¿Por qué la Navidad no le gusta a todo el mundo?

A priori, la Navidad tendría que ser un par de semanas estupendas, pese a que ese no es su objetivo fundamental, (no olvidemos que la Navidad en principio es una festividad para el catolicismo que quiere celebrar la “llegada del Niño Dios”),  estas son unas fechas donde la prioridad la tienen la familia, el hogar, los amigos y el buen rollo. Y eso, suena bien, ¿no?

Entonces, ¿qué pasa? ¿qué hace que, muy lejos de gustarle, mucha gente odie la Navidad? Pero si aquí hay comida, luces, vacaciones extra y nieve. Eso no puede no gustarle a nadie. Bueno, pues he hecho un ejercicio de reflexión, y aquí os expongo cuáles son, bajo mi criterio, los motivos por los que sentimos este amor-odio.

El primero de ellos quizá sea precisamente ese, que le tiene que gustar a todo el mundo y no es así. Aquí, no hay nada que le guste a todo el mundo, excepto los días extras de vacaciones y la pizza, ¿no? ¿Tampoco eso? ¿Veis? Así es que es imposible. Claro, partimos de la premisa de que todos tenemos que estar contentos ante la llegada de este periodo y nos auto obligamos (cada vez menos, eso sí) a convencernos de que está guay.

El segundo motivo (no necesariamente en orden de importancia), es el clima (no confundir con clímax) Sí, el hecho de que la Navidad llegue en pleno diciembre, recién empezado el invierno, con días muy lluviosos (o nevados), fríos y grises, hace todo más pesado. Además, anochece pronto y a uno no le apetece dar paseos por ahí a merced de la próxima nube densa a la que le dé por descargar mares verticales. Creo que si nuestra Navidad fuera, como en el hemisferio sur, en pleno verano… otro gallo cantaría. Porque Navidad ya sería sinónimo de calor, playa y cenas en la terraza del apartamento de Cullera. Ya, lo sé, imaginarse una Navidad sin nieve y sin chimenea es difícil, pero si medio mundo puede hacerlo, nosotros también nos acostumbraríamos.

Más motivos, la familia. Lo que a priori debería ser algo placentero, (ver primos y tíos a los que hace meses que no ves, la vuelta de un hermano tuyo que está viviendo en EEUU, cenar con tus padres a los que sabes que les hace una ilusión tremenda tenerte en casa), muchas ves termina por convertirse en días de mucho roce, de algunas disputas, de fingir buenas caras y de abrazos a veces no sentidos.

Todos estos días están ya muy escritos y son, a veces, demasiado rígidos. La Nochebuena no se puede mover de día y el menú casi no puede variar, la Navidad siempre se hace en casa de tu suegra y hacen el  mismo plan casposos de ponerse a cantar villancicos a las 0.00 de la noche, las fiestas de Nochevieja, el pesadísimo día de año nuevo (que es el equivalente al domingo más domingo del año), todos los locales con villancicos de fondo, mismos turrones. Nos empeñamos en sentir como especiales, días que, de tanto que hemos repetido, han dejado de serlo. Por eso de niño se valoran más. No es solo por los regalos, sino porque esos días de Navidad pasan cosas diferentes al resto del año. Pero claro, a medida que te haces grande, eso que era tan especial, deja de serlo.

Otra cosa con la que hay gente que no se siente cómoda es tener que socializar. Estos días son de mucho momento en común, desde las cenas de empresa a las comidas con grupos de amigos a los que, quizá, solo ves una vez al año. Además, días de familia y reencuentros más o menos esperados. Taxis llenos, calles reventadas, comercios con colas… Gente, gente y  más gente. Yo personalmente soy un tipo muy sociable, pero está claro que hay gente a la que le gusta el formato de una o de dos personas. Estos, definitivamente, no son muy de Navidad.

