Relato de verano (parte III y última): amores de verano

(Continuación parte II del relato de verano)

En principio íbamos a ser siete, pero entre que siempre hay alguna que anda mal de dinero, otra que no puede coger vacaciones, alguna que prefiere gastarlas con su pareja, y la típica que pone una excusa tras otra por vergüenza a decir que no le apetece, nos habíamos quedado en una lista exclusiva (así quiero pensar yo) respecto al plan original. Pero oye, casi mejor, quizá siendo siete las cosas no habrían salido como están saliendo, así que tampoco merecía la pena seguir ahondando en ello.

Terminamos el segundo y acompañamos el postre (un tiramisú y una pannacotta de llorar) debatiendo sobre si merecía la pena pagar 200 euros por una chaqueta Balmain para H&M o si, en realidad, era puro marketing y, por mucho logo que le hubieran añadido a la prenda, no dejaba de ser un H&M que debería haber costado 30. La conclusión, como casi siempre en estos casos, fue que cada uno podía hacer con su dinero lo que quisiera, comprar las marcas que le diese la gana y hacer las colas que considerase necesario.

La verdad es que el sol cansa, así que después de tomarnos dos cócteles en el bar de al lado, caímos rendidas en la cama. Desde luego que hace ocho años la noche no habría terminado así… Será la edad. O la madurez. O simplemente que estábamos cansadas. Pese al agotamiento tardé casi una hora en dormirme: lucecita del móvil brillando en la cara y… Facebook. Y ahora Instagram. Y ahora Facebook. Y ahora Twitter, que hace tiempo que no lo abro. Instagram (a ver si en estos dos minutos se ha actualizado). En el fondo, aunque no quería admitirlo, el verdadero motivo de mi súbito insomnio era Jean. Me moría de ganas de volver a verlo, y la cabeza me iba a dos mil pensando en él. Sólo hacía 72 horas que lo conocía y ya me atrevía a fantasear con conocer su piso de Milán… Y su dormitorio. Y su cama, su bañera, su sofá y le encimera de la cocina. Apenas me quedaban dos días de aventura con él y sólo de pensarlo me quemaba algo por dentro.

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Quedamos a las 12 de la mañana justo en el lugar donde nos habíamos conocido, que estaba entre su apartamento y nuestro. Esta vez habíamos quedado todos juntos de nuevo. Ellos nos prepararon por sorpresa unas pizzas recién hechas para enseñarnos algo de su cocina italiana; luego nos confesaron que estaban recién hechas porque, efectivamente, las acababan de descongelar y meter en el microondas, pero el caso es que nos supieron deliciosas y creo que nos supieron aún mejor por dónde nos las comimos: elegimos una calita que hay al este de la isla, donde apenas va gente y que a día de hoy ni siquiera sé si tiene nombre (seguro que sí, ya todo tiene nombre, pero prefiero pensar que no y así la sentimos más nuestra). Cuando terminamos con todo y nos tomamos el postre (unas barritas de barquillo con chocolate y unos Donettes, todo muy ligerito para bajar las pizzas) organizamos otro partido de volley. Nosotras, que somos muy guerreras, les desafiamos otra vez a un “chicos contra chicas”. De nuevo perdimos (15-4), pero mereció la pena sólo por asegurarnos de tener a esos tres monumentos enfrente durante todo el partido.

Al caer la tarde todos se fueron yendo menos Jean y yo. Teníamos muchas ganas el uno del otro y allí se nos hizo de noche. Encima de la toalla viendo las estrellas… Y de pronto sientes que se para el mundo y que no necesitas nada más. Y te imaginas todo eso que siempre se dice de la casita en el campo, árboles frutales, una pequeña huerta para autoabastecerse y vosotros. Y se te escapa una sonrisita pensando que, aunque sabes que sería imposible, firmarías ahora mismo por tu casa de piedra y tus herramientas de cultivo.

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— ¿Perché sorridi?

— ¿Qué? No te entiendo, me tienes que hablar en español, en inglés o con acento andaluz, mi arma. ¡¡Mira que eres guiri!! ¡Jajaja!

Hahaha. Non posso parlare spagnolo, lo sai… Ma quanto sei bella— A mí, cuando me hablaba en italiano me atontaba, y si encima me llamaba guapa y me lo decía mirándome a los ojos, me dejaba completamente a su merced. 

