Langrug y el milagro del agua

Ya estoy aquí, ya he vuelto de mi maravilloso viaje al sur de África, y tenía pensado hablaros un poco del viaje en general- en el que pude ver de cerca animales tan fascinantes como elefantes, búfalos y a mi compañero de viaje Tim, un alemán muy peculiar que acompañó a la expedición durante esos días- , pero voy a hacer un poco más de peso en la parte más social del mismo.

Tumi, la marca americana de maletas de la que soy embajador desde hace unos meses, nos propuso a mí y a un grupo de influencers europeos hacer un viaje a Ciudad del Cabo y a las Cataratas Victorias con el fin, primero de pasarlo bien y tener una experiencia agradable; y segundo para que conociéramos de cerca la obra social de la que ellos son activamente participantes y que busca llevar agua potable a los rincones más castigados no ya sólo de África, sino de todo el mundo.

Al día siguiente de llegar al muy agradable verano de Ciudad del Cabo, cogimos la  furgoneta y las ganas, y nos fuimos a unos 50 minutos al norte de la ciudad, a la barriada de Langrug.  Y digo barriada porque era eso; no era un pueblo, no era una ciudad, era más bien un asentamiento de chabolas y casas terriblemente precarias que se habían ido disponiendo de forma más o menos ordenada hasta formar un pequeño poblado. Ahí viven alrededor de 4000 personas -con muchos, muchos niños- que luchan día a día por conseguir algo de trabajo, algo de comida y, sobre todo, agua para beber.


Hay varias fuentes a lo largo del pueblo, así como letrinas (o lavabos) que, por supuesto, son comunes; nadie tiene baño en sus diminutas casas y solo algunos tienen cocina. El problema con el agua, decía, es que pese a haber fuentes, muchas veces el agua se corta de manera repentina o no llega de manera regular, o incluso llega en un estado de salubridad dudoso. Así pues, desde la ONG “Waves for Water” (olas para el agua), que nació en 2009 a raíz de los tsunamis de Haití, se propusieron que, de manera sencilla, poco costosa y rápida, la gente pudiera acceder a un agua de calidad máxima para la salud y así poder atajar casi de raíz problemas  graves de salud y enfermedades que muchas veces trae consigo el agua contaminada.

Y así, finalmente, pudimos conocer el otro día y de primera mano en qué consiste el invento casi milagroso. Son unos cubos o barreños, de unos 20 l de capacidad, que tienen una pequeña manguera -o grifo- al que se le añade el filtro (la verdadera magia) al final. Este filtro limpia el 99.99% de los gérmenes y tiene una duración -creo recordar- de 300.000l. Así que imaginad. Delante de nuestras narices hicieron la demostración una y otra vez: el cubo, agua dentro, dos puñados de tierra dentro… y agua cristalina nada más traspasar el filtro. Verdadera magia científica. 

Los cubos. Sin ningún misterio: de plástico y ligeros.

Este es el filtro que se acopla a la goma por donde sale el agua del cubo

El agua después de introducir los dos puñados de arena y suciedad. 

Y este es el brutal antes y después. 

Y así pasamos el día… Nos reunimos en total con 100 familias- en su mayoría eran las mujeres de la casa con algún niño pequeño las que vinieron-, y les enseñaron a montar ellas mismas los cubos con el pequeño dispositivo. En la foto superior tengo en mi mano precisamente el paquete donde venían todas las piezas que había que colocar.

A propósito de todo esto, y antes de terminar, quiero aclarar que nosotros no fuimos allí a hacer voluntariado. Que fuimos simplemente a conocer el proyecto más de cerca y a hacer de altavoz para que la gente que nos sigue pudiera ver de qué iba toda esta maravilla de obra social. Fue solo un día, pero cundió por cien. Por conocer a voluntarios que sí están ahí en el día a día dejándose su tiempo y su esfuerzo. Que pudiendo hacer cualquier otra cosa en cualquier otra parte del mundo, han elegido estar ahí, con esas señoras, con esos niños con un futuro tan absolutamente incierto, en esas tierras tan áridas y poco agradecidas. Mi admiración profunda a todos ellos. Cundió también porque pudimos conocer de cerca una realidad como es la de Langrug. Una realidad donde miles de personas luchan cada día por tratar de mejorar su tremendamente precario modelo de vida.

Os dejo el enlace de la ONG por si alguien quiere conocer un poco más de qué va todo esto .Está en inglés, pero si lo que queréis es donar algo (lo que sea) se llega fácilmente a la zona donde se debe hacer. Y  de nuevo, gracias TUMI por acercarme un poquito a esta realidad.

El próximo día os cuento más sobre la parte recreativa y lúdica del viaje (los animales, el puenting que hice, las cataratas Victoria…)

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