Las segundas filas

Poco se ha hablado (poco he hablado) de las segundas filas.

Especifico: poco se habla de los que aparcan en segunda fila. Habría que exterminarlos a todos ellos. Incluido a mí, que alguna vez lo he hecho. Tendríais que haberme exterminado cuando lo hice (ahora ya no lo hago, así que llegáis tarde).

Creo que el odio que siento por la gente que aparca en doble fila sólo es comparable al odio a que se me salgan los pies por debajo del edredón en invierno.

No se puede ser así, hombre. No. Hay que tener muy mala leche para dejar el coche aparcado en medio de un carril e irte a recoger la tarta que tenías encargada en la pastelería. Porque mira, si fuera porque tienes que “descargar” a tu abuelita de ciento dieciséis años y acercarla al portal, o porque justo tus hijos de 5 y 10 años están saliendo del cole y es lo que tardas en cruzar la acera, decirle a su profesora Gema que “porfa, acércamelos a la puerta que ya estoy”, y volver corriendo al coche para molestar lo menos posible, pues podría llegar a INTENTAR entenderlo. Pero mira, o aquí tiene abuelas centenarias e hijos muy pequeños hasta el apuntador,  o impepinablemente hay gente que está siendo muy lista y muy egoísta.

Porque está claro que es mucho más cómodo parar tu BMW X4 en la puerta de casa, subir, recoger “rápidamente” la bolsa del gimnasio (de paso beber agua, cambiarte de zapatos y echar un pisito rápido), bajar y seguir la marcha, que tener que buscar previamente un hueco para el coche. Y vale que para los otros ciento cincuenta coches a los que voy a tener que hacer cambiar de carril para que no se choquen con mi maletero de 2 metros de ancho es un poco más incómodo, pero ¡ey! y lo fácil que me resulta a mí…!!

A esta gente habría que meterlos en una especie de ciudad para “gente que no merece estar en las ciudades con el resto de gente que sí merece estar en las ciudades”. Y que se queden ahí viviendo con los que tocan el claxon sin parar. Y metemos también a los que no paran de criticar y de meter mi*** en Twitter y redes sociales. Y ya que estamos, qué os parece meter en la ciudad a los grupos de adolescentes que asaltan el metro y los autobuses, como si fueran vikingos medievales, a gritos, movimientos primitivos, que se cuelgan de las barras de metal, y que además llevan altavoces portátiles. Pa dentro, sí.

Bueno, en fin, que en serio. Que yo no quiero ir de pedagogo ni de maestro del civismo, pero es que las segundas filas son una faena enorme, porque por hacerte la vida más fácil a ti mismo, jorobas a decenas de conductores que, posiblemente, tengan tanta prisa como tú.  Y si tu propio sentido del respeto no es suficiente, piensa que estarás ganando papeletas para irte a la ciudad de los malos malísimos que he empezado a planear… 🙂

  • Diosssss no lo había leído y me descojono jajajajajajajaja
    Pero siii, molesta mucho cuando un coche está fastidiando la circulación … pero bueno es una cosa todos hemos hecho alguna vez porque es muy cómodo aparcar e ir a hacer un mini recado
    A mí me nerva más la gente que no sabe conducir por las rotondas …
    besiss

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