Nepal

‘Estoy en el aeropuerto de Doha, en Catar, y he pasado aquí las últimas 8 h en una de las peores escalas que recuerdo. Qué aburrido es pasar tanto rato en un aeropuerto, por dios. Si todavía tuviera acceso a la sala VIP!!’

Con este párrafo iba a empezar un post en el que pretendía hablar de algo que ya no viene a cuento. Al final he pegado un volantazo en el teclado y he decidido cambiar de tema. La clave ha sido la sala VIP, porque resulta que acabo de volver de uno de los países más pobres del mundo, Nepal, de ver cómo una pareja de unos 30 años se peleaba con un señor de más de 60 por ver quién escarbaba primero en el cubo de basura (y esto es tal cual), y resulta que yo por mi parte estoy quejándome porque me ha tocado esperar un rato en un asiento de una terminal recién construida, con aire acondicionado, unos baños más limpios que los de mi casa, wifi ilimitado y un vuelo de vuelta a mi casa en unas horas.

Estas últimas semanas han sido todo un viaje (literal y metafóricamente) entre continentes y culturas; he pasado de ver cómo un puñado de locos levantaron hace cientos y cientos de una ciudad a más de 3000m de altitud en el Machu Picchu a entrar en el que fue el barrio más peligroso del mundo en los 90: Comuna 13 en Medellín, Colombia. En mes y medio he estado en Perú, Colombia y ahora en Nepal, y he podido apreciar con toda claridad tres niveles de desarrollo en países y ciudades. Además, he podido pasar tiempo tanto en las ciudades (motores económicos), como zonas de costa y playa (con el turismo como principal método de sustento de la gente) o en las cumbres de algunas de las zonas más remotas del mundo (en la Cordillera del Annapurna) a las que solo se puede acceder tras tres días de marcha.

De los tres, claramente es Nepal el que más camino tiene que recorrer si quiere algún día tener un estado del bienestar. Sus infraestructuras son terriblemente precarias, y apenas hay alguna carretera asfaltada en los accesos de las grandes ciudades. Decenas de personas viven en las montañas a varias horas -e incluso días- de cualquier cosa que se parezca remotamente a un hospital. En el grupo en el que estuvimos tardamos casi tres horas y media en jeep en recorrer los 50 km que hay desde el pueblo de ChungRum a Pokora, la segunda ciudad más grande del país. 50 km. Tres horas y media. Pues así con todo.



Eso sí, la comida es increíble- con mezcla de la tradición india y china- y la gente maravillosamente hospitalaria. Pero todo es pobreza. Mucha pobreza y uno recursos básicos mínimos.

Perú sería el segundo en esta cruda lista, que es personal y que solo busca hacer una pequeña comparativa, sin ninguna pretensión de nada. Hay ciudades como Lima o Cuzco que han crecido mucho y que han desarrollado pequeñas áreas industriales e incluso centros financieros (esto sobre todo Lima). A medida que llegas a áreas rurales te das cuenta de que sigue habiendo mucha pobreza y que las casas tienen estructuras y diseños muy básicos. 

Colombia, por su parte, es de los tres países el que parte de una situación más ventajosa: pese a que pasó unas décadas tremendamente complicadas por la violencia, que además tuvieron al país aislado del mundo, han sabido sobreponerse y alcanzar un interesante nivel de desarrollo. Van por buen camino, y ojalá en diez años sea uno de los países punteros del continente americano.

Sobre el propio Nepal, si alguien me pregunta, mi respuesta sería que no lo recomiendo como destino vacacional a no ser que la intención del viaje sea la del senderismo ( o trekking) por la montaña. El gran atractivo del país, al fin y al cabo, es que varios de los ‘ochomiles’ más famosos del mundo están ahí mismo. Nosotros hicimos un par de días de marcha intensa por la montaña y, tengo que decir, acabé destrozado. Sin duda una de las imágenes que me traigo es la de los sherpas. Los sherpas son guías locales que portan a sus espaldas enormes cantidades de material, tanto para ayudar a los turistas que están infinitamente menos preparados que ellos, como para distribuir entre las distintas comunidades y habitantes que viven a lo largo de los miles de metros de alitutud de las cordilleras, y donde muchas veces la única forma de acceder es pie, encontrándose lejos de cualquier camino o carretera accesible para los jeeps.

