¿Es bueno que podamos puntuar y valorar todo?

El otro día debatía con unos amigos sobre la clara tendencia de la sociedad de consumo (o sea, la nuestra), en la que todos los bienes y servicios (por ejemplo un televisor o un viaje en taxi) se pueden puntuar y valorar por el usuario.

En principio, los cuatro estuvimos de acuerdo en que el hecho de poder poner una puntuación a un objeto es bueno. Es decir, que yo quiera comprarme una cámara nueva y pueda conocer de primera mano la opinión de otros usuarios que, como yo, en su momento la compraron y ya han podido probarla, diríamos que es bueno porque te ayuda a hacerte una idea mucho más precisa y evitarte sorpresas desagradables:

Usuario Parov 21: “La Canon 70D me ha parecido que tiene una calidad de imagen muy superior a su predecesora…blablabla… Sin embargo, el menú es confuso y carece de manual explicativo”

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Poder valorar si una tienda online es rápida, barata, seria, si hacen bien el envío o si son efectivos en la atención al cliente parece que es, a todas luces, bueno para el usuario.

Sin embargo, la diferencia de opiniones llegó cuando nos planteamos hasta qué punto es justo valorar a una persona por su trabajo y el momento puntual de su vida en el que habéis interactuado: has cogido un servicio de coche privado (como Cabify o Uber, similar a un taxi) y llega la hora de valorar el servicio. Quizá el conductor ha tenido más tráfico de lo normal (y por tanto ha tardado más), quizá ha tenido un mal día porque esa misma mañana le han dado una mala noticia), o quizá se le ha olvidado preguntarte si estaba bien el aire o el canal de la radio, y tú decides darle 1 estrella en lugar de 5. Eso le baja la media, y el jefe decide abrirle un expediente…

En este caso concreto, terminamos por llegar a la conclusión de que, si bien parece un poco arbitrario que el trabajo dependa de los usuarios, en realidad si hace bien su trabajo, tendrá muchas valoraciones positivas, lo que hará que las negativas cada vez tengan menos peso en la puntuación final.

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Pasaría un poco lo mismo cuando puntúas un hotel o un restaurante: cuantas más puntuaciones haya, más fidedigna y real será la puntuación final; si un restaurante, -imaginemos que acaba de abrir hace dos días-, tiene 3 opiniones, y dos de ellas lo han puntuado con 2* sobre 5, su nota media será de apenas un 2.5. Sin embargo, si ese mismo restaurante al cabo de cuatro meses no ha recibido ninguna puntuación negativa más y sí muchas positivas (pongamos siete de 5*), la media habrá subido a cuatro y pico, lo cual será una media establecida por muchos consumidores satisfechos.

La controversia final, lo que claramente nos dividió, fue el siguiente planteamiento: ¿puede alguien que no esté formado valorar un espectáculo artístico? ¿Puede alguien sin apenas cultura musical valorar de manera relativamente imparcial un concierto de música barroca? ¿Puede alguien que no esté acostumbrado a ir al teatro, juzgar si la obra dramática que acaba de ver merece estar en el Teatro Calderón? ¿Tendrá este usuario criterio suficiente para saber si el plantel de actores ha estado a la altura, si la escenografía ha cumplido su objetivo o si el vestuario ha sido pobre? ¿O habría que tener un mínimo bagaje para poder hacer frente a estas evaluaciones? Y si es así, ¿cuándo se considera que sabes lo suficiente para, por ejemplo, poder evaluar un musical o un monólogo cómico? ¿Podría valorar yo, que no soy ni mucho menos experto en arte contemporáneo, una exposición en el Reina Sofía?

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¿Qué opináis? ¿Deberíamos tender a poder evaluar a todo y todos por su trabajo? ¿Qué pasaría si pudiéramos puntuar cada interacción con nuestro entorno?: puntuar al camarero, al dependiente, al cajero, al asesor financiero, a tu médico, etc. Indudablemente, parece que esto nos llevaría a una especie de mundo artificioso y falso en el que ganarnos al cliente (o al empleado) por miedo a una mala valoración estaría casi por delante de ofrecer un buen servicio.

Hay, precisamente sobre esto, una serie (y un capítulo en concreto) que describe perfectamente cómo sería un mundo futuro “color de rosa” en el que estuviéramos a la completa exposición del juicio y la valoración de los demás. Os recomiendo el primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror. No hace falta haber visto nada antes porque son capítulos independientes.

  • Lo que deberiamos evaluar y puntuar son las propuestas politicas – pero sin puntuar el partido ni el politico detras de ella, y sin saber quien anda detras de primeras. Seria divertido, almenos la gente se leeria las propuestas, y no solo votaria/puntuaria por un partido o una persona 😉 😉

    Creo que darnos la oportunidad de evaluar nos hace tener un pequenho momento de reflexión en esta caotica vida y aprender a ser un poco criticos (diferenciar el bien del mal) – ambas cosas que a mi parecer estamos perdiendo por el crecimiento de las comunicaciones y la influencia masiva a traves de internet.

    A mi me encanta valorar restaurantes, hoteles, compras… soy una gran usuaria de Trip Advisor y Booking – ahora bien, admito que soy un poco “alegria de la huerta” y mis reviews comienzan todos con un “awesome…” , no me gusta criticar y si lo hago lo justifico objetivamente a mi parecer.
    Tambien leo muy bien los reviews de otros, pero tambien lo hago de manera critica – que alguien se queje de no poder tener la ventana abierta de su hotel en verano en vVnecia porque entran mosquitos, uff…no me dice que el hotel sea malo, aunque ese usuario le haya puesto on cerito malo 🙂

    Gracias por sacar el tema a relucir y hacernos reflexionar un pelin 🙂 Buenos dias no festivos desde Alemania! Muaah!!

    • Pues oye, eso que planteas es interesante. Siempre he pensado que muchas de nuestras opiniones políticas están absolutamente supeditadas al quién ha planteado qué. Estaría fantástico algo así, desde luego
      Y veo que tienes mucho criterio en general. Yo también soy de los de intentar buscar siempre la crítica constructiva. Sólo una vez he machacado al hotel en el que me quedé pero créeme: lo merecían XD
      un besote y Danke Schön!

  • Justo estaba leyendo y pensé “podría ser un capítulo de Black Mirror!!” Aún no llegué a la tercera temporada, pero cuando lo vea, te cuento qué me parece 🙂

    • Hola Javi. Es temporada de evaluaciones ( no sé si me entiendes), pero no puedo ser más clara en este comentario. Tengo q remarcar q no me gusta nada evaluar a nadie. Muchas veces, las puntuaciones no son justas ya que dependen de muchos factores ( la persona puede tener un mal día, estar enfermo, pasar por una situación mala personal, etc.). En cambio, me parece bien poder ‘puntuar’ el servicio, los productos… de una tienda, un restaurante…
      Voy a continuar puntuando q estoy hasta arriba de curro y no quiero q me ‘pille el toro’.

      • O sea que eres un poco de las dos opiniones. Yo tengo claro que valorar un bien, sí. Valorar un servicio diría que también. Valorar el trabajo de alguien..ahí ya hay que ser más cuidadoso..
        bueno, ánimo con el sprint final antes de Navidad!! 🙂 un beso, Espe

  • Yo trabajo en un hotel, y a veces me da mucha rabia ver cómo algunos clientes son capaces de jugar con nuestro trabajo solo por conseguir algún descuento.
    Hoy en día, la amenaza “te pondré un comentario negativo en internet” está a la orden del día. Es un arma de doble filo el hecho de que tengamos que ir identificados. Está claro que el cliente tiene derecho a saber con quién habla, pero también lo utiliza en tu contra para ese tipo de comentarios (en algunos casos también lo utilizan para buscarte en redes sociales…de ahí muchos nombres ficticios en facebook por ejemplo).
    Tampoco a nosotros se nos da la opción de contestarle al cliente cómo deberíamos. No sabéis las veces que me muerdo la lengua cuando leo algún comentario.
    Sin ir más lejos, hará unos días una señora puso un comentario negativo porque su habitación oía a tabaco y eso está muy feo. Bien, pues yo concretamente le ofrecí 3 veces un cambio de habitación y me dijo que no, que no importaba y que se quedaría ahí. ¿Para qué? ¿Para ponernos a caldo? ¿Por qué no me dejaste darte una solución si tanto te molestaba el olor?
    Si le dejan opinar, me gustaría que me dejaran contestar!
    Hay comentarios verdaderamente absurdos. “El hotel estaba alejado del centro”…alma de cántaro el hotel estaba ahí antes de tú hacer la reserva, ¿por qué no miraste la ubicación antes?.
    Yo siempre les digo lo mismo a mis clientes: señores, las quejas hay que hacerlas en el momento en que se generan. Si es una queja real necesitas una solución. Quejarse a la salida, o a posteriori en internet implica que ya no podemos ayudarte; y yo entiendo que si lo haces es esperando algo a cambio.
    Toma testamento…pero es que el tema esta muy calentito en este sector.
    Un saludo y acordaros de mi la próxima vez que vayáis a poner una queja por internet!