— Paula, vieni con me a Milano. Vieni domani con noi e rimani tre giorni con me a casa mia—. Y ahí se me paró el corazón. Jean me estaba pidiendo que me fuera con él. Me estaba diciendo que no podría estar más de una semana sin verme y que necesitaba acelerar nuestro próximo encuentro.

— No puedo, Jean, tengo que volver al trabajo y no me quedan casi días libres—. Pero en el fondo me moría de ganas. Claro que quería ir. Tres, cinco y hasta mil días. Pero me daba pánico pensar en coger carrerilla. Me daba miedo lo que estaba sintiendo y me daba miedo tropezarme  y que levantarme me costara tres veces más… Así que lo callé con un beso. Y no pareció importarle porque me lo devolvió con tanta pasión y ganas como había puesto hacía unos segundos para pedirme que me fuera con él. Lo que sigue os lo podríais imaginar… pero prefiero contároslo: los besos de Jean fueron los más especiales que había recibido en mucho tiempo. Es curioso, porque sin ser la persona que mejor besaba del mundo, a mí, con el roce de su boca se erizaba cada vello de mi brazo. Tumbados ya totalmente sobre la toalla —que cuidadosamente se había encargado él de extender—  nos dejamos llevar.

Y todo terminó casi tan rápido como había empezado. Al día siguiente, muy temprano (casi de madrugada), cogieron los italianos su vuelo de vuelta a Milán. Durante unas semanas, Jean y yo mantuvimos intactas las ganas de volver a vernos y de pasar tiempo juntos… pero bueno; la rutina, el peso de lo ordinario y el saber que ya no tienes 18 años, fue poco a poco apagando ese fuego.

Al año siguiente, Lola y yo volvimos a la isla. Pasamos casi dos semanas enteras tiradas en la arena, bebiendo mojitos, quitándonos la sal del cuerpo y escuchando Mumford & Sons en un altavoz portátil. Apenas dos días antes de volver, cuando toda esperanza de un reencuentro casual con Jean se había esfumado, me lo encontré aparcando su moto en Cala San Vicent. El corazón me dio un vuelco y casi me como la pequeña cerca de medio metro que delimitaba el parking. Le observé de lejos; se había cortado el pelo, estaba un poco menos moreno (imagino que habría llegado hacía poco) y mantenía intacto su sex appeal...

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Él no me vio y yo no le saludé: iba acompañado. Además, entendí que un año después, la cosa habría sido diferente. Hay cosas que es mejor que se queden como están.

Supongo que, a fin de cuentas, los amores de verano son solo eso: amores de verano.

  • Toooma tooooma!!! No me esperaba el final!! Lo has cambiado, has puesto un final cerrado y me ha encantadoooo!!!

    Porque efectivamente c’est la vie!! y los amores de verano duran….esa semana de verano 😉

    • Una semana o algo más… la verdad es que no termino de comprender a las personas que nunca han llegado a experimentar una experiencia de este tipo. Marcan y construyen nuestra personalidad, nuestra forma de valorar el amor y – porque no decirlo – también nos dan la oportunidad de acercarnos a muchas relaciones pasionales.

      La vida es así, como bien dices Afri…

      Me ha encantado la serie completa, entrega por entrega… Muchas gracias

  • ohhhh que bonito!!!
    Gracias Javi por compartir esa historia con nosotros y sigue escribiendo!
    Buena semana Javi y a seguir disfrutando!
    Besitos