En definitiva, pese a que ha sido una experiencia siempre enriquecedora y para recordar, Nepal es un destino al que difícilmente volveré. Al fin y al cabo, el mundo es enorme y el tiempo que tenemos es poco…

¡Feliz semana!

  • Estimado Javier. Acabo de llegar de Nepal y no puedo estar más en desacuerdo con usted en cuanto a sus impresiones sobre este país. Es curioso este mundo en el que una misma cosa puede causar efectos tan dispares en unos o en otros. Que Nepal es pobre es una obviedad.
    Es también cierto que las gentes son buenas y hospitalarias. Cierto es que la comida puede ser buena y que el atractivo principal es la proximidad de los Himalayas.
    Pero no menciona usted algo que es igual de inherente a Nepal como lo pueden ser los ” ochomiles”. Se trata de la espiritualidad. Es el destino perfecto para quienes busquen espiritualidad. Está en el aire que uno respira. Créame si le digo que pisar esas tierras ha hecho tambalearse todo mi sistema de valores. Tanto es así que el año que viene quiero volver. Esta vez adentrándome también en Buthan y en el Tíbet.
    Le pido que piense en Nepal en estos otros términos. Verá como cambia de parecer.

    Un saludo afectuoso.

    • Hola, Maite, gracias por tu comentario! Es posible que haya una espiritualidad inherente al país, no lo dudo, pero yo no lo viví. Yo hablo solo de lo que pude percibir en estos escasos cinco días en los que estuve. Y sí, la naturaleza es abrumadora, la gente maravillosa y la comida una delicia, pero no pude evitar mirarlo también con ojos de alguien que está muy acostumbrado a viajar y que reclama ser sorprendido (un defecto mío, no digo que no). En cualquier caso, me alegra mucho que para ti fuera una experiencia enriquecedora y ojalá yo, si vuelvo, lo perciba así!!!
      Un abrzo y gracias!

  • Yo he de decir que no he he tenido el placer ni de ir a colombia ni a peru, pero desde luego no estoy deacuerdo con lo que dices,Nepal es especial,se que es de los paises mas pobres del mundo, y tambien mas ricos en cultura, ¿como puedes decir que no se lo recomendarias a nadie a no ser que haga trekking, o quiera estar por las montañas?culturalmente es….impresionante, hay dioses, budas y ofrendas en cada rincon de ese pais…y por supuesto no hablo ya de su gente, especialmente, fuertes y sencillos, te ofrecen lo que tienen a cambio de nada.
    Para mi Nepal es unico, he estado 3 veces, y se que volvere pronto,
    Tuve un familiar, que murio hace unos años,vivia en Australia y pudimos compartir unos dias de convivencia, le pregunte, de todos los paises donde habia estado , (y habia estado en mas 100)con cual se quedaba, no tardo ni 1 segundo en contestarme,NEPAL, aqui lo dejo.

    • Hola, Trini!
      Pues sí, efectivamente lo he dicho y lo mantengo: no recomendaría Nepal a alguien que no busque montaña. Yo no he estado en 100 países (ojalá), pero sí habré estado en más de 40, y algunos de ellos también de Asia. Si lo que alguien busca son templos, Budas y ofrendas, recomendaría antes (infinitamente más) Japón, China o Tailandia, por decirte alguno que conozco. De la gente nepalí he dicho que me parecieron maravillosamente hospitalarios, que me parece algo apropiado para la corta relación que he tenido yo con el país. Y sí, si tengo que comparar, Colombia también lo recomendaría mucho más que Nepal. Te daría muchas razones (siempre personales y subjetivas, eso sí), pero tampoco se trata de hacer de esto un foro de viajes!
      De todas formas, como digo, es una visión personal, así que no hay que tomárselo a pecho 🙂
      un abrazo y gracias, Trini!

