Ámsterdam

Lo bueno de vivir en Europa es que tienes, a tiro de piedra (si eres vasco) o de dos horas de avión (si eres de los que lanza más flojito), más de doscientas ciudades a las que escaparte un fin de semana. Si nos preguntaran sólo por España, a cada uno de nosotros se nos ocurrirían varios pueblos y muchas ciudades que merecería la pena visitar. Si además incorporáramos Italia o Francia a la lista, nos saldrían un puñados de nombres más. Pero si, como decía, tenemos todo un continente para elegir, la cosa se va de madre.

Así pues, y ante la disyuntiva de dónde irnos (ya veis, así de complejos son mis problemas), Miri y yo nos decidimos por Ámsterdam. No fue porque lo llamen la Venecia del norte, ni porque uno de sus productos por antonomasia sea el queso (y yo sea un declarado amante del mismo), ni siquiera porque nuestros amigos de Room Mate Hoteles nos fueran a recibir con los brazos abiertos (que lo hicieron). Si elegimos Ámsterdam, fue porque me senté en mi escritorio, abrí el buscador de vuelos y leí “vuelos a Ámsterdam desde 99€”. Y amigos, ¡¡yo soy es que veo un precio con menos de tres cifras y me vuelvo loco!! Al final el vuelo nos costó bastante más (ya sabéis: trampas comerciales), pero ya teníamos la cantinela en el cuerpo.

Pues lo dicho: maleta en mano, abrigo en tronco y mochila a la espalda, allí que nos fuimos.

A modo de titular, y para no cansaros, os diré que Ámsterdam me ha gustado. Mucho. A pesar del frío, a pesar de la llovizna continua del último día y, sobre todo, a pesar de la canción tradicional holandesa que un señor -con el que nos cruzamos en muy mala hora- se empeñó en cantarnos -y bailarnos- una noche de vuelta al hotel. Que vosotros diréis “hombre, qué suerte, Javi, te llevas un trocito de la cultura local”. Pero si la cultura local implica llevar 23 Heinekens , y alguna que otra sustancia –del todo legal ahí, no digo que no— en el cuerpo, pues casi que prefiero culturizarme visitando la casa de Anna Frank…

En fin, hicimos de todo lo que se supone que uno hace en esa ciudad, menos JUSTO lo que se supone que uno hace en esa ciudad. Es decir: paseamos por los canales, comimos patatas fritas con mayonesa, probamos los gofres, visitamos alguna que otra sala plagada de Arte Impresionista, caminamos por el Barrio Rojo (quizá le dedique unas líneas extras a esto) y, por supuesto, montamos en bici y comimos queso Gouda. Lo que no hicimos, y es harto particular de Ámsterdam, fue entrar en un coffee shop. Ya sabéis, estas cafeterías tan populares en las que, de manera totalmente legal, se permite fumar marihuana, así como probar setas alucinógenas y tomar algún que otro brownie con sorpresa.


Elegimos alojarnos en el Room Mate Aitana, de la cadena del mismo nombre. Además de hacernos sentir muy especiales -son varias las veces que nos hemos alojado con ellos y siempre tienen detalles con nosotros-, sus hoteles los sitúan siempre en zonas muy céntricas, primando la ubicación por encima de otras características que consideran más prescindibles.

El hotel es el edificio de cristal en segundo término. Justo a sus pies tiene un embarcadero privado y, al otro lado, una de las entradas principales por mar a la ciudad. En la foto de las vistas de la habitación apreciaréis mejor de lo que hablo.

La primera mañana nos despertaron con este delicioso desayuno. Habían incluido unos dulces de navidad, parecidos a tarta de chocolate y toffee de la que di muy buena cuenta a lo largo de la mañana 😉

Nuestra habitación, como igual visteis por Instagram, tenía salón. ¡Salón! ¡Una habitación de hotel! Muy guay. Tenía además una cristalera enorme que cubría dos paredes enteras y nos regalaba vistas a esa ría (o canal, o entrada de mar, como queráis llamarlo) y a parte de la ciudad por el otro lateral.

Como haré un vídeo en el que os enseñaré un poco de lo que vimos -y cómo lo vivimos-, no me voy a extender demasiado en detalles. Sí que quería compartir con vosotros una reflexión, que ya sabéis que soy muy dado a ellas y oye, para un sitio en el que puedo explayarme todo lo que me apetece sin que me interrumpan, aprovecho. Decía que una de las cosas que me llevo (me traigo ¿?) del viaje es el haber cogido guía para dos actividades. En este caso, dos tours. Cogimos un guía para hacer un breve recorrido por el casco histórico y otro para una visita guiada por el Barrio Rojo. Los que habéis visitado algo con guía sabéis que no tiene nada que ver a hacer un recorrido solo. Ellos saben, ellos te explican, ellos te hacen comprender. Y donde antes había una estatua con unos hombres de piedra y dos animales a sus pies, ahora hay un monumento a los holandeses que, un día cualquiera en medio de la ocupación nazi, decidieron hacer la primera manifestación del Régimen y levantarse contra los que, saltándose cualquier regla del juego, habían venido a ocupar sus viviendas y a exterminar a sus compatriotas judíos.  Lo que quiero decir con esto es que recomiendo encarecidamente que hagáis visitas guiadas; a un museo, un edificio, tour de ciudad, tour en una fábrica… lo que sea. Es mucho más enriquecedor de esta forma.

Sobre el Barrio Rojo iba a decir algo, pero he pensado que mejor dedico una entrada solo a esto, que me parece muy interesante y un tema que tiene mucha miga.

¡Un besote y buen finde!

  • Espero que también probarais la tarta de manzana que es famosa en Amsterdam, yo me puse tibia cuando fui . Entre esto los chocolates calientes with cream of course y los brodgis ( que no recuerdo cómo se escribían pero eran bocadillos de pan de cereales varios) nos pusimos a tono sin pisar los coffee shop ?

  • Javiiiiiiiii!!!
    Una de mis asignaturas pendientes es Amsterdan…espero poder visitarla este año,y con tus recomendaciones me dan más ganas aún de visitarla.Me quedo con el nombre del hotel,que parece precioso,(ya veremos el precio,jajajaaj).
    Un besazo,bombón!

  • Hola Javi!
    Qué chulo es Amsterdam, (a pesar del frío), y que pasada el hotel, me lo miro para la próxima vez que vaya.
    Te quería dar las gracias en particular por la reflexión. Yo soy guía local en el País Vasco, y, por la parte que me toca te agradezco los comentarios tan positivos por vuestra experiencia. Es un trabajo alucinante, pero requiere mucho más estudio, dedicación y paciencia de lo que mucha gente piensa. Así que ¡Gracias!
    Un abrazo desde el Guggen, ¡la oficina más bonita del mundo!
    Mary

  • Estuviste en un alojamiento privilegiado con muy bonistas vistas, en el Ámsterdam mas chic o modernos, fatal algunas fotos del Ámsterdam mas clásico como sus mercaditos o el barrio de las flores, pero eso es para gustos.
    Las fotos geniales, un saludo

    • Hay unos tours que se llaman “White umbrella” y que son gratis. Nosotros lo hicimos con ellos, y te recomiendo que el primer día hagas su free tour de la ciudad para que por lo menos sepáis algo y podáis organizaros bien por sus calles. Luego ya podéis ver si repetís otros tours con ellos o ya vais por vuestra cuenta. La chica con la que lo hicimos se llama Alba y en Instagram la puedes encontrar como “lachicadeltour”, ella te puede contar todo lo que necesites saber 🙂
      un besote y que os guste!!

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