¿Tiene usted reserva?

Hay algo en lo que antes no había caído y que, sin embargo, lleva sucediendo desde el principio de los tiempos (o bueno, por lo menos los últimos veinte años, que es desde que tengo algo más de conciencia). Siempre es la siguiente secuencia:

Llegas a un restaurante:

Yo: —Hola, buenas, ¿tenéis mesa para 3?

Metre: —¿Tienen reserva?

Yo: —Ehmmm.. NO.

Metre: —Vale, acompáñenme, por favor

Bueno. Esto es. ¿Os habéis dado cuenta? A priori parece que no ha pasado nada, ¿verdad? ¡Pues sí! ¿Por qué me pregunta si tengo reserva? ¡Es obvio que no! Si tuviera reserva llegaría y diría: “Hola, tengo una reserva para 4 a nombre de Javier”, ¿no?. Y ojo, porque esto pasa casi siempre. Llevo meses observándolo. Siempre que llegas a un sitio medianamente pintón, te preguntan si tienes reserva. ¿De verdad soy el único que si tiene reserva lo avisa antes? “Hola, tengo reserva para 3”. ¿Será que todo el mundo, excepto yo, lo guarda en secreto hasta que el camarero le pregunta?: “—¿Hola, tenéis mesa para dos? —¿Tienen reserva? —Ah, pues ahora que lo pregunta, sí, tenía una reserva. A nombre de Javier estaba, gracias.”

El caso es que el otro día pregunté esto mismo en Instagram, porque tenía curiosidad por saber si era algo común o es que yo daba siempre con los camareros que lo preguntaban y, resulta que efectivamente, sí: a todo el mundo le pasa. Una chica que trabaja en un restaurante me dijo que se preguntaba para dar sensación de que está lleno o que cabe la posibilidad de que se llene. Así la próxima te lo piensas y, por si acaso, llamas antes para reservar. Otra me dijo que a ella le salía un poco como muletilla, que salía sin querer, vamos.

También el otro día leí un artículo interesante sobre si la gente pide agua de grifo o agua embotellada (en zonas donde el agua de grifo está rica y se pueda beber, se entiende). Ya sabemos que Levante, por decir una zona, no es viable beber agua que no sea mineral, por eso me centraba, sobre todo, en Madrid. La conclusión fue interesante. La mayoría de los madrileños de nacimiento (o los que llevan casi toda su vida aquí) beben siempre agua de grifo en casa y casi siempre piden una jarra de agua cuando van a un restaurante a comer. Sin embargo, la gente que vive aquí pero que es de fuera de Madrid, se mantiene fiel a su botella de agua mineral tanto en casa como en los restaurantes.

Me llamó la atención, porque a nada que leas algún que otro artículo, ves como el agua de grifo de prácticamente todo España es perfectamente bebible, otra cosa es que en algunas regiones su sabor no sea agradable (que es un hecho). Si los que vivimos en zonas donde el agua sí se puede beber nos acostumbráramos a ello, no solo nos ahorraríamos un dinero a final de año, sino que a nivel ecológico es infinitamente más sostenible: ahorro de envases, de botellas, de transporte, de almacenaje, etc.

En Madrid, afortunadamente, la mayoría de los restaurantes te ponen un vaso o una jarra de agua cuando lo pides, pero aun así hay veces que toca “pelearlo”. Muchos hosteleros dicen que a ellos les supone un gasto (mínimo, pero gasto a fin de cuentas) y que, además, supone que sus camareros tengan que hacer más viajes. Como medida, muchas locales han empezado a habilitar una pequeña zona en la barra (o cerca) con vasos y jarras de agua, para que el que quiera pueda acercarse y servirse agua siempre que le apetezca. Chapeau.

  • Buenos días,
    trabajo en un restaurante y opino lo mismo que la persona que dice que sale como “muletilla”. Es como que te hace un “clic” en la cabeza y son unos segundos ( absurdos,si quieres) que aprovechas para pensar y”estudiar” dónde sentarle o es más….en función de la hora a la que llega poder sentarle en una mesa cuya reserva es más tarde en el tiempo.
    Conclusión: muletilla y “clic” para organizar. Sobre todo,si el cliente llega en un momento de auge de trabajo y no hay una persona expresamente recibiéndoles.

  • Quien no ha nacido en sitios donde el agua del grifo es potable cuando va a lugares donde si se puede beber directamente del grifo, el agua le sabe muy diferente. Es mi caso, yo por ejemplo nací en Gran Canaria junto con mi hermana gemela. Ella se fue a vivir a Madrid hace 2 años. Cuando voy a visitarla ella suele pedir un vaso de agua (del grifo) en cualquier restaurante pero para mi hacer eso es imposible. El agua me sabe totalmente diferente, lógico cuando llevo acostumbrada toda mi vida a beber agua embotellada. Ella en cambio se ha acostumbrado y ha podido cambiar esa costumbre por otra más sostenible.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer