Errores de chicos al ligar (parte I)

Hacía mucho que no dedicaba tiempo a hacer un post de estos hombre/mujer y ya iba siendo hora. La conquista no es fácil; ligar, para la gran mayoría de nosotros, no es tarea sencilla y, desde luego, no es algo que hayamos aprendido. Porque en ríos de Asia, capas de la Tierra y cómo resolver ecuaciones de segundo grado sí han invertido muchos días en enseñarnos, pero en cómo acercarnos a una chica que nos gusta e intentar convencerla de que molamos mucho, ni un minutito de clase, oiga, ¡ni uno!

1. Acercarte a una mujer en el lugar equivocado

No. No vale cualquier sitio para salir a ligar. No todos los sitios son adecuados para acercarse a una persona y lanzarle cuatro indirectas. Del mismo modo que no cualquier situación es buena para hacer chistes o para hablar de mecánica, no puedes coger y acercarte a la primera de cambio a alguien para ligar. ¿Un ejemplo? El gimnasio. Y va siendo hora de que alguien lo diga alto y claro: chicos, el gimnasio no es un sitio para ligar. Al gimnasio se va a hacer ejercicio y, como mucho, a darte una duchita gratis después. A la gente le gusta estar concentrada, con su música, sus rutinas y sus estiramientos. No es agradable sentir con el rabillo del ojo cómo se clavan miradas ajenas en tus mallas o en tus torsiones mientras estiras.

¿Otro ejemplo? La biblioteca. Vale que cuando uno está estudiando tiende a desconectar en muchos momentos y a dejar volar la imaginación, pero de ahí a pensar que la chica que se sienta 13 puestos a tu derecha en la biblio está teniendo en ese preciso instante en que la miras fijamente, una fantasía contigo y con los baños del centro, hay un trecho. La gente suele ir a las bibliotecas a estudiar o, como mucho, a hacer un trabajo de “Arquitectura del siglo XIX en la América colonial”, así que quizá no sea el momento de lanzar la caña, amigo.

2. Dar por hecho que ella quiere ligar

Estás en una discoteca, suena una buena base reggaetón de fondo, pones tu chorboradar a máxima potencia, y determinas que acercarte a ese grupo de seis chicas que bailan en corro (cerrado) en un lateral de la pista es tu mejor movimiento. Te acercas a ellas con ritmo vacilón (o eso crees tú, en realidad tus movimientos son más parecidos a un ataque epiléptico que a un meneo con ritmo), y notas como, de pronto, y en un giro grupal inesperado, levantan una especie de formación en escudo. Donde antes había un círculo, ahora hay cuatro espaldas apuntándote. Tú, que no te das por vencido rápido, quieres pensar que ha sido una coreografía más o menos casual, nunca intencionada. En un movimiento de pinza, tratas de penetrar en la fortaleza por uno de los laterales que ahora han descubierto, pero… con otro movimiento aún más orquestado, vuelve a interponerse en tu camino un muro, esta vez de dos chicas bailando cara a cara entre sí, que claramente indica que eres non grato en ese lugar. Así pues, tienes que saber cuándo retirarte y entender que hay gente (mucha) en cuyos objetivos al salir de fiesta no está necesariamente ligar.

 3. Haber bebido demasiado

Si bien este es uno de los ejemplos más claros de cuándo no acercarte a una chica -al menos para ligar-, es precisamente en estos momentos cuando más tentaciones y ganas tienes de hacerlo. Pocas cosas pueden salir bien de un encuentro entre alguien con las facultades muy alteradas y otra personas relativamente sobria: hablarás de más, vocalizarás de menos, te tropezarás de más y entenderás de menos. Una copita de vino o un gin para animarse un poco, vale. Beberse media bodega durante la cena y terminar con las existencias de ron (y de ginebra, birra y pacharán) antes de salir del restaurante, mal. Beber unas copas te quita dos toneladas de vergüenza de encima, y créeme: eso no tiene por qué ser bueno. Los borrachos hablan alto, hacen cosas raras (del tipo meterse en fuentes públicas a las 3 de la mañana), no escuchan a su interlocutor y lo peor de todo: al día siguiente tienden a no recordar nada. Asegúrate de, si conoces a la mujer de tus sueños, por lo menos te vas a acordar de su nombre al cabo de un rato.

