Notre Dame, el incendio y los 700 millones

Manos a la cabeza, caras de asombro, F5 en el ordenador cada diez minutos para refrescar la página y que se actualice la noticia, perplejidad: Notre Dame se está quemando.

Sin duda la imagen de la cubierta de la catedral en llamas fue algo sobrecogedor que a todos nos pilló con la guardia baja (bueno, quien está en guardia nunca para una noticia como esta) y con tremenda sorpresa. Las primeras imágenes hablaban por si solas, y a medida que se echaba la noche encima, el color naranja, amarillo y rojo del fuego y las llamas, iluminaron París y enmudecieron las calles.

Pasadas las horas, y después de las precipitadas y quizá temerarias noticias que nos llegaban a través de los medios de comunicación (leí un interesantísimo hilo en Twitter acerca de cómo las cadenas de televisión, en lugar de llevar a expertos en materias, muchas veces rellenan la parrilla con sus propios contertulios -que lo mismo te hablan de mítines del PSOE y de VOX, que de las nuevas tasas municipales de residuos urbanos o del fuego en una catedral-, y de cómo esto hace que a veces no se esté reflejando la situación real de una escena sino de la mera percepción de alguien que no conoce bien la materia), se pudo empezar a hacer balance del verdadero alcance del desastre (quizá menor del esperado pero, aun así, bastante grave).

El caso es que a las pocas horas empezaron a llegar los primeros mecenas patriotas (o simples amantes del arte) dispuestos a echar un cable para la reconstrucción de la zona afectada: 100 millones por aquí de una de las grandes fortunas de Francia, otros 200 por allá de una de las fundaciones privadas más importantes del país, otros 50 de otra familia de mecenas, 10 del ayuntamiento de París, y así hasta llegar a una cifra aproximada de 700 millones de euros. Una absoluta locura de cifra. Para ponerlo en contexto, este sería más de dos veces el presupuesto de todo 2019 para la ciudad de Málaga. Mucho dinero.

Y aquí surgió la polémica. Porque la gente, si no polemiza, si no discute y si no discrepa, como que no está a gusto; nuevas manos a la cabeza, nuevas caras de asombro y nuevas pulsiones al F5 (esta vez para refrescar las cifras oficiales y finales de la donación). Por lo visto, que hubiera grandes fortunas privadas dispuesta a dar tanta pasta para reconstruir una catedral, y que cuando hay una catástrofe natural o algún éxodo masivo de desplazados por guerra o hambrunas occidente apenas se movilice, incurría en algún tipo de doble rasero, doble moral, falta de escrúpulos o  falta de conciencia social. O sea, que estaba mal donar dinero para reconstruir la catedral (creo que los que polemizaron con esto hacían un especial hincapié en el origen religioso del edificio), habiendo tanta gente muriendo de hambre en África. Y claro, yo me puse a pensar. Porque, a priori, parece que podría haber algo de razón en esta afirmación: qué duro es gastar tanto dinero en “salvar” un edificio del mundo desarrollado cuando se está dejando “morir” a tanta gente de hambre en el mundo subdesarrollado. De nuevo, occidente con su venda en los ojos.

Pero claro, aquí se cae en la trampa de la demagogia. La trampa de la moralina fácil y de no tener en cuenta todos los factores de la ecuación. Porque sí, Notre Dame es un templo de culto, un centro de reunión católica; una catedral, a fin de cuentas. Pero también es un Bien de Interés Cultural como una catedral (perdonad el juego de palabras fácil). Notre Dame es Patrimonio de la Unesco. Es un edifico legendario que tiene cientos y cientos de años y que ha vivido el desarrollo y crecimiento de una ciudad como París y, por tanto, de todo un país como Francia. Claro, Notre Dame de París es un icono, un símbolo. El rescate y las prisas por devolverlo a lo que fue -hace solo dos semanas-, no radica en que sea epicentro del cristianismo, sino en que es un edificio de enorme trascendencia no solo histórica, sino simbólica. Es como el Arco del Triunfo, la Torre Eiffel o el propio río Sena. Son monumentos que cargan a sus espaldas la Historia de una de las naciones más trascendentales para la Historia occidental: las guerras, revoluciones, pestes, hambrunas. Los progresos, el crecimiento, la sabiduría, el culto, el rezo, la fe.

Seguro que algunos donantes también han utilizado el percance para lavar su imagen o ahorrarse un puñado de millones en impuestos, pero de lo que no tengo duda es de que esto nace del sentimiento de arraigo y de identidad del propio edificio a la ciudad. Y eso, a mí,  la verdad es que me gusta.

¿Y por qué, a fin de cuentas, es demagogia relacionar estas donaciones con el hambre en el mundo? ¿Por qué es demagógico decir que ese dinero se podía usar para hospitales o para ayudar a refugiados?Sencillo: primero porque, al final, la gran mayoría de las donaciones han sido de capital privado, y aquí hay algo incontestable: cada uno elige en qué se gasta el dinero y en “qué batallas lucha”. Y en segundo lugar porque empezamos así y terminamos diciendo: “oye, en realmente necesario arreglar este bache en la calzada en la calle Ramón y Cajal? Los 12.500€ que va a costar no deberían dedicarse a otra cosa, como acondicionar comedores sociales, que lo necesitan más?”. “Y si lo pensamos bien.. ¿es necesario realmente pintar las fachadas del ministerio de Economía o el de Turismo? ¿No podría dedicarse eso 33.500€ que va a costar a ayudar a los refugiados palestinos?” . Quiero decir: dónde está el límite entre lo que es moralmente aceptable o lo moralmente reprobable? 300 millones hubieran estado bien? o también hubiera sido una donación excesiva? Y 20 millones? Quizá poco, no? Oye, y para esta gente que lo ha criticado, quién piensan ellos que debería marcar el límite entre lo que se puede aceptar en el gasto de una reconstrucción y lo que ya es “too much”?

Bueno, no me voy a extender más con el tema, pero quería dejar mi opinión personal al respecto. Es que me molesta un poco la gente a la que le molesta todo. Deberíamos estar más preocupados en hacer nosotros las cosas bien con nosotros mismos, y menos en dictaminar moralidades en los otros… 🙂

¡¡Feliz semana!!

 

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