La dieta del sentido común

Diría que el título da muchas pistas sobre lo que voy a hablar a continuación y, sobre todo, de cómo voy a enfocarlo, pero aun así voy a desarrollarlo bien. Es más, voy a empezar con un buen titular (recordemos, de sentido común): todas las dietas se basan en una matemática muy simple: “pérdida de peso = ingerir menos calorías de las que consumes”. Si comes más calorías de las que puedes quemar en un día, vas a engordar. Poco, muy poco o mucho, pero vas a ganar peso. Si por el contrario quemas más calorías de las que comes, voilá: pérdida de peso. Así que, aunque no nos guste “contar calorías”, seamos o no seamos conscientes del proceso, las calorías van a ser el factor clave para adelgazar.

Dicho esto, así de manera un poco bruta y tajante, es cuando podemos empezar a adornarlo y a matizarlo. Por ejemplo: ¿sería posible adelgazar con una dieta solo de hamburguesas? Sí. Otra cosa es que a nivel cardiovascular y de salud fuera recomendable, que no lo es, pero basta con que la suma de las hamburguesas que te comas al día (de nuevo las matemáticas) sumen menos de lo que vas a quemar para que esto se cumpla. Es decir, si me como en todo un día dos hamburguesas de 515kcal cada una, al final del día habré sumado poco más de 1000, es decir, muy por debajo de lo que una persona medianamente activa gasta al día, con lo cual PERDERÉ PESO.

Entonces, ¿por qué se dice que para las dietas lo mejor es reducir el aporte de hidratos de carbono (por ejemplo pasta) y grasas (por ejemplo frutos secos)? Pues sencillamente porque los alimentos altos en hidratos o grasas aportan muchas calorías por cada 100gr de producto. Y si en 200gr de hamburguesa de Mc. Donalds tienes 500kcal, para sumar esa cantidad en, por ejemplo, brócoli o coliflor, necesitas no sé, ¿kilo y medio? dos kilos de brócoli? Lo cual es claramente más aburrido pero abrumadoramente más saciante. Con la hamburguesa al  cabo de media hora tendrías mucha hambre, posiblemente.

Ahora bien, voy a lo mío: la “dieta del sentido común”. Para empezar cada uno tenemos un objetivo cuando intentamos adelgazar: unos perder 30kg porque están obesos, otros perder 10kg porque quieren estar más tonificados, otros -como es mi caso- perder 4 o 5kg para poder lucir un buen “six pack” (abdominales) este verano. Cuanto menos porcentaje de grasa tengas más te costará perder kilos y más estricto tendrás que ser. Así que, como dije en mi entrada anterior, la motivación tendrá que ser la que te anime a seguir (o incluso empezar).

La dieta del sentido común consiste en reducir (o incluso eliminar) todos aquellos alimentos que engordan más. Así de sencillo. Y la triste realidad es que, casi todo lo rico, engorda. Todo lo sabroso, engorda. Todo lo apetecible, engorda. ¿Un plato de calamares a la plancha? Pura proteína, no engorda. ¿Esos mismos calamares a la romana? (con su buen rebozado y su buena fritanga): engordan mucho más. ¿Filete a la plancha? Mucha proteína, poca grasa: engorda muy poco. ¿Ese mismo filete empanado o con patatas fritas de guarnición (qué ricas, eh?)? Pues ya engorda más el asunto.

Las dietas que hacen los endocrinos y nutricionistas, estas de “desayuno de lunes: café con una tostada, un yogurt, etc,etc” se hacen por dos motivos: primero porque hay mucha gente que no sabe bien qué cosas tienen más calorías y cuáles menos (por ejemplo mi padre, que a sus no sé cuántos años sigue asombrándose cada vez que le digo que un donut engorda mucho y que debería tomarse una piña en su lugar. Bueno, se asombra o se hace el tonto, que yo ya no sé) Y el segundo motivo es para hacer los régimenes más llevaderos  y ayuda tener una mayor planificación.
Pero os diré algo: en cuanto aprendes a comer bien, no necesitas libro de instrucciones. Cuando aprendes que si sustituyes el plato de “espagueti carbonara con tres queso y bacon” por “ensalada de pasta con verdura troceada vinagreta” estás metiéndote al cuerpo la mitad de calorías, estás en el buen camino.

