Perder peso y dietas: la clave

Porque te sobran kilos, porque te ves  más ancho de cintura de lo normal, porque quieres entrar en un vestido/traje que quieres ponerte, o porque quieres marcar abdominales en la playa de la Malagueta este verano. Sea por el motivo que sea todos hemos pensado o nos hemos puesto a hacer dietas alguna vez. Dietas. Oh, dios, las dietas. Solo hay algo que produzca tanta pereza como una dieta: un viaje de ocho horas en autobús sin wifi. Yo me comí varios así hace años y os puedo asegurar que eso es una verdadera tortura.

Creo que ya está dicho todo lo que se puede decir sobre las dietas. Incluso lo que aún no se ha dicho, ya lo ha dicho alguien en algún lugar del mundo. Hay cien millones de tipos de dietas, hay variantes para todos; si quieres perder peso más rápido, si quieres hacerlo con más calma, por si eres vegano. Dietas bajas en azúcar, bajas en grasa, bajas en aceites, bajas en carbohidratos, blablabla. Insisto: no voy a decir nada que no se haya dicho ya.

Pero lo que sí puedo deciros, yo, que acabo de empezar una pequeña dieta de cara a la operación bikini. (sí, no pongáis esa cara, si uno quiere marcar cuadraditos tiene que exprimirse al máximo) es que la parte más importante de CUALQUIER dieta es la MOTIVACIÓN.

La motivación es lo que va a hacer que no desistas, que no tires la toalla el día dos. Va a hacer que resistas la tentación de pegar un zarpazo a la barrita de Kit Kat (“es solo un mordisco, no pasa nada” os diréis), y optéis finalmente por el bocado a la piña. Hará que el viernes noche, cuando estés en el segundo gin de la noche y vayas a pedirte el siguiente, digas ‘ojo, que eso luego supone hacer dos días más de dieta. Mejor me lo ahorro y me bebo una Coca Zero’, y sobre todo servirá para que los primeros cinco días en los que no se ven resultados (‘¿cómo? ¿acaso no estoy adelgazando desde el día uno?’ Técnicamente sí, pero no es visible hasta pasados unos días) entiendas que aún tienes que seguir un poco más par lograr tus objetivos.

Al curro no vamos por motivación; vamos por gusto o porque toca. Igual que a clases de inglés o si decidimos aprender clases de cocina . Pero con el tema de perder peso, igual que cuando alguien quiere dejar de fumar, no sirve d mucho hacerlo obligado; se hará una interminable cuesta, se hará bola y al final terminarás por abandonar o por pasar por el temido efecto rebote.

No importa lo que tardes en empezarla ni el tiempo que estés pensando en ello. Lo único que importa es que cuando empieces la dieta, lo hagas desde el convencimiento de que te apetece hacerla porque quieres perder peso (insisto en que da igual el motivo por el que lo hagas). No nos engañemos: las dietas no son fáciles y exigen un sacrificio (si no fuera así, seríamos todos unos Adonis y Perséfone andantes. Y no parece que sea así), pero lo que quiero decir es que este camino es más llano, este sacrificio es más liviano , si hacemos el trabajo desde la motivación y el convencimiento.

El otro tema importante y que seguro que habéis oído comentar la mayoría de vosotros, es que NO hay por qué pasar hambre. Si estáis haciendo dieta y estáis pasando más hambre que el perro de un ciego, algo estáis haciendo mal. Es verdad que no podréis picar patatas fritas o un bocadillo de Nutella entre horas, pero siempre va a haber alternativas sanas que llenen el estómago y estén -relativamente- ricas.

Para terminar, por si tenéis curiosidad, yo estoy haciendo la que llamo la ‘Dieta del sentido común’. Si queréis saber más, dejad un comentario y el próximo día os cuento 🙂

¡¡Un besoteee!!

  • Interpreto esa dieta tuya con comer sano y hacer deporte? Jajajaaja Nada de dietas raras no? 🙂
    Yo nunca tuve que hacer dieta, soy de constitución delgada pero como sano y voy al gym. Porque me gusta. Pero si un día hay que comerse una hamburguesa se come jajajajaja no tengo problema 😉
    Besuss

  • Hola, para mí el problema de hacer dieta o de controlar lo que como, es entre horas. Como bien has dicho, algo no se hace bien, si te da hambre enseguida y te comerías una bolsa de patatas fritas….
    Que ese es otro problema, con ciertos alimentos es muy difícil controlar cantidades, siempre quieres más. Claro que eso no es casualidad, son los aditivos que llevan los que nos vician…
    Otra cosa que he notado, no sé si estarás de acuerdo, es que cada vez cuesta más perder peso y en cuanto te descuidas, coges…me aproximo a los cuarenta y sí creo que la edad influye. Yo recuerdo que con veintitantos comía lo que me daba la gana y me mantenía sin problema.
    Ánimo con esa dieta!!!y sí, cuéntanos más. Besos.

  • Es que si pasas hambre es que algo no estás haciendo bien. Yo paso de las dietas para adelgazar, lo único que hago es comer bien sin hacer excesos y así me mantengo.
    Ya nos contarás tu dieta. Un beso

  • Javiiiiiii!!! Efectivamente..no hay que pasar hambre…Yo hace tiempo que me propuse llevar una vida más sana,comer mejor,que no menos,ojo,correr,pasear,pasar del autobús….En fin,que si se quiere,se puede!
    Un besazo,bombón!!

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