4. Usar frases típicas y muy trilladas

Utilizar frases hechas (o pick up lines, en inglés) del tipo: “Ey, ¿te puedo invitar a una copa?”,”tienes una sonrisa preciosa” o “¿eres un trampolín? porque quiero saltar encima de ti” (vale, esta no es típica, pero me hizo muchas gracia cuando la escuché), es una manera fácil pero pocas veces efectiva de acercarse a una chica. Denota muchas veces falta de personalidad y cierta inseguridad. Trata de ser más original o, si ese no es tu fuerte, aplica el menos es más y arranca con un simple “hola, qué tal, me llamo Javier, encantado de saludarte”. Eso muchas veces puede ser suficiente para empezar a echar a andar.

El caso, amigos, es que hay que buscar un equilibrio entre ser el más original y usar munición ya gastada, porque tampoco es plan de que, en un alarde de originalidad, le sueltes de pronto a alguien: “Hola, qué tal, te he visto aquí sola esperando y quería preguntarte que si fueras un animal, cuál serías. Y que si tuvieras que elegir una ciudad del mundo en la que irte a vivir conmigo, cuál sería”.  Porque eso es muy poco probable que funcione, la verdad.

5. No hacer preguntas ni mostrar interés en lo que dice

En el supuesto de que hayas conseguido la primera cita (o incluso en el previo), mostrarte demasiado hablador y sin aparente interés en la vida de la otra persona será un error garrafal que te costará que no vuelva a querer quedar contigo. Chulear o presumir de más sobre lo que tienes o lo que eres, también es un buen espanta-mujeres. Lo ideal en una conversación es que ésta transcurra con naturalidad y sea algo parecido a un partido de tenis: tuya, mía, tuya, mía, en el que ambas partes aporten sus experiencias, opiniones y puntos de vista. Pero en caso de que al charla se atore, lanzar preguntas a la otra persona denotará interés por tu parte y hará la cosa fluir con mucha más naturalidad.

P.D: Otra frase que no debe ser usada bajo ninguna circunstancia (pero que me encanta): “¿Eres una cámara? Porque cada vez que te miro, sonrío”.

  • Javiiiiiiiiiiiiiiii!!!!
    Madre mía cuánto tópico!!! Jajajajajaja…
    Yo en cuanto me vienen con “qué sonrisa tienes!!!”,les endiño una tarjeta de mi clínica dental y les dejo así :O Jajajajaja!! Así a veces me gano un ligue y un paciente!
    Un besazo,bombón!!!

  • JUJUJUJUJU!!!!
    Me entra la risa floja!!!

    Yo cuando ligaba……. iba con dos amigas también enfermeras, el caso es que como cada una trabajaba en un turno diferente, nos hacíamos llamar las “enfermeras 24h” y no sé por qué esa tontería tenía mucho éxito!!!

    Me parto yo sola recordando viejos tiempos, que lastimica!!!!

    Un beso, Javi… estudias o trabajas?

  • JAJAJAJJAA
    Como echaba yo este tipo de blogs me encantaaaaan!!! Es que son tan reales y con ese toque de humor que me chiflan!
    Nos vemos en la siguiente parte!!
    Voy a ponerme a estudiar que hay exámenes jajajaj

    Un besitooo 😉

  • ¡Hola Javi!
    Me encanta tu blog. Cuando lo descubrí (recientemente), me leí todas las entradas de un tirón y ¡me reí a carcajadas! Gracias por ello 😉
    Sin duda la que más me ha gustado es: “Hola, soy Javi, encantado de saludarte”. Para mi es un éxito.
    Y la peor que me han dicho (muchísimas veces): “¿qué haces aquí sola?” o “¿qué hacéis aquí solas?” porque da igual si estás en grupo, si no hay un hombre estamos solas. Siglo XXI señores!!
    ¡Muy buena iniciativa este tema! A ver si van tomando nota, jeje.
    Saludos

    • Gracias por tu comentario, Ángela, y gracias por unirte a la gran familia Hot SHOts! 🙂
      Muy de acuerdo (además de muy acertado) el comentario de “aquí solas”. Nunca lo había pensado, pero es totalmente como lo describes: si no estáis con un hombre,estáis solas? Increíble…
      te mando un besote grande y espero verte de nuevo por aquí 😉

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