Por último (pese a que se me ocurren varios motivos más), es que son unos días con cierto halo nostálgico. Si algo tiene haber celebrado una misma tradición durante años con la misma gente es que, si de pronto falta alguien, se nota mucho más.  Y claro, nos juntamos todos y nos acordamos de quien ya no celebrará más navidades con nosotros. O de aquél con quien solíamos pasar el día de Navidad. O de si hacíamos un plan concreto siempre que tuvimos que cambiar porque las cosas no salieron como queríamos que hubieran salido… Bueno, ya sabéis por dónde voy.

En fin, con todo y con eso, yo diría que a mí sí me gusta la Navidad. El sí ganaría al no por un 65-35%. De todas formas, igual el próximo post lo hago sobre porque la Navidad sí les gusta a muchos… Y a vosotros, ¿os gusta?

Un besote y…

¡FELICES DÍAS!

 

 

 

  • Hola:
    A mí me gusta muchísimo por la comida y el champán…..
    Por la familia, que además viene mi cuñado desde Puerto Rico y eso a Paco le hace muy feliz.
    Por mi madre, que se desvive por la cena de nochebuena con hijas, yerno y nietos.
    Por decorar mi planta del hospital y hacernos fotos con gorros, disfraces, gafas, y lo que surja.
    Por socializar en cenas ya sea grandes o pequeñas.
    Por ver la cara de mis hijos en Reyes aunque sean mayores.
    Porque mi hijo nació un día de Reyes.

    La Navidad me gusta menos por la cantidad de gente que hay comprando, porque el menú de las fiestas con establecimientos cerrados en días claves y con un congelador pequeño me tiene mártir, porque hasta el último momento hay regalos por comprar, porque me falta mi padre y este año en concreto porque me toca tomarme las uvas en el hospital y la entrada de año siempre quiero besar la primera a la misma persona y este año no podré….. hasta el 1 de enero avanzado
    Por lo tanto, me compensa mucho estas fiestas navideñas y creo que al mismo porcentaje que a ti, Javier…. y espero poder disfrutarlas por muchos años.

    Un besazo enorme que ya me gustaría dártelo en persona porque hace mucho que no coincidimos y otro beso enorme para Miri y toda tu familia.
    FELIZ NAVIDAD

    • Pues oye, espero que las estés disfrutando tanto como dices, claro que sí! Y oye, felicidades para tu hijo, que cumple en nada!!
      un besote grande, Aran!

  • A mí personalmente lo que más me pesa de la Navidad son las personas que ya no están. Vas cumpliendo años y es inevitable… También, este año en concreto, el que una persona ya no esté en condiciones de cenar en familia, espero, que al menos, no sufra. Me acuerdo que los últimos años ya decía eso de “veremos a ver si no son las últimas navidades”… Vaya tela…
    En cuanto a lo bueno, que también lo hay, aparte de tener vacaciones y salir, pasear por la ciudad o comer turrón y polvorones, jajaja, lo que más me gusta de la Navidad es lo que disfrutan los niños. Esas caritas de ilusión, de inocencia, de emoción. Creo que, ante momentos malos, es lo que más me reconforta.
    Bueno, mucho ánimo y a disfrutar de estos días.
    Feliz Navidad.

    • Sí, efectivamente tienen ese punto de nostalgia y recuerdo. Y sí, cuando llegan los niños le dan una nueva dimensión a la Navidad, verdad? eso es mágico y precioso 🙂

  • A mi hace años que tampoco me gustaba la navidad pero creo en parte también porque estaba soltera y sin trabajo, y siempre la familia empieza a hacerte el interrogatorio y sales de alli medi deprimida. Pero ahora que tengo pareja estable ya desde hace tiempo, me gusta más y me parece bonita, un época para disfrutar en familia y sin hacer interrogatorios a nadie!. Merry Christmas and Happy New Year!!

  • Llevo 5 años fuera de España y es muy triste una Navidad sin tu familia de sangre, creo que por eso para mi no tiene sentido y me gusta muy poco

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