  • Buenas tardes: visité Nepal y Bután el año pasado. Aún pongo los ojos en blanco cuando hablo y recuerdo el viaje.
    ¿Por qué? Por todo lo apuntado arriba: los “ochomiles”, el lago de Pokhara, el tráfico infernal de Katmandú, la miseria que vi en sus calles y JUSTO lo que apunta Maite. Hay pequeños altares en muchos lugares en los cuales se pueden hacer ofrendas. Hay muchas personas que dejan un papel con una oración, una ración de arroz…..lo que nos podamos imaginar….pero con DEVOCIÓN, con ganas de ofrendar. Esa espiritualidad es la que define Maite, alejada de la nuestra por su sencillez (en el acto que no en sus “dioses”), por su absoluta “entrega”. Y Bután…lo defino como la Suiza del Himalaya. Yo ya no podré volver a esos países por causa de mi (mala) salud, pero si pudiera volvería YA, incluyendo el Tibet que no conozco. Nepal y Bután me impactaron en muchos sentidos; me obligo a extraer lo bueno de aquello que no lo aparenta. Y el recuerdo de su pobreza (Nepal) me hace dar gracias por todo lo que tenemos.
    Namasté.

    • Hola, Ángel! Como le decía a Maite, es posible que yo no percibiera esa parte tan espiritual y mágica de la que habláis. Es posible que yo pasara más “de puntillas ” por todo aquello y que me haya quedado más en la superficie , es posible. Y sí, desde luego que el hecho de vivir de haber “vivido” de cerca la pobreza y las condiciones tan duras que algunos (muchos) tienen para vivir allí, me hace valorar mucho más lo que tengo aquí..
      Muchas gracias y por tu comentario y mucho ánimo y salud.

  • Estuve en octubre de año pasado en Nepal y discrepo totalmente. Sí, el país es pobre económicamente, pero su riqueza se encuentra en sus montañas, en la sonrisa de sus gentes e incluso en el caos de sus ciudades. Quizás el problema es la desinformación antes de viajar. O elegir la opción de coger un jeep turístico en vez de un autobús local. La experiencia es totalmente distinta.

    • Hola, Georgina! Sí, efectivamente la riqueza de Nepal no es económica, y estoy muy de acuerdo en que la gente, los paisajes y (añadiría yo) la gastronomía son su gran atractivo (discrepo en lo del caos de las calles. Puede estar bien para visitarlo, pero ¿te imaginas vivir así?).
      Yo iba con un grupo de gente y por trabajo, así que sí, no sabía bien qué esperar del país (más allá de que están las cordilleras más impresionantes del mundo y que el propio país es muy pobre). Y claro, cada uno puede tener una experiencia totalmente distinta en función de cómo la viva, pero yo, personalmente, soy más de coger jeep a coger el autobús local que tarda cinco veces más y en el que, con toda probabilidad, tengas que ir de pie y con cuatro personas pegadas a ti.
      En cualquier caso, creo que cada uno vivimos las experiencias y los viajes de una forma y todos son válidas 🙂
      un abrazo!

  • Sin duda alguna, es una opinión desde un punto de vista capitalista. Prueba es que no hay ni una mención a algo relacionado con la espiritualidad o la humanidad de sus gentes. Es obvio que si hablamos de infraestructuras y motores económicos queda mucho por recorrer, pero si vamos al punto humano ye haría la pregunta inversa : ¿Cuánto nos queda a nosotros por “desaprender”?