  • Hola a todos!
    Pues yo tengo que contar mi “amor de verano”.
    Suelo ir todos los fines de semana a Tarifa, mis amigas y yo alquilamos un piso toda la temporada y así podemos escaparnos cada vez q nos apetece, el levante ya lo tenemos dominado. Pues bien, el último fin de semana de “Tarifa 2015”, un 27 de septiembre, una amiga a la que había invitado a pasar ese último finde conmigo, y yo decidimos ir a Café del Mar, durante todo el verano había sido imposible conseguir taxi para llegar y el bus tarda mucho, pero ese sábado de clausura había varios libres. Después de varios mojitos y de haberle dicho a varios guiris que nos veíamos allí, decidimos plantarnos en la discoteca. Cuando pagamos la entrada nos fuimos directas a la barra y allí, un chico de Vigo me preguntó que marcas de alcohol se podían pedir con el ticket de la entrada, de ahi pasamos a charlar, de ahi yo pasé de los guiris que había conocido antes, de esa charla pasamos a bailar y sin darnos cuenta nos estábamos besando, tuvieron que echarnos de Café del Mar porque se nos hizo de día. En unas horas, él se iba, no tenía batería en el mvl(aunque cd me dijo q no se sabía su teléfono de memoria me hizo dudar de si no tenía una doble vida, jejeje, son ya muchas historias pasadas por agua) y me dio su correo electrónico pues bien, aunque el vive en Irlanda,y yo vivo en Córdoba, después de casi un año viviendo con pegada a Skype y todo tipo de tecnologías y varios viajes por media España y Europa,a primeros de agosto mi chico se viene a vivir conmigo!!!gracias a la tecnología el podrá trabajar en remoto!!!Esta vez la historia de verano ha tenido final feliz y espero que dure por siempre. Quien sabe si en breve no habrá boda en Tarifa y terminemos bebiendo otra copita en Café del Mar.Que viva el amor, que no tiene ni fronteras ni distancia que lo achaque, querer es poder y si hay medios se puede sin problema.

      • Muchas gracias Marta, ahora mismo me acaban de llegar cajas con sus cosas, jejej, cuando estemos juntos cada día no me lo voy a creer.

    • o.O Enhorabuena Carmen!!! Mira que yo personalmente soy o estoy muy cerrada a una relación de ese tipo…. Me parece que eres de las pocas personas que consigue afianzar un amor de verano! Bravo por vosotros y vuestra historia. Disfrutad de la nueva etapa y que ahora sin tecnología de por medio sigáis igual de amorosos jejej

      • Yo soy una experta en relaciones a distancia, supongo que no parar de viajar y ser muy independiente influye, pero esta vez si ha salido bien y espero que dure forever. Conozco mucha gente que no es capaz de llevar una relación en la distancia, pero cada uno elige, el amor es libre. Saludos

    • TO MA YA. Muy grande, Carmen. Enorme el comienzo, el nudo y el desenlace de la historia. Me alegro un montón por ti y porque la tuya sea una historia entre diez mil. Dale un abrazo a tu novio el de Vigo y dile que, si venís a Madrid, nos tomamos los 3 un finito a la salud de vuestro amor 😉

      • Muchas gracias!!!Tu blog es especial pq no es el típico ñoño de ropita, y eres muy divertido, el vigés y yo te leemos siempre . Pues cuando bajes al sur, estás invitado a un rico salmorejo, ole!!!Saluditos

  • !Oleeeeeee Carmen, enhorabuena! Hay gente reacia a este tipo de historias, supongo que será por su mentalidad, su educación, o no sé el qué, pero historias como la tuya, se dan muy a menudo y no se quedan un simple amor de verano. Hay casos como el tuyo en los cuales el amor verdadero triunfa, y yo que alegro, aunque no te conozca de nada.
    Y a tí, Javi, decirte que no me esperaba ese final, pero bueno aceptamos barco jajaja…
    Te sigo leyendo.

    • No tiene nada que ver con la educación, ni la mentalidad sino con las experiencias que cada uno vive Espe. Porque por mucha educación que tengas y muy abierto de mente que seas, si te la dan con queso una y otra vez al final no crees ni en amor ni en nada y te cuesta confiar en las personas mucho.

      • Afri,
        tengo 37 años, he tenido varias parejas, muchas en la distancia, no me preguntes por qué pero a los andaluces no les gusto ( soy de Sevilla y vivo en Córdoba y no me pierdo una feria), también es que no paro de visitar sitios, he tenido muchos chascos, historias que no salieron bien, que una tras otra te hacen cada vez ser más reacia al amor, incluso probé en portales de citas pq estaba harta de tanto tonto suelto por ahí. Pero después del último tonto de Alemania, me puse a dieta, perdí 13 kilos, porque no paré de hacer ejercicio y de beber agua con gas en lugar de copas y me apunte a poledance( quien me iba a decir a mi que podría hacer las acrobacias que hago ahora y ), todo esto junto, me dio mucha confianza y seguridad , a sonreír a la vida y así sin pensar en el amor, me surgió!!Así que no puede dejar de creer en el amor, como te ve la gente es una proyección de cómo estás tú. Saludos!!!