    • No me digas que los clientes hacen eso?? estoy flipando. Amenazar con una crítica negativa por obtener una prestación ventajosa. Eso es un absoluto chantaje. Menudos sin vergüenzas… 🙁
      Estoy muy de acuerdo en todo, y me parece también espectacular que la señora, a pesar de haber rechazado el cambio, luego pusiera una queja. Efectivamente parece que lo hizo solo por poder poner su mala review.
      Y sí, protestar por la ubicación del hotel o por el tamaño de las habitaciones (en los buscadores casi siempre aparecen los m2) parece del todo innecesario y, sobre todo, inútil.
      Bueno, desde aquí solo puedo desearte suerte y que los clientes te hagan la vida lo más agradable posible..
      un besote, Vanesa

  • Javi!!!!!!!!!!!
    Pues la verdad es que es un poco controvertido esto de evaluar..
    Este finde he estado en el concierto de Alejandro Sanz en Madrid con alguien al que no le gusta Alejandro,pero que vino por acompañarme. Salió diciendo que bueno,que había estado bien,mientras que yo salí ALUCINADA.Mi valoración será mucho más alta que la de él sin duda,lo que me lleva a pensar que en las valoraciones hay más gustos personales que otra cosa,no sé…
    Un besazo bombón!!!

    • Exacto, ese es el problema con los espectáculos artísticos.
      Pero bueno, lo importante es que tú disfrutaste mucho. Que te quiten lo bailao aunque le den un 2!!! 😉

  • Después de que Trainspotting esté en tu Top 10, me apunto el primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror. Me tengo que fiar, creo que no me voy a equivocar.

    Un beso, majo.

  • A nosotras si nos parece bien en muchos de los casos.
    No hasta el punto de dejarnos influenciar cómo para cambiar de pensamiento de un extremo a otro pero sí a la hora de elegir entre un par de hoteles que no conoces y no sabes por cuál decantarte y sobre todo en restaurantes 😉

    Nosotras también nos hemos puesto las pilas y hemos pensado que estos 3 looks son perfectos para estas Navidades:
    https://trendygirls10.blogspot.com.es/2016/12/the-perfect-christmas-outfit.html

    Trendy Besos

  • Estoy absolutamente de acuerdo con Vanesa, yo trabajé en hoteles muchos años y del último me echaron porque un cliente puso un comentario negativo sobre mi y claro nadie se molestó en creerme, directamente me echaron. El comentario lo puso porque el señor se pasó una tarde entera haciendo alarde de su gran puesto como abogado e invitándome a cenar (unos 30 años más que yo tendría) y yo muy amablemente rechacé su invitación comentándole que no nos estaba permitido aceptar invitaciones de huéspedes (y lo pasas muy mal porque me dieron ganas de decirle de todo menos bonito) pues al señorito como no le gustó que le rechazase me puso a caldo y a mi casita.

    Hay que tener cuidado con lo que se opina pero sobre todo hay que tener mucho cuidado con las opiniones negativas que se leen en internet.

    • A nosotros nos amparan las cámaras y se puede comprobar el origen del comentario negativo. La gente no es consciente de que está jugando con tu pan.
      Nosotros llevamos 2 hoteles desde la misma recepción, el que está más alejado lo cobramos a la entrada. Pues a caldo me puso un señor por cumplir mis normas. Escribió que yo parecía el cliente y no él. Me hubiera encantado poder contestarle…

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