    • Es posible que sea un punto de vista capitalista, no digo que no. Yo tengo que decirte, Isabel,que soy un tipo poco “espiritual”, como dices. En cuanto a la humanidad, he destacado que son personas maravillosamente hospitalarias, que no me parece poco. He tratado poco con ellos, así que no podría aventurarme a hacer una descripción de los nepalíes mucho más pormenorizada. EN cuanto a tu reflexión, no termino de estar de acuerdo:creo que nosotros (así como conjunto de muchos millones de personas que viven en países “del primer mundo”) simplemente hemos ido evolucionando en nuestras relaciones personales y con el medio; los hay más espirituales, los hay más pendientes del dinero, los hay que viven más preocupados de lo material y los hay que viven más preocupados de una cruz de madera. Lo bonito es que, al final, cada uno de nosotros se desarrolla humana y personalmente como quiere, sin que eso sea necesariamente calificable de “mejor o peor”.
      Un abrazo y gracias, Isabel!

  • Estoy en descuerdo total con la opinion de javierdemiguel, como en todo los paises hay personas pobres y personas mas ricas ,zonas pobres y zonas con alto nivel, en fin como en todo el mundo….He eatado unas 10 veces en Nepal, ya que mi marido es nepali, y he crecido como pesona ,Nepal me ha enseñado mucho, he encontrado la paz ,tranquilidad y belleza de la que carece en muchas ocasiones nuestro pais a causa de tanto maerialismo y capitalismo.

    • Hola, Ángela,gracias por tu comentario!
      Efectivamente yo me he centrado más en la parte material del país. He destacado, eso sí, lo maravilloso de sus paisajes y la enorme hospitalidad de sus habitantes. Hay comentarios que dicen que es un país muy espiritual, y no lo pongo en duda, solo que yo no he vivido esa parte. Tú conoces Nepal infinitamente mejor que yo, y a ti te fascina, y eso es genial, pero a mí -que lo visitaba por primera vez- me pareció que no es un país para ir si tu intención fundamental no es la de hacer montañismo. Eso es básicamente lo que quería manifestar…
      Un abrazo y gracias!

  • Javier, un aplauso por tu honestidad, educación y saber estar. Has contestado a todas y cada una de las réplicas sin despeinarte. Te diré que yo no he estado en Nepal, pero sí he estado lejos de un Hospital en el momento justo en que mi marido lo necesitaba, de ahí que falleciera. Por muy espirituales que sean algunos, dales el “materialismo” de un buen médico a tiempo, con la Ciencia a tu alcance y la educación necesaria para rebatir argumentos que aunque sólidos, son tan válidos como el tuyo. Y el mío. Un abrazo, Javier. No cambies!

    • Gracias!! Ya sabes que aquí siempre hay espacio ara todo tipo de opiniones, y yo siempre estaré encantado de responderlas y de conversar. UN abrazo grande!

  • Yo me uno a Ana en lo referente a honestidad, educación y saber estar de Javier. Yo tampoco he estado en Nepal, pero no me ha dejado de desinteresar tampoco. Simplemente está bien tener diferentes puntos de vista. Y desde el respeto. Saludos. Noelia

  • Me uno a Noelia y Ana en su opinión! Yo nací y viví en un país pobre y subdesarrollado la mayor parte de mi vida. Lo único que extraño es a las personas que dejé atrás, por lo demás el lugar por muy bello que sea naturalmente, por muy hospitalario que sean sus habitantes y muy deliciosa su comida, no lo extraño! Mentalidad capitalista, si! Créanme que no es lo mismo ir de turismo que tener que vivir en un lugar donde careces de lo más mínimo! Que bueno que hayas tenido tantas experiencias enriquecedoras en tus últimos viajes Javier! Enhorabuena!

    • Gracoas por tu comentario , Mimi. Desde luego que hablar desde la primera persona te da un punto de criterio desde el que yo no puedo hablar, así que es muy valioso. Efectivamente, la gente, la gastronomía o los entonrnos naturales son bienen no tangibles que nos llevamos con nosotros, pero los otros, los que sí se tocan, los semáforos, los edificios bien pintados, los cuartos de baño limpios, las carreteras asfaltadas, no se nos puede olvidar que forman parte de nuestro día a día y que, al fin y al cabo, los tenemos absolutamente vinculados a nuestro bienestar.
      UN abrazo y suerte!!

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