Hay una obviedad: hacer dieta es aburrido y sacrificado, precisamente por lo que decía de que todo lo rico engorda. Pero la clave es hacer dieta hasta que nos quitemos los kilos que queremos y luego hacer el famoso “mantenimiento”, que no es otra cosa que no recuperar lo perdido a la primera de cambio.

El hombre es un animal de costumbres, así que cuando te acostumbras a sustituir las dos magdalenas y dos galletas Dinosaurio del desayuno por una tostada de pavo con queso fresco, pasadas unas semanas el cuerpo ya no te pide más esas grasas saturadas y está muy contento con el pavito y el pan integral. Si eres de los que, como yo, necesita tomar algo dulce después de comer, no pasa nada, HAZLO! Basta con que sepas que es mejor comer un bombón o un par de onzas de chocolate que unas natillas o un arroz con leche. De nuevo, es cuestión de matemáticas: cuánto aporta el bombón y cuánto un plato de arroz con leche.

Un examen fácil: ¿qué engorda más? un yogur tipo griego, ¿con 4% de materia grasa y 18% de azúcar? O un yogur tipo 0%, con 0% de grasas y un 4% de azúcares. Efectivamente, todos sabemos la respuesta. Y efectivamente todos sabemos que uno de los dos está más rico que el otro peeeeeroooo… la motivación, amigos. La motivación. 🙂

Por último, y a propósito del deporte y la vida sana y el ejercicio, diré que siempre se ha dicho que en una pérdida de peso el ejercicio representa alrededor del 30% de las calorías que se pierden, así que el otro abrumador 70% lo marca la comida. Es decir, no va a bastar con ir mucho al gimnasio, correr tus 5km en el parque y salir a echar un pádel los sábados. Si quieres perder, tienes que comer bien.

Por supuesto, todo esto de lo que hablo son reglas muy generales, poco precisas y hablando en términos en los que más o menos todos podamos entenderlo. Cada uno tenemos un metabolismo distinto, cada uno quemamos una cantidad de calorías al día y cada uno necesita hacer más o menos esfuerzo para adelgazar. Tampoco se quema lo mismo a los 20 (que prácticamente quemas todo con solo respirar) que a los 54, cuando esa abultada y prominente panza es casi un complemento obligatorio para todos. Mi resumen, por experiencia personal de alguien que lleva muchos años cuidando, es que comas menos grasas (queso, bollería, dulces, fritos, empanados), menos hidratos (pasta, arroz, harinas, pan) y más verduras, frutas y alimentos proteicos: pescados, carnes, legumbres, etc. (vaya una novedad, pensaréis).

Aquí nadie ha descubierto el fuego, ya os lo decía yo al principio. Porque el fuego ya se descubrió. Y quien os venda milongas de pastillas adelgazantes, quema grasas, alimentos milagro y pócimas mágicas que “te harán adelgazar sin ningún tipo de esfuerzo”, es una absoluta milonga. Un timo. No perdáis tiempo ni dinero ahí. Ese es mi humilde consejo 🙂

  • El problema hijo está en que si pongo en una balanza lo que tu desayunas, por seguir con tu ejemplo, y en otra unos croisannts rellenos de jamón y lomo, o bocata de boquerones rebozados o atún,no tengo duda de lo que voy a desayunar. Tal vez con tus años haría lo que tú pero a mi edad…, ya no me compensa. Te quiero.

  • Javiiiiiiii!!! Toda la razón…no es cuestión de comer menos,sino de comer mejor…Hay que comer de todo,pero sin pasarnos de los que no debemos.Con lo rica que es nuestra dieta mediterránea!!! A menearnos y a a prender a comer..no hay más secreto!!
    Un besazo,bombón!!!

  • Alaaa que yo mañana me iba a hacer una carbonara jajajajajja ahora que? Tendré que hacerme una enlasadita rica entones jajaja
    Pues si lo dicho, comer sanito con ejercicio es de lo mejor que hay. Así de simple 😉
    Un bezii

  • En mi opinión el deporte es esencial. Personalmente soy de los que preferimos comer de una manera menos estricta siempre que se complemente con una actividad deportiva correcta.
    Me gusto el post. Enhorabuena

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