      • Hola Afri. Sí que habrán casos en los cuales la educación y la mentalidad de las personas tenga que ver. Hay gente con la cabeza muy cuadrada, con ideas muy tradicionales que este tipo de relaciones no las ven bien, no las aceptan. También está claro que si no te ha ido bien este tipo de relaciones, pues te cierres a tenerlas. Pero eso también te puede pasar con una relación de lo más tradiconal y por ello no tienes que dejar de creer en el amor. No sé si me explico. En vez de tomarlo como como una mala experiencia, lo mejor es aceptarlo, aprender de ello y hacerte más “sabia”. No quedarse sólo con la parte negativa, sino con lo positivo del aprendizaje.

    • Muchas gracias Espe!!!mis amigas eran muy reacias a que esto saliera adelante, no se si por envidia o porqué pero todo el tiempo he tenido que escuchar ” ese chico tiene novia en Irlanda”, “tiene una doble vida”, “¿hoy no habéis hablado?”, “¿por qué no ha venido a tu cumpleaños si es verdad que os queréis tanto?”. cada uno lleva la historia como quiere y no hay que escuchar esas sandeces porque a veces hacen daño y te hacen dudar. Saludos

      • Si no os quito la razón, y de todo hay que aprender está claro, pero hay veces que cuesta jejeje.
        Carmen, yo soy algo más joven y mis experiencias siempre han sido con kilómetros de por medio y yo al principio me negaba a una relación a distancia por los dichos de “relaciones a distancia..felices los 3″…. y en alguna ocasión ha sido así y en otras no pero…. para una relación de este tipo hay que tener una mentalidad fuerte por así decirlo y quererse a una misma como bien has dicho. Por eso espero que tu perdida de peso fuera porque tu quisiste y no porque ningún alelado te hizo sentir mal porque la persona que te quiere (ahora el vigés ;P) te querrá con 13 kilos más o menos. Yo no es que no crea en el amor sólo que creo que no está el chico que me entienda jajajja porque soy muy complicada, e independiente.

        Pero os doy la razón tanto a Espe como a Carmen y nunca se sabe como puede salir una relación y de todo en esta vida hay que aprender ^^

    • pero no esperárselo es bueno, no? para finales previsibles y ñoños ya tenemos las pelis de Hugh Grant.. Peor oye, no siempre se puede gustar a todos! 😉 besotes

  • Buenas noches Javi!!

    Qué bonita la historia me ha encantado!!!
    ¿Para cuando otra historia? No dejes de escribir eh!!

    Hasta mañana, Besitoosss

  • Nostalgia y Mucha! Cuando terminamos el Instituto, agarramos nuestra mochila y con 2 amigas nos fuimos a Porto Seguro, Norte de Brasil, allí conocimos a 5 alemanes, que pasamos unos días súper en esas bonitas playas! Similitudes muchas con tu relato y a mí me separaban muchos más Km y por lo visto
    “los amores de veranos” no conocen de fronteras , generalmente finalizan allí, con un recuerdo que te hace sonreír, salvo excepciones bonitas como la de Carmen, Enhorabuena!
    Beso

    • Sí, en el fondo las historias de verano guardan todas cierta similitud: suelen empezar con grupo y suelen terminar en dos; sitios de playa, gente de diferentes países… Molan!!

  • Hola Carmen. Pasa de ese tipo de personas. Una relación es cosa de dos, las terceras personas y opiniones sobran. Y, ahora, a disfrutar. ¡Enhorabuena!

  • Hola Javi!!!!!!
    Me dejas que te cuente mi amor de verano?
    Pues eso playita,chiringuito y la pandilla de turno con su buen rollo como si no existiese nada mas….y de pronto el guaperas de mi vecino que por cierto es amigo de mi primo y todo un donjuan….
    Uff y encima me lleva siete años que claro contando que yo tenia diecisiete….Vaya verano….El amor mueve el mundo….
    Que maravilla es encontrar al amor de tu vida,y tu ser el amor de la suya….
    Que cursi!!!!!!
    Pues eso, que este año cumplimos veinticinco veranos de amor….
    A veces los amores de verano,llegan para quedarse!!!!!!!
    Besos
    Mari

  • Me ha encantado el final, me has tenido enganchada!!! Las historias de amor de verano son tan bonitas aunque no lleguen a buen puerto hay que disfrutarlas.
    Sigue escribiendo, ¡eh!
    Un beso y feliz verano 😉

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