Desayuno a 10,5€

Pocas cosas me dan más rabia que meter algo en el microondas, esperar unos minutos, que la comida empiece a calentarse y a sonar como si estuviera transcurriendo la tercera Guerra Mundial dentro del micro, sacarlo… y que esté frío. ¿En serio? ¿Hay alguno de vosotros -oh, amados lectores-, que haya estudiado algo de física, o que simplemente sepa este tipo de chorradillas que tiene la vida, porque ha jugado mucho al Trivial, y me sepa explicar por qué pasa esto? ¿Por qué parece que la comida está en ebullición y que están estallando pompitas de tomate (que además están poniendo todo el interior hecho un asco), y cuando lo sacas y lo pruebas,  resulta que el interior está aún con escarcha?

Aún diré más. No sólo suena eso que parece un tablao flamenco, sino que vas a coger el plato y necesitas un guante de soldador porque el recipiente está a 700º. Y como se te haya olvidado coger un guante (o un trapo, que tampoco quiero yo que me tilden de exagerado) te quemas, y como ya tenías el plato sujeto por un lado, lo sueltas de golpe y el líquido del estofado de carne que estabas calentando se desparrama porque hace efecto ola. Total, que micro hecho un asco, tu mano quemada, comida fría y el señor que diseñó este artilugio esperando con media sonrrisilla desde su tumba. Y la vida sigue. 

Todo esto venía a que hoy me ha tocado coger un vuelo muy temprano y he decidido que en vez de desayunar en casa me tomaba algo en el aeropuerto. Y en qué hora: 10,50€ unas tostadas con tomate, un café y un chupito (porque eso no llegaba ni a vasito) de zumo de naranja. ¡10 eurazos y medio! Señores, que por ese precio yo como en el menú del día de debajo de mi casa un primero, segundo, postre, pan, cerveza y, si está de buen humor el camarero, café incluido.

Lo de los aeropuertos, es de verdad, una estafa con todas las letras. Que yo puedo entender que si montan un puesto de bebidas en lo alto del Monte Klimanjaro te lo cobren un poco más caro, sobre todo por aquello de que se tardan dos días a pie en llegar a la cumbre, y encima si vas cargado de refrescos para los turistas puede ser un pequeño incordio, pero ¡amigos!, que Barajas está a cinco minutos del Mercadona de Valdebebas. ¡Mi desayuno les ha costado poco menos de 50 céntimos! Sí, ya lo sé, “es que las cafeterías de aeropuerto pagan cánones muy altos por alquiler y prestación de servicio…”, pero por eso no deja de ser menos estafa, ¿¡no!?

Y dentro del avión más de lo mismo, que me están cobrando la Coca Cola a precio de copa en el Pacha Ibiza. Y entre los suplementos que tenemos que pagar ahora por equipaje, las bebidas que hace mil años eran gratis y ahora están a precio de sangre de unicornio, más suplementos por elegir asiento (y que no te toque viajar en el ala), y el sándwich que te tomas porque son las 14.30, te quedan dos horas de vuelo y se te olvidó coger tu bocata de lomo en la encimera de la cocina, tiene que salir más o menos como volar en un avión privado.

Bueno, en fin, que voy a ver si echo una cabezadita en este asiento 10C tan cómodo, y cuando aterrice en Canarias se me ha pasado el enfado.

  • Me pasa cuando estoy en la estación de tren y me pido algo en la cafetería que me sale todo carisisiismoo!!
    Pero … es lo que hay.. cuando hay hambre al final es lo que toca jajajaja
    Pues sii, cuando te hayas bajado del avión seguro que ya los 10,5 ya los tendrás más que olvidado!
    Disfruta de lo bonito que es Canarias
    Besisss

  • La transmisión del calor, querido amigo, o más bien cómo las leyes de Fourier y del enfriamiento de Newton afectan al flujo de calor. Y sin olvidadnos de las conductividades térmicas de los alimentos. Esa es la magia del ardiendo por fuera, frío por dentro 😉

  • Estoy contigo, en el aeropuerto lo que hacen es atracarnos, así de claro, un robo. Y en el avión otro tanto de lo mismo. Abres el plástico del supuesto bocata de jamón que tan apetecible se ve en la carta, y cuando das el primer bocado estás pidiendo cita para tu dentista por miedo a terminar con un diente lastimado. Qué manera de tomarnos el pelo, pero en éste país hay alguien que no lo haga? Difícil, somos de una forma de ser que no vamos a cambiar porque el español somos de hablar mucho y arreglar poco, solucionamos el mundo en el trabajo, en el bar, en la peluquería, pero a la hora de tomar cartas en el asunto, nada. No protestamos, no nos revelamos, no hacemos nada, es más, si mañana tuviera que coger un vuelo, seguro que intentaría llegar con el suficiente tiempo para tomar algo tranquilamente en cualquier bar y darles un poquito de mi sangre. Y mi marido segurísimo que se volvería a pedir la asquerosa chapata de “jamón” a precio luz/hora, no escarmentamos, no aprendemos y así nos va.
    Respecto a los microondas, totalmente de acuerdo, para mí es un misterio. Siempre me caliento el café el mismo tiempo, siempre, pero no sé por qué, unas tengo que ponerlo unos segundos más y otros me quedo sin huellas dactilares al coger la taza.
    Misterios del universo chico!!

    • Jajaja. Lo del bocadillo me ha hecho reír! Pero sí, es un poco así..
      A mí me pasa mucho con los cafés. Y sí, con el café cuando me lo hago soluble también XD
      un besote y gracias!

  • El microondas basicamente libera ondas con energia que hace vibrar las moleculas de la comida. Cuanto más vibran, más se calientan. Diferentes tipos de comida tienen diferente absorciòn de energia, por lo que algunos ingredientes vibran más más rápido y por eso se calientan antes que otros. 🙂

    Lo de la comida en los aeropuertos es una locura, 10euros pagué una vez por una botello de agua y un paquetito de galletas del Duty Free… 🙁

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