Indicios de que es hora de dejar atrás una relación (parte II)

7. Cuando no está haciendo ningún esfuerzo en que la relación funcione bien

Al principio salen solos: le vas a ver un día a la salida del trabajo, tienes la cena preparada para cuando vuelve a casa, le llevas a su madre una planta cuando vais a comer a su casa… detallitos que apetecen y nos nacen de dentro casi sin pensarlos. Pero claro, el tiempo pasa y cada vez esa espontaneidad “hay que buscarla” más. No se trata de que cada día de la relación “sea una fiesta”, pero desde luego, hacer que cada poco tiempo ocurra algo especial, es casi una garantía de que la relación crezca más fuerte. Y claro, ya lo habéis adivinado, el día que todo eso deja de apetecerte y el preparar algo bonito para tu chico/a carece de toda magia, algo gordo está pasando.

Thought bubbles above frustrated couple

8. Cuando vuestros modelos de vida, fundamentos y creencias básicas son radicalmente opuestos.

Está claro que no todos tenemos que pensar igual. Sí, la teoría nos la sabemos. Pero a la hora de la verdad, si los pilares fundamentales de la vida (la concepción familiar, las motivaciones vitales, aspiraciones laborales, etc) distan mucho entre los dos miembros de la pareja, la cosa se complica. Uno de los dos puede tener un ferviente sentimiento religioso y el otro ser una persona convencidamente atea, pero claro, tenemos que saber que, por ejemplo, esto puede condicionar -mucho- en cómo educar a un hijo. O si uno de los dos es un amante de la naturaleza y las actividades al aire libre, pero al otro le va más “la marcha” de Netflix y una pizza pedida a domicilio. Cuidado porque pasados los primeros meses de emoción, esto puede empezar a suponer problemas. Puede también, que las relaciones empiecen acompasadas y con formas de entender la vida similares, pero con el tiempo vamos cambiando y hay que saber asumir que puede llegar un momento en que ambas trayectorias vitales ya no sean compatibles .¡Hay que estar alerta!

9. Cuando la relación (tu pareja) está impidiendo que crezcáis a nivel personal o laboral.

Los celos profesionales dentro de una pareja, existen. Y normalmente son del hombre hacia la mujer. Aún quedan hombres cuyo orgullo se ve profundamente tocado cuando su pareja empieza a llevar (o ya tiene) una trayectoria laboral más sólida o con más proyección que la suya propia. Independientemente de que esto sea de hacérselo mirar (porque esto es un complejo como la copa de un pino), si detectamos conductas de este tipo en nuestra pareja, pueden empezar a sonar las alarmas. Yo concibo una relación como un estado (¿un lugar?) en el que resguardarse. Tu novio, mujer, marido, lo que sea, tiene que estar ahí para arroparte en los momentos duros, sin duda, pero por supuesto tiene que estar en los momentos de júbilo. Y que a alguien le vaya bien profesionalmente ¡es la leche! Si la persona con la que estás no se alegra por ti cuando has recibido un aumento, te han ascendido o te están planteando movimientos en la empresa que pueden beneficiarte, mal asunto!

10. Cuando vives permanentemente pensando que las cosas “van a mejorar”.

“Es una mala racha”, “seguro que la cosa pronto mejora”… Bueno, puede, pero ojo, no te engañes a ti mismo. Que todos pasamos por momentos malos es un hecho (y el que diga que no, es que aún no ha pasado de los seis meses), pero si llega un momento en que llevas casi más tiempo más mal que bien, habrá que hacérselo mirar. Hay que poner la carne en el asador cuando se trata de mejorar una relación, de que los problemas se superen y de que las condiciones de los dos mejoren, pero si una vez has intentado todo lo que está en tu (vuestra) mano y la cosa sigue fea, quizá es porque no funciona y hay que darle fin.  Una semana vale, dos, tres, hasta varios meses la cosa puede intentar reflotarse, pero conviene saber que, como decía, una relación tiene que ser BONITA en su mayor parte, no solo en pequeños momentos.

11. Cuando ninguno de los dos sentís el uno por el otro, lo mismo que antes.

Que no se puede estar enamorado siempre como al principio, es otra cosa que cualquiera que haya vivido una relación relativamente larga ha experimentado en sus carnes. Y no se puede, no, pero hay sentimientos que no pueden terminarse bajo ningún concepto aunque pasen mil años: la pasión, la admiración, las ganas de verse, el echarse de menos en la ausencia del otro, los momentos divertidos, las sorpresas mutuas… La monotonía puede arrasar con todo, y puede convertirse en una de las primeras razones por las que empecemos a dejar escapar sin querer a nuestra pareja, así que ojo con ello. Si percibís (porque estas cosas se perciben) que a los dos os pasa algo y no tenéis muy claro qué es, puede que se trate de algo de esto, y si los sentimientos mutuos han cambiado demasiado, habrá que ponerse las pilas ..o dejarlo ir.

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