso me enterneció mucho más- sin dudarlo dije: “¡Sí, claro! Claro que quiero publicarlo”. 🙂

Espero que lo disfrutéis y que disfrutéis vuestra semana. Como siempre, gracias por estar ahí, ¡¡¡me ayudáis a continuar!!!

Roció me mandó también resumida y descrita su boda, que no he querido modificarlo, ¡¡así que ahí va toda la información para que no perdáis detalle!! BESOS, BESOS Y MÁS BESOS

[vimeo]https://vimeo.com/108888642[/vimeo]

Rocío y Alberto se conocieron hace siete años en París durante un intercambio internacional. Su historia no fue fácil. Tuvieron que vivir varios años separados, él en Sevilla, ella en Madrid. Se casaron en El Campillo, finca en la que también tuvo lugar la celebración.

Rocío vestía un Navascues con un velo bordado antiguo y un tocado de pelo, también de Navascues. Los zapatos, hechos a medida, eran de Franjul en color topo. Los pendientes de oro amarillo pertenecían a su abuela paterna. Su abuela y su madre se casaron con estos pendientes y Rocío quiso continuar la tradición familiar. El anillo de pedida procede de una joyería de Sevilla. El oro blanco y los brillantes forman una margarita. Bajobé se encargó del maquillaje y el peinado, con un resultado estupendo.

Alberto vestía de Sr. Chaqué con una corbata de Sánchez Cano que el padre de Rocío le regaló. Los gemelos de oro blanco eran un regalo de su madre de una joyería de Sevilla.

La madre de Rocío vestía un Jorge Vázquez con una pamela de Hawker Madrid.

El ramo de novia fue encargado a Mar de Flores, así como las flores de la iglesia y de la finca. Todo tuvo un toque campestre con tonos amarillos, morados y blancos, excepto el ramo con tonos rosas y beiges.

Para los invitados pusieron unos pai-pai de colores en la puerta de la iglesia, unos cubretacones en el césped para que las invitadas estuviesen más cómodas y unas alpargatas para que todas disfrutasen de la celebración hasta el último momento.

Rocío dividió el ramo en dos mitades. El primero fue para su amiga de la infancia, Ali (con un tocado plato con flores fucsias de Mimoki), que recibió el regalo con ilusión. La segunda mitad fue para su hermano, que no esperaba la sorpresa y se moría de vergüenza. Uno de los momentos más divertidos de la boda que sucedió a la par que otro de los momentos más bonitos y emotivos, el brindis del padre de Rocío por Alberto y ella, agradeciendo a los invitados su asistencia a la boda.

Abrieron el vals con la canción de la banda sonora de UP, titulada Married Life de Michael Giacchino.

Las fotos y el vídeo corrieron a cargo de Instantánea y Tomaprimera. (91-548.21.88). Justo lo que andaban buscando, un reportaje lleno de alegría y de falsos posados.

 

 

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