Mi experiencia retocándome las ojeras

El otro día dediqué una primera entrada (de esta serie de dos) a hablar un poco por encima y hacer una pequeña aproximación al mundo de los retoques estéticos; qué opino de ellos, qué piensa la gente y cuál es mi posición al respecto. Os dejo el enlace para los que no pudisteis leerlo (como siempre no lleva más de 5-7 minutos). Hoy, como también prometía, iba a hablar un poco de mi caso concreto.

Como también comentaba el otro día, yo,  desde hace aproximadamente un año, había empezado a fijarme en que mis ojeras eran más pronunciadas de lo normal. Y no es que antes no fueran así, es que, simplemente, antes no había reparado en ello (no me había importado). El caso es que después de pensarlo, decidí que por qué no iba a darme el capricho y por qué no iba a poder intentar mejorar sensiblemente eso que me incomodaba. Al fin y al cabo -pensé-, yo vivo de mi imagen. Y así, después de preguntar, curiosear e investigar, di con un doctor en Barcelona del que me habían hablado muy bien un par de amigos (y amigas): el Dr. Fabio Vieira. Así que aproveché un viaje que tenía a la ciudad para entrevistarme con él y que me diera de primera mano su opinión profesional. De esto, por cierto, hace un mes. Lo digo para empezar a hablar de tiempos.

Estas son algunas imágenes del antes. En las fotos no se termina de apreciar bien el surco que mi propia estructura ósea marca en la piel -formando la mancha negra-, pero sí lo suficiente para quizá entender esa búsqueda de la mejoría. 

Según me contó, las dos intervenciones más frecuentes con las ojeras, son la aplicación de relleno con ácido hialurónico (básicamente sirve cuando las ojeras son esas manchas negras que nos dan cara de cansado), y la eliminación de bolsas (las bolsas que se forman debajo del párpado). Si bien el primer caso (el mío, por ejemplo), se trata de una sencilla intervención, sin anestesia, sin cortes, sin ningún tipo de tratamiento postoperatorio, la segunda -las bolsas- sí requiere una pequeña intervención quirúrgica y una mínima incisión con bisturí. En cualquier caso, yo no voy a hablar de esto porque no es el caso que me ocupa.

Como os decía, llegué a la clínica un poco “por ver de qué iba esto”, y al cabo de unos 2o minutos de conversación -tan agradable como profesional-, estaba sentado en una camilla con el doctor a mi izquierda, una mascarilla en la boca (él, claro), una pequeña jeringuilla en una mano, y una bolsa con hielos en la otra. Quiero decir con esto que yo iba con la idea inicial de hacer una toma de contacto simplemente, pero resultó que todo el procedimiento era tan sencillo que directamente me propuso hacerlo ese mismo día.

Total, que ahí estaba yo recostado, ligeramente nervioso, pero ansioso a la vez por ver el resultado final. Fabio- me gusta más llamarle por su nombre de pila que tratarle de doctor-, me fue explicando el proceso a medida que lo hacía: -“Vamos a empezar aplicando un poco de hielo en la zona que vamos a pinchar, de modo que anestesie de una forma natural la zona y no se note nada el pinchazo con el ácido, y a continuación empezamos con los micro pinchazos”.  Y vaya si cumplió. No noté nada. Os juro que en el ojo izquierdo, en el que tuvo que hacer varios micro pinchazos , no noté absolutamente nada de dolor. Pero oye, que nada es nada. Brutal. Por lo visto, me contó que suele aplicar dos tipos de ácido hialurónico: uno más denso primero, para rellenar más superficie (entre el tejido muscular y la piel), y otro menos denso para las zonas más superficiales. Él va aplicando uno u otro en función de su criterio para que estéticamente -que es de lo que se trata- resulte todo armónico.

¡Manos a la obra!

A continuación, fue con el ojo derecho, en el que tuvo que dedicar algo más de tiempo; la mía, como todas las caras, no es simétrica del todo, y tenía esta ojera más marcada que la otra, de modo que tuvo que dedicar más rato a equilibrar e igualarlas ambas. En este ojo sentí una mínima molestia cuando se acercó a la zona de la nariz, pero nada más. Y digo mínima porque es algo que para nada supone un problema. Es una especie de pellizquito, una leve presión que apenas dura décimas de segundo.

Y nada, unos diez minutos después de haber empezado, ya habíamos terminado. Obviamente los primeros minutos aún es pronto para ver resultado directo, más que nada porque hay inflamación y, en algunos casos, como el mío, rojeces o leves moratones. No obstante, para cuando llegué al hotel, una media hora después, ya podía ver una clara y rotunda mejoría en ambos ojos. Es decir, es un proceso que además de rápido ofrece resultados prácticamente inmediatos.

Como se aprecia en esta foto, la pequeña línea roja que hay en el ojo derecho es donde Fabio Vieira ya ha hecho los micro pinchazos. En este momento estaba empezando con el otro ojo. 

Sobre la post intervención, en mi caso sí que tuve unos pequeño hematomas en el ojo -mínimos, que se cubrían fácilmente con maquillaje- durante algunos días posteriores en uno de los ojos. En el izquierdo, el que fue más fácil, no tuve nada de nada.

Esta foto es de unos veinte minutos después de terminar. Como veis, pese a que hay un pequeño surco de pequeños moratones, ya no hay mancha negra ni zona hundida 🙂

Para terminar, y como pequeña recapitulación, deciros que si alguno tiene dudas o interés o curiosidad por algún procedimiento estético, se acerque a un clínica a preguntar. La mejor forma de perderle el miedo a algo (incluidas las agujas) es asesorarse por gente que se dedica a ello y sabe lo que hace. Yo fui a un doctor del que tenía buenas referencias y con el que terminé súper contento. No sé si será el mejor del mundo, pero seguro que es suficientemente bueno para mí. Os dejo aquí el enlace de la Clínica Vieira para los que viváis en Barcelona o los que, por la cuestión que sea, paséis por ahí 🙂

Por último, os dejo dos fotos que acabo de hacerme ahora para que veáis bien cómo ha quedado.

 

  • Por leer rápido había leído orejas ( el otro día me refiero) y me pasé por tu IG a mirar las fotos porque no podía entender a que te referías con que tenías mal las orejas ????
    Dicho esto, ahora entiendo a qué te referías… Jajajaja se nota mucho la diferencia, creo que te queda genial.
    Y totalmente de acuerdo que hay que normalizar estas prácticas como lo están los aparatos en los dientes o el maquillaje.

  • Estoy de acuerdo! Gracias por compartir tu experiencia, estos retoques estéticos tan sencillos deberían estar normalizados hoy en día, se nota mucho el cambio, estás genial! Y como curiosidad esos resultados duran siempre o tienen una duración determinada?
    Te leo siempre 😉 Un besote!

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